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Maestros locales en pie de guerra

Maestros de las escuelas públicas de Miami-Dade, como los del resto de Florida, están en pie de guerra y planean viajar a Tallahassee el jue-ves para expresar su indignación por una iniciativa que cobra fuerza en la Legislatura estatal.

La propuesta SB6, del senador republicano de Jacksonville John Thrasher, cambiaría radicalmente la forma en que se determinan los sueldos de los maestros. En vez de ser retribuidos de acuerdo a sus títulos y experiencia, se establecería según el rendimiento de sus estudiantes en los exámenes estatales. Muchos legisladores republicanos consi-deran que este es el cambio que demanda la educa-ción pública.

"En el sector privado los profesionales ganan de acuerdo a los resultados, ¿por qué no en el sistema de educación publica?", pregunta el representante estatal republicano Carlos López Cantera, que está considerando votar a favor de la propuesta.

Ingrid Robledo, veterana del sistema escolar, dijo que es injusto penalizar a los maestros de escuelas en barrios pobres, con alto número de inmigrantes y problemas sociales, donde los estudiantes tradicio-nalmente no obtienen buenos resultados.

"No tenemos miedo a rendir cuentas, pero la situación social y económica no se presta al mismo rendimiento académico en todas las escuelas'', comentó Robledo. "¿Y qué tal si les aplicamos la misma medida de salario de acuerdo al rendimiento a los legisladores, al Gobernador y demás políticos estatales? ¿Porqué ellos no comienzan dando ejem-plo?".

La presidenta del sindicato de maestros, Karen Aronowitz, considera que la propuesta es una maniobra política para destruir al gremio, ya que le quitaría el papel de negociar los salarios y supervi-sar los despidos de maestros.

"Es una falta de respeto a los educadores y a los niños'', dijo la comisionada Rebeca Sosa, maestra desde hace más de 30 años.

En el complejo panorama de la educación, una de las pocas cosas ciertas es que Florida necesita más dinero federal para el presupuesto de las escuelas. A su vez, Washington está anunciado que los fondos irán a los estados que acepten drásticas reformas en sus sistemas de educación publica. Una de las reformas preferidas del secretario de Educación, Arnie Duncan, es renovar los planteles de maestros en las escuelas con malos rendimien-tos académicos.

Sin duda, conozco maestros que entregan el alma y a veces parte de sus bolsillos a los estudian-tes. Merecen mi mayor respeto. Pero en tiempos difíciles hay que buscar soluciones. Hay maestros que no deben estar en las aulas y quizás sería bueno revisar el proceso para facilitar algunos des-pidos.

En Nueva York, por ejemplo, han funcionado mucho mejor los incentivos salariales que los casti-gos. En vez de ir a Tallahassee empeñados en un choque frontal quizá deberían aportarse soluciones que ofrezcan mejores alternativas a los estudiantes cuyo futuro está en juego.

Los legisladores deberían escucharlos y tratar de llegar a un consenso en esta guerra que cada vez más se asemeja al sinsentido de ver a dos calvos peleando por un peine.Peloteando los trabajos

Los Marlins están mostrando a todo el que tenga micrófono y cámara el progreso que han logrado en la construcción del estadio en La Pequeña Habana. Y el Condado dice que al menos un 60 por ciento de los empleos en la construcción, una de las mayores ahora, ha ido a mano de obra local. Los sindicatos replican que es como en el tango: ¡todo mentira!

"De los 1,200 trabajadores del sindicato de tra-bajadores del acero en Miami-Dade ni uno solo tiene empleo en la construcción del estadio de los Marlins'', asegura León, su presidente, cuando se ven surgir gigantescas vigas de acero en la obra.

El empresario local Raúl Casares, presidente de RC Aluminum, lamentó haber tenido que eliminar de 30 a 40 empleos cuando el consorcio que hace las contrataciones del estadio le negó después de un largo proceso de licitación el contrato para instalar las ventanas del estadio. El contrato fue a parar a manos de una compañía de Indianapolis que, según la nómina, contrata a muchos obreros que no son residentes en Miami.

Una de las razones más repetidas para que el Condado y la Ciudad de Miami aprobaran fondos y terrenos entregados para la construcción del famoso estadio fue la promesa de crear empleos locales.Demasiados candidatos

Parece que todo político republicano mediana-mente conocido en esta tierra está considerando lanzarse como precandidato congresional al Distrito 25, que dejará vacante Mario Díaz-Balart.

Sin embargo, hasta ahora no se vislumbran muchos demócratas. Parece que un líder sindical demócrata del Condado considera presentarse: Luis Meurice, vicepresidente del sindicato de traba-jadores portuarios en Miami.

Meurice es sobrino del Arzobispo Primado de Santiago de Cuba cuyo discurso ante Juan Pablo II durante la visita papal a la isla molestó tanto a Fidel Castro.

Precisó que no anunciará su decisión final hasta que Joe García, que aspiró al cargo en las últimas elecciones congresionales, decida si quiere volver a postularse.

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