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Crece gigante de la Pequeña Habana

No será el Coliseo de Roma, pero sí es redondo. El estadio de béisbol construido con fondos públicos por $634 millones para los Marlins está tomando forma rápidamente en la zona este de La Pequeña Habana, donde sus altas columnas de apoyo para el techo ya se alzan como monolitos extraterrestres sobre los modestos edificios de apartamentos que lo rodean.

Luego de siete meses de construcción, alrededor de un cuarto del trabajo está ya hecho y todo está "a tiempo'' para la apertura, fijada para abril del 2012, dijeron el martes representantes del grupo y sus contratistas. Ellos dieron un recorrido a los medios de prensa por el estadio, que ocupa el lugar del demolido (y también redondo) Orange Bowl en la NW 6 Street y la 14 Avenue.

‘‘Vamos a estar listos para jugar pelota'', dijo Sid Perkins, gerente de construcción del contratista de la empresa conjunta, Hunt/Moss. "No hnay duda de eso''.

El casco de la estructura principal de siete pisos --que albergará las oficinas del grupo así como los palcos de lujo-- ya fue terminado, las tuberías del agua y los baños están siendo instalados, y la construcción de las gradas ya está en camino. El cemento luce bien liso.

El casco del estadio es relativamente sencillo de construir, aunque las bases de las gradas voladizas en forma de pirámide escalonada pueden ser "un poco difíciles'', dijo Perkins.

Pero la verdadera hazaña de ingeniería y construcción podría ser el sistema de base para el techo retráctil del estadio. En los lados norte y sur del estadio, cuatro esbeltas columnas ovaladas sostienen vigas de concreto que pesan millones de libras, fundidas en el sitio y alzadas a su puesto con tecnología hidráulica.

Las columnas sólo sugieren la altura final del estadio --264 pies en el punto más alto del techo, o sea, el equivalente de un edificio de 25 pisos.

Los dos sistemas de columnas tienen alturas diferentes. La base del techo retráctil, señaló el vicepresidente de los Marlins Claude Delorme, se inclinará de 157 pies en el extremo norte a 127 pies en el sur, en un intento de disminuir el impacto visual sobre los edificios de apartamentos del otro lado de la calle, que tienen 80 años de construidos y entre dos y cuatro pisos de alto.

A medida que los constructores cierran el perímetro, la escala íntima del estadio de 37,000 asientos, uno de los más pequeños en las Grandes Ligas, se está poniendo de manifiesto. Los asientos estarán inusualmente cerca del campo de juego, y más de un tercio de ellos estarán en la parte inferior de las gradas. Incluso la última fila de los asientos del gallinero, a 124 pies de altura, se sentirá como si estuviera prácticamente encima del home.

La mayoría de los asientos tendrán al menos una vista parcial del panorama del downtown de Miami hacia el este cuando el techo esté abierto, aunque los elementos estructurales podrían obstruir la vista en algunos puntos. Sobre el jardín izquierdo, seis enormes paneles móviles de vidrio permitirán ver los rascacielos al frente del Bicentennial Park incluso cuando la cúpula esté cerrada.

También en proceso de construcción: alrededor de $17 millones en mejoras a la infraestructura pública, incluyendo nuevas tuberías de agua y alcantarillado, para acomodar al estadio.

Todavía sin empezar: los dos grandes garajes de stacionamiento, que serán construidos por la ciudad de Miami, que albergarán además restaurantes y tiendas en los flancos norte y sur del estadio. El garaje del extremo norte se empezará a construir en mayo, dijo Delorme, el vicepresidente de los Marlins, y ambas estructuras deberían estar listas a tiempo para la inauguración del estadio.

Rompiendo con la tradición de estadios de estilo "retro'' en los downtowns que armonizan con sus alrededores urbanos, el aerodinámico estadio de Miami tiene un diseño distintivamente contemporáneo, siguiendo las preferencias del dueño de los Marlins, Jeffrey Loria, un marchante de arte moderno. Pdero algunos críticos opinan que eso le da al parque la apariencia de que lo "tiraron'' en medio del viejo vecindario, y al menos uno compara su forma con la de un bidé.

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