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Redadas contra traficantes de analgésicos en Palm Beach

Investigadores de narcóticos hicieron diversas redadas en tres clínicas de rehabilitación del sur de la Florida sospechosas de llevar a cabo operaciones en el mercado negro de analgésicos con receta médica. Se cree que las operaciones llegan hasta Kentucky y otros estados de las Montañas Apalache.

Agentes de la Dirección General Antidrogas (DEA), el Departamento de Policía del Condado Broward (BSO), y la policía del Condado Palm Beach se apoderaron el miércoles de cajas llenas de documentos después de presentarse con órdenes de registro en las clínicas American Pain, en Lake Worth, Executive Pain, en West Palm Beach, y East Coast Pain Clinic, en West Palm Beach en horas de la mañana.

Las clínicas son propiedad o son administradas por Christopher y Jeffrey George, hermanos mellizos de 29 años residentes de Royal Palm Beach. Ninguno de los dos tiene licencia médica profesional y, por el contrario, tienen antecedentes penales.

El año pasado, un médico que trabajaba para Christopher George en South Florida Pain, la Dra. Rachael Gittens, fue suspendida durante 90 días por la Junta Médica de la Florida por firmar recetas en blanco de oxycodone, según documentos judiciales.

La Fiscalía Federal de la Florida no quiso entrar a discutir detalles del operativo policial del miércoles, salvo decir que se trataba de una ''investigation federal actualmente en proceso''.

Hasta el momento, no se ha efectuado ningún arresto.

Jim Eisenberg, abogado de los hermanos George, dijo que ninguno de los dos ha cometido delito alguno.

Eisenberg sugirió que ambos son blanco de una amplia pesquisa regional sobre la industria de las clínicas especializadas en los dolores.

``Mis clientes tienen un negocio legítimo. Siguen las leyes'', apuntó Eisenberg. ''Leen los periódicos. Saben que las agencias policiales los consideran el Enemigo Público Número 1''.

Los hermanos George han tenido con anterioridad sus enfrentamientos con la justicia. En el 2003, Jeffrey George se declaró culpable de los cargos que lo acusaban de negociar con propiedad robada, y resistirse al arresto, de acuerdo con documentos judiciales. Por su parte, Christopher George se declaró culpable de robo en gran cuantía, y posesión de esteroides con intenciones de verderlas.

Sus pasados delictivos, sin embargo, no impidieron que los George fueran dueños o administren clínicas del dolor donde se venden peligrosos narcóticos, un fallo legal que algunos legisladores esperan remediar durante la sesiónn legislativa.

El año pasado, la Legislatura aprobó una serie de reformas acerca de la industria de las clínicas del dolor, exigiéndoles que se sometieran a diversas inspecciones estatales, y entregaran su información sobre recetas a un banco de datos estatal que le permitiría a los médicos verificar las historias clínicas de los pacientes con el fin de evitar ''violaciones e irregularidades médicas''.

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