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Feligreses conmemoran el Domingo de Ramos

Todo comenzó con una promesa. Alicia García notaba la ansiedad de sus padres porque no les llegaba la residencia permanente. la joven de 19 años había sido educada en una escuela de monjas en su natal Venezuela y sus padres eran muy católicos. Pero desde que inmigró a Estados Unidos, hace cuatro años, se distanció de sus raíces.

Hace unos meses hizo una promesa: si las autoridades de inmigración les aprobaban la residencia, iría a misa todas semanas. La anhelada ¨green card¨ no tardó en llegar.¨Como tenía tanto tiempo alejada de la religión sentía que me hacía falta algo¨, comentó García al salir de la iglesia católica St. Bonaventure, en Davie, donde participó ayer en la misa del Domingo de Ramos.¨Empecé haciendo esto por mis padres que me criaron con la religión. Pero ahora estoy viniendo por voluntad propia¨, destacó García, quien asistió a los servicios junto a su novio Antonio Namnun, de 21 años.

St. Bonaventure se encontraba repleta de feligreses- y de energía positiva- , al punto que a decenas de fieles les tocó celebrar la misa de pie porque los asientos en el imponente santuario se llenaron desde temprano. Cientos de familias con niños y adolescentes se dieron cita, indicio de la reenergización que está viviendo la espiritualidad entre los jóvenes.

El Domingo de Ramos inicia solemnemente la Semana Santa con el recuerdo de las palmas, de la entrada de Jesús en Jerusalén y la liturgia de la palabra que evoca la Pasión en el Evangelio de San Marcos.

Como es tradición en esta celebración, se leyó en la misa el relato completo y dramatizado de la Pasión en tres voces. El sacerdote que ofreció el servicio leyó las partes de Cristo, otro de encargó de las líneas del Sanderín y un tercero fungió como el cronista del relato bíblico.

A diferencia de otras iglesias, donde las ramas del olvido se entregan antes de entrar al santuario, en St. Bonaventure, los fieles recogieron las palmas que rememoran el pasaje evangélico al salir .

¨Somos una parroquia muy joven y multicultural¨, indicó el reverendo Edmond Prendergast, a cargo de la parroquia. ¨Tenemos una escuela con 600 alumnos y 1,000 jóvenes que reciben educación religiosa.

¨Mucha gente no se da cuenta de que las familias jóvenes se han mudado al oeste (de los conados Miami Dade y Broward)¨, agregó el sacerdote. ¨Hemos tenido la oportunidad de darles la bienvenida y de lograr que los niños se involucren ¨.

Patricia Templeton dentista de 39 años tiene dos hijas en la escuela St. Bonaventure, Marison y Melissa, de 4 y 7 años. La mayor celebrará la Primera Comunión el próximo año.

¨Soy producto de una escuela católica de Puerto Rico y de una secundaria católica en Miami¨, recordó.

¨Cuando fui a la universidad nadie m despertaba para ir a misa e igual yo iba. Es parte de como quiero ser. Creo que será igual con mis hijas¨.

¨Les enseñan a respetar a los otros y a tratar a los demás como quisieran que las traten a ellas¨, explicó la madre, quien espera que la buena comunicación en su hogal y los valores que les enseñan en la escuela las ayuden a hacer decisiones sabias durante el riesgoso período de la adolescencia.

No todos los jóvenes en la misa estaban felices de estar allí. Antonio Nagen un estudiante de décimo grado dice. ¨Sé que tengo que venir todos los domingos porque es lo correcto¨, reconoíó. ¨Me gustan gustan los deportes y la música¨.

En una encuesta reciente del Instituto Marista para la opinión pública, ser ¨espiritual o cercano a Dios¨ fue la respuesta más escogida entre los jóvenes ante la pregunta ¨¿Cuál es tu principal meta alargo plazo? ¨.

Otro estudio del Centro Pew Forum de Religión y Vida Pública concluyó recientemente que aunque muchos jóvenes se han distanciado de la religión formal en esta generación, están más avidos de espiritualidad que en generaciones anteriores.

Joseph Zevolo, un venezolano de 19 años que estudia biología en la Universidad Internacional de la Florida (FIU), es un refeljo de esta tendencia.

¨Sé que a Dios le gustan estos pequeños detalles cuando uno viene a su casa¨, afirmó Zevolo. refiriéndose a a la iglesia St. Bonaventure.

¨No soy estricto eb la religión; creo que la fe de cada uno es diferente. Yo soy espiritual".

Sabrina Pimentel, de 14 años y estudiante de otra escuela católica, lo resumió en una simple idea: ¨Si en una semana tenemos tantas horas de tiempo es justo dedicarle una hora a Dios¨.

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