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Aumento de violencia en filmes influye en conducta de jóvenes

No hay que ser un pacifista para darse cuenta de que las películas estadounidenses se han vuelto más violentas y que generaciones cada vez más jóvenes ven mucha violencia en la gran pantalla. Sólo hace falta tener ojos para ver y dinero para comprar un boleto. Pero para los escépticos, un nuevo estudio, publicado en internet por el Journal of Adolescent Health, valida de alguna manera esa opinión.

Investigadores del Centro Annenberg de Política Pública de la Universidad de Pennsylvania han codificado las 30 películas más taquilleras del año entre 1950 y el 2006 para evaluar la medida e intensidad del contenido sexual y de la violencia. Luego trataron de identificar tendencias dentro de las categorías y la migración de contenido violento y sexual a películas destinadas a la mayor cantidad de personas: P, PG y PG-13.

El contenido sexual de las películas PG y R comenzó a aumentar a fines de los años 60, cuando se instituyó el sistema de clasificación de la Motion Picture Association of America. Se estabilizó a fines de los años 70 y hasta disminuyó un poco después de eso. Desde entonces, las películas PG y PG-13 no se han vuelto más sexualmente explícitas, según el estudio.

Pero en materia de violencia la situación es otra y ha aumentado significativamente en las categorías de PG y más, y en la nueva categoría creada en 1984, la PG-13. Y mientras la cantidad de películas PG-13 ha aumentado --en los últimos años han representado alrededor de la mitad de las películas de más recaudación-- también ha aumentado la violencia.

Antes de la categoría PG-13, una película con escenas de gran destrucción, peleas intensas a puñetazos o frenéticos intercambios de disparos se hubiera ganado una clasificación R, impidiendo que los menores de 17 años pudieran verla sin la compañía de un adulto. Con la nueva clasificación, no sólo más películas con sustancial violencia tuvieron una clasificación PG-13; del 2001 al 2006, las películas PG-13 han tenido más violencia y mucho más intensa que en los filmes clasificados R, en comparación con el período 1977-1984.

La tendencia preocupa a los investigadores de Annenberg, que han compilado un caudal de pruebas que sugiere que la juventud expuesta a un mucha violencia en las películas tiene más probabilidades de comportarse agresivamente, menos probabilidades de rechazar la violencia como medio para resolver disputas y menos solidaridad con las víctimas de la misma. Aunque parte de esta investigación ha sido cuestionada, pocos investigadores niegan la evidencia: exponer a personas cada vez más jóvenes a imágenes violentas probablemente no es saludable ni para ellos ni para la sociedad.

La Dirección de Clasificación (CARA), un grupo del sector cinematográfico que emite la clasificación de las películas, siempre ha mantenido que no usa reglas rígidas para determinar la clasificación. En su lugar, alegan, la clasificación debe "reflejar los valores de la mayoría de los padres''.

Cuando de sexo se trata, afirma Daniel Romer, autor del estudio, CARA parece tener problemas para reflejar los valores de los padres porque en gran medida excluye la preocupación por la violencia. Si el aumento de la violencia en las películas dirigidas a los adolescentes es una indicación de los valores de los padres, dijo, es difícil saber qué significa eso: es muy probable que sus valores se hayan formado en el constante aumento de la violencia en los medios de comunicación.

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