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Critican actuación de funcionarios de bienestar infantil en caso de incesto

Cuando el investigador Simon Roberts, del sistema de bienestar infantil, fue a la vivienda de un hombre de 39 años de Miami acusado de tener relaciones sexuales con su propia hija adolescente, lo encontró encerrado en un dormitorio con la muchacha, los dos desnudos.

Roberts se limitó a ordenarle al hombre a que durmiera en otra habitación y se fue.

Dos días después, otra investigadora colocó a la muchacha bajo custodia estatal después de que --tras otra llamada a la línea directa de abuso infantil del estado-- encontró de nuevo al hombre desnudo con su hija, esta vez en un motel de Biscayne Boulevard.

Tanto Roberts como su supervisora fueron despedidos el mes pasado después de que la entidad de bienestar infantil reconoció que habían abandonado a la menor en condiciones de "riesgo inminente''.

"Eso fue un crimen'', dijo George Sheldon, secretario del Departamento de Niños y Familias (DCF), refiriéndose a la conducta del hombre hacia su hija. "Claramente no se mostró ningún sentido de urgencia en este caso y claramente no se usó el sentido común''.

En un sentido más amplio, los detalles del caso suscitaron cuestionamientos preocupantes sobre los métodos empleados por las autoridades del DCF para reducir la cantidad de menores a los que la entidad presta servicios. Sobre la base de la idea de que los menores están mejor con sus padres que bajo custodia estatal, la dirección del DCF trata de mantener unida a la familia con ayuda del estado siempre que es posible.

Con ese fin han reducido la cantidad de menores bajo custodia estatal en 37 por ciento en todo el estado, de 29,255 en diciembre del 2006 a 18,471 menores al 14 de marzo. La reducción en Miami-Dade ha sido aún más fuerte: 43 por ciento en el mismo período.

Las autoridades insisten en que las familias con problemas reciben la asistencia debida --incluso excelente-- mediante programas que ofrecen clases de paternidad, tratamiento para el abuso de droga, asesoría sobre violencia doméstica e incluso instrucción práctica a los padres con la ayuda de voluntarios.

Pero los críticos de la nueva política dicen que el DCF pocas veces hace seguimientos para asegurarse de que los padres aceptan los servicios que se les ofrecen y que muchas veces los menores se mantienen en peligro mientras los padres siguen abusando de las drogas o tomando malas decisiones sin que la entidad se entere.

Patricia Anyamele, supervisora de Roberts, dijo que la presión para mantener unidas a las familias ha obligado a los investigadores a pensarlo dos veces cuando creen que un menor está en peligro real.

Y Roy Miller, director de Florida Children's Campaign y nombrado hace varios meses por Sheldon para integrar un panel creado para estudiar el funcionamiento del sistema de bienestar infantil de la Florida, dijo que los detalles del caso sugieren que las autoridades de bienestar infantil no han hecho lo suficiente para proteger a los niños al tiempo que implementan el amplio esfuerzo para reducir la cantidad de menores a su cargo.

"¿Es que una entidad estatal no puede tomar decisiones basadas en el sentido común'', preguntó Miller.

Sheldon insiste en que el objetivo del DCF es proteger a los menores, aunque admite que la implementación de los cambios es "una labor incompleta''.

"El objetivo de mantener unidas a las familias no se puede cumplir sin proteger a los menores'', dijo.

Este artículo no identifica al hombre en cuestión --que estaba desempleado en el momento de su arresto-- para proteger a su hija, de 16 años. La madre de la menor vive en República Dominicana, donde los investigadores no pudieron localizarla. La muchacha no tiene hermanos ni hermanas.

El primer contacto con el hombre se dio en enero del 2009, cuando alguien llamó al DCF para denunciar que consumía entre $100 y $200 en cocaína al día y usaba esteroides en exceso, lo que lo ponía "psicótico''. La hija lo encontró en una ocasión llevándose un cuchillo al cuello y en otra ocasión la menor se fracturó tres huesos cuando el carro que su padre conducía tuvo un choque.

"La víctima no ha ido a la escuela desde hace tres meses'', expresó el informe. Las alegaciones fueron "verificadas'', según una auditoría del DCF entregada a The Herald. El padre fue remitido a un centro de tratamiento de drogas y un programa para aprender a tratar a su hija.

La administración del DCF reconoce que no hizo un seguimiento al padre para asegurarse de que se sometiera al programa contra las drogas, que su hija asistiera a la escuela y que no estaba poniendo en peligro a la muchacha. De hecho, según fuentes, la menor no había asistido a la escuela durante dos años cuando le retiraron la custodia al padre.

Y Anyamele, la supervisora de Simon Roberts cuando investigó al padre ocho meses después --y que fue despedida por no insistir en que fuera separado de la menor--, dijo que "si los tribunales hubieran emitido una orden [entonces] el resultado del caso hubiera sido mucho mejor''.

Jacqui Colyer, principal administradora del DCF en Miami, dijo que en enero del 2009 la entidad no tenía razones suficientes para tomar la custodia de la menor o pedirle a un juez que ordenara al padre aceptar asistencia del estado.

"Lo que hicimos fue brindar a la familia la mayor cantidad de servicios posible sin tomar medidas jurídicas'', dijo Colyer. "En ese momento no creímos que tuviéramos razones suficientes para otra cosa'.

Ocho meses después, cuando las autoridades volvieron a ponerse en contacto con la familia, el padre había perdido su negocio, estaba desempleado y vivía con la familia de su hermano.

Según documentos judiciales y declaraciones de Rebeca Pérez, detective de la Policía de Miami-Dade, el 17 de agosto un tío de la menor llamó a la policía para reportar que el hombre y su hija estaban durmiendo en la misma cama "desnudos''. La policía alertó al DCF de las alegaciones.

Dos agentes de la Policía de Miami-Dade acompañaron a Roberts a casa del tío horas después. Según los documentos, el tío de la muchacha declaró a las autoridades que "él ha visto a la víctima y [a su padre] desnudos en la cama en numerosas ocasiones''.

Durante la visita encontraron al padre desnudo en su cama; su hija se había encerrado en un baño. Cuando la convencieron para que saliera, estaba desnuda de la cintura para abajo.

"La víctima negó que hubiera sido objeto de abuso sexual'', expresó el informe de la policía. El padre insistió en que no había hecho nada malo y añadió: "En el cuarto en que yo duermo hay mucho calor''.

El informe de la policía cita que el tío dijo que los agentes "instruyeron'' al padre "que abandonara la vivienda por esa noche''.

Según Colyer, la administradora del DCF en Miami, y documentos del DCF obtenidos por The Herald, Roberts se limitó a decirle al padre que durmiera en un dormitorio separado del de su hija. Anyamele, la supervisora de Roberts, aprobó la decisión, según los documentos.

"El [investigador] inició un plan de protección para que el padre y la hija permanecieran en habitaciones separadas, pero ese plan no fue suficiente para proteger a la menor de daños futuros'', indicó la investigación interna.

Al día siguiente, el DCF recibió otra denuncia de que el padre se había mudado con su hija a una habitación de un motel en Biscayne Boulevard donde se temía que la muchacha fuese objeto de abusos sexuales. Cuando otra investigadora del DCF llegó al motel, padre e hija estaban de nuevo juntos y desnudos.

Agentes de la Policía de Miami-Dade entrevistaron a la menor, que insistió en que no había tenido relaciones sexuales con su padre. No obstante, la investigadora del DCF colocó a la menor bajo custodia estatal. La jovencita vive ahora con la familia de su tío y está recibiendo asesoría y otros servicios del estado.

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