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Caracas arrecia campaña contra medios

Dos importantes figuras públicas de Venezuela fueron encarceladas esta semana luego de expresar opiniones contrarias a las políticas del presidente Hugo Chávez. Uno de ellos es el propietario mayoritario de la única estación de televisión que se atreve a cuestionar la gestión chavista.

El ex gobernador y ex candidato presidencial Oswaldo Alvarez Paz, que ha calificado a Chávez como "vendepatria'', dijo durante un programa de televisión el pasado 8 de marzo que Venezuela facilita las operaciones del narcotráfico.

En dos semanas, se le abrió una investigación, fue detenido y acusado de cargos como conspiración e instigación a delinquir y un juez le dictó una orden de aprehensión.

Luego de su detención el pasado lunes, en su residencia de Caracas, Alvarez Paz enfrenta hasta 16 años de prisión.

El mismo destino sufrió el empresario Guillermo Zuloaga, accionista mayoritario de Globovisión, el único canal de televisión crítico del oficialismo.

Acusado por haber expresado críticas a la gestión de gobierno durante una asamblea de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) en Aruba, el pasado 20 de marzo, fue detenido en un aeropuerto y conducido a una prisión en la capital venezolana, donde espera un juicio por ofender a Chávez.

De hecho, el propio mandatario venezolano no ha ocultado su interés en regular, controlar y castigar a opositores, disidentes y simples ciudadanos, especialmemte periodistas, que expresan sus críticas sin medir las consecuencias.

Luego de 11 años, el gobierno venezolano controla directa e indirectamente más de 700 medios de comunicación, incluyendo periódicos locales y nacionales, cadenas de emisoras de radio, algunas de ellas "piratas'' o no autorizadas, estaciones de televisión y centenares de portales electrónicos, de acuerdo con reportes y organizaciones independientes.

El gobierno ha dejado en claro que controla a discreción todo el espectro radioeléctrico del país, y que utiliza criterios políticos para aprobar o negar concesiones de radio y televisión, una estrategia que opositores y críticos han calificado como de inspiración cubana.

La situación es de tal naturaleza, que a mediados de febrero el Colegio Nacional de Periodistas (CNP), el mayor gremio de comunicadores del país, declaró a Venezuela como ‘‘zona de desatre'' cuanto a la libertad de expression y el ejercicio del periodismo.

"Desde el año 2002 hasta el 2008, se han producido más de 800 casos de violación a la libertad de expresión'', denunció William Echeverría, personalidad de radio y televisión que preside el CNP, y que esta semana denunció nuevos casos de violaciones a la libertad de expresión ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), en Washington.

Entre los casos expuestos se encuentra el de Radio Victoria 103.9 FM, una estación que opera en un importante corredor vial del centro del país, y que recientemente fue obligada a bajar su potencia de 2,500 vatios a apenas 250 vatios, por orden oficial.

"Hay razones políticas tras esa decisión'', dijo a El Nuevo Herald Norma Sigala, propietaria de la estación. Sigala, de 64 años, dijo que la programación no establecía censuras y permitía comentarios críticos al gobierno.

"El gobierno persigue la implantación de una hegemonía comunicacional, con la meta de crear en Venezuela una situación cubana, totalmente controlada desde el poder central'', dijo Antonio Pasquali, experto en comunicación y académico de la Universidad Central de Venezuela (UCV).

La reciente visita al país del vicepresidente cubano Ramiro Valdés, también ministro de Tecnología e Informática en la isla, alimentó suspicacias sobre si parte de su misión sería ayudar a controlar más estrechamente el flujo de la información en la internet.

"No cabe duda de que la presencia de Valdés en Venezuela tendrá un efecto a corto o mediano plazo en las restricciones a la internet'', dijo Eugenio Yáñez, analista político y editor del portal Cubadebate.

"Venezuela tal vez sea el ejemplo más claro en esta tendencia de un gobierno que ha emprendido una campaña sistemática contra los medios audiovisuales'', dijo Carlos Lauría, coordinador del Programa de Las Américas de el Comité de Protección de Periodistas, en un reporte de febrero pasado.

Chávez mantiene constante presencia a través de su programa dominical Aló Presidente, y las frecuentes transmisiones en cadenas nacionales de radio y televisión. Dos semanas atrás, el mandatario anunció un nuevo programa radial que tituló De repente, precisamente porque podría producire en cualquier momento y sin previo aviso.

Las presiones oficiales han afectado dramáticamente a las dos únicas televisoras independientes en Venezuela.

A principios de febrero, la señal de RCTV Internacional fue sacada por segunda vez del aire, esta vez de los servicios de cable, por orden de Conatel.

Y a mediados de mes, el canal Globovisión despidió a su director Alberto Ravell, uno de los más agudos críticos del gobierno.

Hasta ahora permanecen en prisión un grupo de periodistas, entre los mas notables está Gustavo Azócar, que ha cuestionado al gobierno en sus programas de radio y television. Azócar fue encarcelado en junio del 2009.

"Que el mundo entero lo sepa. En Venezuela hay presos por pensar diferente. Hay presos por decir la verdad'', dijo Azócar en declaraciones a El Nuevo Herald.

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