Nation & World

Aumenta pedido de asilo de mexicanos

José Jiménez, un mecánico mexicano, trabaja en lo que puede en una población de Estados Unidos luego de huir de la violencia en una ciudad del norte de México donde losnarcotráficantes lo amenazaron de muerte despues de que se rehusó a instalar compartimientos secretos en camiones de carga que iban a transportar drogas.

Ahora espera que el sistema migratorio de Estados Unidos le otorgue protección.

Jiménez, de 49 años, es uno de miles de mexicanos que han solicitado asilo en Estados Unidos, donde hasta hace poco los inmigrantes de México sólo buscaban permisos para trabajar. Pero luego de que el presidente Felipe Calderón le declarara la guerra al narcotráfico en el 2006, los jueces de inmigración y los oficiales federales de asilo en Estados Unidos han aprobado un número creciente de peticiones de asilo presentadas por mexicanos.

Jiménez, entrevistado por El Nuevo Herald, es uno de los primeros refugiados mexicanos que habla públicamente sobre sus experiencias. Tambien es el primer refugiado mexicano vinculado con el sur de la Florida y su representante legal, Wilfredo Allen, es un prominente abogado de inmigración en Miami. Allen esta hora preparando el caso de Jiménez que se presentará en una entrevista de asilo programada para el próximo mes.

Millares de peticiones de asilo han sido presentadas por mexicanos a través de los años, pero la mayoría han sido rechazadas luego de que jueces de inmigración y oficiales de asilo determinaran que eran falsas o frívolas. Es sólo en los últimos cinco años que las autoridades han estado aprobándolas en mayor cantidad.

En el año fiscal 2008, las autoridades aprobaron 250 peticiones de asilo presentadas por mexicanos, comparadas con 153 el año anterior y 133 en el 2006, de acuerdo con los anuarios estadísticos de inmigración del Departamento de Seguridad Interna y los informes anuales de asilo del sistema de cortes de inmigración.

Aunque el número es relativamente pequeño, comparado al número de peticiones de asilo aprobadas para otras nacionalidades, los casos mexicanos son significativos si se contrastan con el número ínfimo de aprobaciones hace más de una decada, cuando casi todas las peticiones eran denegadas.

La prensa en los estados fronterizos, desde California a Texas, ha informado de la llegada de mexicanos en busca de asilo. La mayoría incluye a ex policías, abogados y periodistas.

"Mexico se ha convertido en el país más peligroso de América Latina'', manifestó Allen, el abogado de Jiménez.

Un funcionario del gobierno mexicano negó la aseveración de Allen, diciendo que la violencia en México se limita sólo a ciertas zonas.

"Sin tratar de minimizar los retos que tenemos, y también sin tratar de apuntar el dedo a otros países, diría que los niveles de violencia en México son más bajos que los niveles que teníamos hace 10 años o más en términos relativos'', dijo el funcionario. ‘‘Gran parte de la violencia que experimentamos hoy en México está centralizada en unas cuantas ciudades, la mayoría de éstas en la franja fronteriza con Estados Unidos''.

Allen dijo que muchos de sus clientes son ejecutivos mexicanos en busca de visas de inversionista o de negocios para mudarse al sur de la Florida, o cubanos que han vivido en México por décadas y que ahora se sienten inseguros por lo que quieren mudarse a Miami y ampararse bajo la Ley de Ajuste Cubano.

En Estados Unidos, los que piden asilo pueden presentar solicitudes ante la oficina de Servicios de Inmigración y Ciudadanía (USCIS), donde los oficiales de asilo determinan la validez del caso. Si lo aprueban, el solicitante recibe una tarjeta de residente. Si no, el caso se envía a la corte de inmigración donde un juez toma la decisión.

Si el juez rechaza la petición, el solicitante podría ser deportado.

Jiménez, a través de Allen, hizo su solicitud de asilo ante la USCIS el mes pasado. Tiene programado presentar su caso ante un oficial de asilo en abril.

La ciudad de donde huyó está en el norte de México, cerca de la frontera con Estados Unidos, y ha tenido altos niveles de violencia.

El problema de Jiménez comenzó en el 2008 cuando unos clientes cuyos automóviles había estado arreglando en su taller mecánico le pidieron reparar un camión de carga estacionado en una de sus casas.

Aceptó ir a ver al camión, pero cuando llegó a la dirección vio "algo que no parecía muy legal'', y cuando anunció que no iba a realizar el trabajo, un hombre le dijo que no podía marcharse porque ya sabía mucho.

Jiménez no quiso explicar con precisión que fue lo que vio, pero sugirió que pudiera haber sido un cargamento de drogas que estaba siendo puesto a bordo de un camión.

"Uno de los tipos salió y me dijo ‘bueno, ya viste lo que viste y ya viste mucho. Si intentas irte vas a pagar con la vida'. No tuve ninguna otra opción que quedarme. Entonces me llevaron con uno que parecía jefe'', dijo Jiménez.

El jefe acusó a Jiménez de ser espía del gobierno y le advirtió que sería asesinado si no ayudaba a la organización a construír compartimientos secretos dentro de los camiones de carga para esconder la droga.

Jiménez agregó que los hombres que lo rodeaban amenazaron con matar a sus familiares y se sorprendió del monto de información personal que tenían sobre él, incluyendo su dirección y nombres de familiares. Su esposa y tres hijos, sin embargo, ya se encontraban en Estados Unidos y los hombres no los mencionaron.

Dijo que le dejaron regresar a su hogar unos días después, pero bajo la amenaza de que si no volvía matarían a un menor de edad que trabajaba en su taller de reparación.

Agregó que los dirigentes de la organización se quejaron eventualmente de que su trabajo con los camiones no había sido satisfactorio porque algunos de los vehiculos habían sido detenidos y los cargamentos de drogas decomisados.

Le exigieron que en adelante hiciera un mejor trabajo, pero rehusó y un poco despues vino otra persona y le dijo: "Tu no te puedes ir. Mañana o pasado mañana te van a matar''.

Jiménez dijo que entonces logro escabullirse y se escondió. Llamó a un familiar que trabajaba con una corporación policial local, pero le dijo que no lo podía ayudar porque temía que lo mataran si denunciaba el caso a sus supervisores.

"Las organizaciones de narcotráfico tienen espías en todos lados'', dijo Jiménez. ‘‘La policía municipal está infiltrada y la mayoría de los policías municipales son corruptos y colaboran con los narcos''.

Por muchos años, dijo, los narcotraficantes mexicanos han acrecentado su influencia reclutando a cómplices anuentes o a la fuerza.

"Buscan gente con especialidades como mecánicos, ingenieros, doctores, expertos en computación y técnicos, que pueden ayudarlos a meter droga con más efectividad a Estados Unidos'', dijo Jiménez.

Mientras estaba escondido, agregó, los narcotraficantes le llamaron al teléfono celular y le advirtieron que estaban a punto de encontrarlo. Dormía en lugares diferentes cada noche y cambiaba de autobuses varias veces cuando viajaba de un lugar a otro.

Fue en ese momento que un amigo le dio la idea de huir de México.

"Me dijo ‘tu única esperanza es irte lejos, muy lejos' ''.

Su esposa e hijos ya estaban en Estados Unidos y decidió ir a vivir con ellos.

Dijo que había vivido con su familia en el área del Midwest años atrás, antes de retornar a México, donde le iba bien en su taller. En este caso, Jiménez enviaba dinero a su familia en Estados Unidos.

El 1 de marzo del 2009, Jiménez pasó su ultimo dia en México. Camino a la frontera con Estados Unidos, presentó su pasaporte a un funcionario de pasaportes norteamericano y lo dejaron entrar como turista ya que tenía una visa de visitante.

Uno de los hijos de Jiménez le aguardaba cerca de la frontera en un auto.

Se dirigieron hacia el norte. Jiménez empezó a sentir más tranquilidad.

"Definitivamente me siento más seguro ahora'', dijo Jiménez. "Pero aún estoy nervioso. Estos elementos criminales tienen recursos y contactos en todas partes''.

Jiménez dijo que el hombre que una vez le advirtió que lo iban a matar, también le dijo que estaba a cargo de enviar cargamentos de cocaína y marihuana al sur de la Florida.

"Si realmente me quieren encontrar, lo pueden hacer''.

  Comments