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El Jackson planea despedir a 4,487 empleados y cerrar dos hospitales

Ante el hecho de que sus fondos se agotarán en mayo, Jackson Health System anunció el viernes planes para cesantear a 4,487 empleados --más de un tercio de su fuerza de trabajo-- y cerrar los dos hospitales satélite del sistema.

"Tenemos que actuar'', aseguró la directora ejecutiva Eneida Roldán a una sala de reuniones llena de empleados con caras sombrías. "Este es el primer paso para convertirnos en un sistema sostenible y más fuerte''.

Los recortes ahorrarán al sistema público de salud de Miami-Dade $165.4 millones por medio de eliminar una amplia variedad de servicios, incluyendo el cierre total de los hospitales Jackson North y Jackson South. Incluso después de estas medidas, Roldán dijo que les quedará un déficit de $64 millones para el año fiscal 2009.

Los cierres probablemente significarán que habrá esperas más prolongadas en las salas de emergencia de todo el condado, y que algunas personas se irán sin recibir tratamiento, afirmó David R. Small, director de operaciones del Jackson.

Roldán pidió a miembros de la junta directiva, el Fideicomiso de Salud Pública, que actúe en un plazo de 10 días laborales para que se pueda cerrar los establecimientos y los empleados puedan irse para principios de mayo.

Los cierres de los hospitales necesitarán también la aprobación de la comisión condal, declaró Eugene Shy Jr., de la oficina del abogado del Condado. Eso probablemente extenderá el calendario de la reestructuración.

Los comisionados, que el viernes todavía estaban digiriendo los detalles del plan, tuvieron reacciones encontradas. "Yo la aplaudo por una iniciativa audaz'', aseguró Carlos Giménez.

Katy Sorenson dijo que no se sentía lista para aceptar el cierre del Jackson South, que está en su distrito. El alcalde del Condado Carlos Alvarez señaló que no quería hacer comentario alguno antes de estudiar el plan de 38 páginas.

Roldán dijo que el plan era necesario a menos que se le facilitara pronto fondos condales, estatales o federales. Ese rescate podría ser improbable. "El Condado carece de fondos para rescatarlos'', apuntó el comisionado Bruno Barreiro.

Mientras tanto, el estado se debate en medio de un déficit de muchos miles de millones de dólares. Y un plan del Sindicato Internacional de Empleados de Servicios (SEIU) --uno de los dos sindicatos principales del Jackson-- para conseguir $50 millones en fondos federales podría demorar meses, si es que funciona.

"A lo mejor encontraremos a un Santa Claus'', dijo el vicepresidente del Fideicomiso Angel Medina, pero "sólo nos queda dinero para de 45 a 60 días. Nuestros proveedores ya nos están suspendiendo el crédito'', lo que significa que no les están enviando suministros porque el Jackson no les ha pagado.

Muchos miembros del Fideicomiso quedaron estupefactos ante el alcance de los cierres planeados. Anteriormente, Roldán había anunciado el cierre de 900 puestos, y luego aceptó una moratoria de 45 días para trabajar con el SEIU en la búsqueda de soluciones.

Miembros de la junta buscaron alternativas a toda voz, con la esperanza de que el plan de Roldán fuera algo a hacer "en el peor de los casos''. Varios de ellos urgieron a Roldán que pidiera a los 10,500 trabajadores sindicalizados del Jackson que aceptaran un recorte de sueldo del 10 por ciento. "Los sindicatos deben comprender que estamos en un momento decisivo'', dijo Abraham Galbut.

Tras la reunión, Martha Baker, presidenta de la Oficina Local 1991 del SEIU, dijo: ‘‘Los recortes no son la solución'', ya sea en puestos como en sueldos. Ella urgió a Roldán a que continuara su plan conjunto de 45 días para encontrar maneras de ahorras en el sistema.

Luego, en un e-mail a los miembros del sindicato, Baker los urgió a que protestaran ante sus comisionados condales. Ella calificó el plan de "completamente inaceptable''.

La comisionada Sorenson dijo que no había modo de evitar grandes recortes. "Los sindicatos deben entender que no podemos seguir así. O se recorta los sueldos, o se deja gente cesante''. Pero estuvo de acuerdo en que hacían falta cambios operativos. "Hay algo radicalmente mal hecho en su estructura de facturación, y eso hay que arreglarlo''.

Los cambios propuestos dejarán el sistema con un solo hospital, Jackson Memorial, en el centro de la ciudad, tres clínicas y un centro de cuidados a largo plazo, en los que trabajan 7,590 empleados, un fuerte corte de los actuales 12,000 del sistema.

El Jackson Memorial también sufrirá recortes. Roldán propone eliminar 180 camas en el establecimiento principal, incluyendo 45 en el departamento de emergencia. Eso significa que habrá momentos en que el Jackson Memorial "tendrá que estar en desvío'', dijo Small, una situación en que las ambulancias serán desviadas a otros hospitales porque la sala de emergencias del Jackson estará llena. Semejante medida podría reducir la enorme cantidad de pacientes sin seguro en el Jackson Memorial.

Varios miembros de la junta quedaron consternados de que el Jackson estaba abandonando su estrategia de expandirse a los suburbios, donde hay más pacientes con seguros privados y menos que no tengan seguro médico.

"Yo jugué un papel esencial en la compra del Jackson North'', dijo Abraham Galbut. Jackson compró el hospital, antiguamente conocido como Parkway General, en el 2006. Ellos compraron Deering, que se convirtió en el Jackson South, en el 2001. Se espera que el North pierda unos $9 millones este año, y el South más de $20 millones.

Tener solamente un establecimiento en los barrios pobres, que atiende a muchas personas pobres, "No creo que ese modelo funcione'', dijo Galbut. El e was angered that executives had "overnight'' changed the entire focus of the system. "El Jackson North y el Jackson South son nuestro negocio principal''.

El tesorero Marcos Lapciuc se preguntó cuántas líneas de servicios importantes se estaban recortando, mientras que el plan no hacía nada por recortar departamentos ancilares que daban pérdidas monetarias --los hospicios y la atención médica a los presos. El pasado otoño se estuvo considerando recortar ambos. Los ejecutivos dijeron que la externalización de la atención médica a los presos, que se había considerado por primera vez en el otoño, se había demorado más de lo esperado, y que habían enfrentado dificultades para vender los hospicios.

Lapciuc se preguntó además si el sistema debería seguir pagando $9 millones a la Fundación Jackson Memorial para dar publicidad al hospital como destino para pacientes internacionales. "Yo no gastaría un centavo en publicidad internacional'', dijo.

El anuncio de Roldán ocurrió dos días después de que algunos comisionados del Condado se quejaron de ella no estaba actuando con suficiente rapidez para compensar un déficit de $229 millones.

Muchas preguntas importantes continúan sin respuesta, como qué sucederá con la expansión de $102 millones terminada ya en un 40 por ciento en el Jackson South, y al entrenamiento hospitalario de la escuela de medicina de la Universidad Internacional de la Florida, que se llevaba a cabo en el Jackson North.

Ejecutivos del Jackson sugirieron la posibilidad de traer a FIU al recinto principal, donde trabajan ahora los médicos de la Universidad de Miami. Un representante de FIU dijo que comprendía la necesidad del Jackson de tomar medidas drásticas, pero que FIU podría tener que buscarse otro afiliado. "Nos gustaría encontrar un hogar estable''.

No estaba claro tampoco qué sucedería con los hospitales satélite. "Estas propiedades valiosas, ¿vamos simplemente a decirles adiós?", preguntó el miembro de la junta Saif Y. Ishoof. Varios miembros de la junta señalaron que vender hospitales cerrados probablemente atraería precios mucho menores que venderlos en pleno funcionamiento.

El redactor de The Miami Herald Robert Samuels contribuyó a este reportaje.

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