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Practicantes de vudú temen ser discriminados

Cuando el terremoto del 12 de enero destruyó a Haití, la recesión, las estrictas leyes de inmigración y la discriminación religiosa ya habían golpeado a Kenol Mercuis.

Hace 11 años, la pobreza obligó a Mercuis a dejar a su familia en Saint-Louis du Nord, para trabajar en North Miami. No ha podido enviarles dinero a su esposa y tres hijos con regularidad, como solía hacerlo antes de que perdiera su trabajo el año pasado.

Ahora hay algo que le aterra aún más, y es el ver cómo los practicantes del vudú están siendo marginados. "Nuestras familias y amigos que practican el vudú están sufriendo más en las provincias, donde los cristianos controlan la mayoría de la ayuda'', dijo Mercuis, de 40 años. "Ellos, ahora más que nunca, tienen que aferrarse al secretismo''.

El vudú es parte de la fibra cultural y sociopolítica de los haitianos. Sin embargo, esta práctica se encuentra muy lejos de alcanzar la capacidad que tienen las iglesias católica y protestante en la Pequeña Haití para recolectar ayuda.

La discriminación en Haití, dicen algunos en Miami, ha forzado a algunos desplazados a aparentar falsas conversiones al cristianismo para no estar en desventaja. "Es parte de nuestra historia. Para encontrarles solución a sus problemas actúan como cristianos en público y practican el vudú en secreto'', dijo Ronald St. Hilaire, de 33 años.

Según datos de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), casi la mitad de la población de Haití practica el vudú, aproximadamente un 80 por ciento se identifica como católico y un 16 por ciento como protestante.

St. Hilaire cree que la pobreza y la falta de educación le están echando leña al fuego de la tensión entre las religiones en Haití.

"Hay pastores que siguen diciendo que el vudú es diabólico y que sus practicantes irán al infierno'', dijo St. Hilaire.

El pastor de la iglesia Eglise Baptiste Haitienne, Wadler Jules, admite que a veces hay cristianos que discriminan a los practicantes del vudú hasta dentro de sus propias familias.

"He tenido conversaciones con cristianos que apuntan al vudú como la causa del terremoto. Eso es pura ignorancia'', dijo Jules. "Les tengo que explicar que fue un acto natural y es la voluntad de Dios''.

Jules también admite que es posible que la discriminación esté afectando la distribución de ayuda en Haití.

"Los que les están negando ayuda a otros no están actuando como buenos cristianos. Dios no le niega amor a nadie'', dijo Jules, que también se dedica a viajar a Haití en misiones evangelizadoras.

Jules dijo que antes de convertirse a la iglesia bautista, sus padres practicaban el vudú y el católicismo. "Si me enfermaba me llevaban a ver al curandero, no al médico, y esto lo hacían mientras yo estaba matriculado en un colegio católico'', dijo Jules.

El saber guardar secretos es parte de la naturaleza del vudú, donde los practicantes matan animales como sacrificios a espíritus y algunas veces beben sangre en sus rituales. Es así como la religión, formada por masas de esclavos negros africanos, sobrevivió la dominación colonial de España y Francia.

"Las apariencias protegen'', dijo la sacerdotisa vudú Marie C. Telemaque, de 50 años. "Durante la

epoca de la esclavitud los rituales mágicos de Africa Occidental se mezclaron con elementos del catolicismo para proteger los secretos''.

En la Brave Guede Botanicá de la Pequeña Haití, donde trabaja Telemaque, hay dos estatuas de santos católicos parados como guardias en la entrada.

Docenas de velas de colores con imágenes de santos católicos estan disponibles para la venta, junto con aceites aromáticos que prometen éxito, romance y prosperidad.

"No se habla de los

secretos hasta que se hace una iniciación'', dijo la sacerdotisa de vudú Carmel Jene, dueña de Isidor & Carmel Botanicá. "Los espíritus trabajan, el vudú es muy poderoso''.

Hay algo claro, y es que los practicantes del vudú están tan preocupados de los vivos, como de los incontables muertos.

Después del terremoto, los rituales de vudú en la Pequeña Haití han sido privados. No se han organizado actividades públicas para recoger donaciones, ni se ha hecho publicidad a sus líderes con planes para ayudar a reconstruir a su patria.

"Uno se siente impotente viendo como han tratado a cadáveres como basura'', dijo Nicolson Edmond, de 23 años y practicante de vudú. "No podemos mandar mucho dinero como los cristianos, pero creemos que nuestros rituales están ayudando a las almas de los miles de muertos a pasar al otro lado''.

El martes en Cite Soleil, uno de los barrios más conflictivos de Puerto Príncipe, un pastor evangélico ordenó a un grupo a atacar a practicantes de vudú durante un ritual para honrar a sus muertos. Algunos cristianos les tiraron piedras, mientras otros se orinaron sobre símbolos que estaban pintados en el piso, reportó la AP. La policía haitiana le dijo a la prensa internacional que hubo pocos heridos y nadie fue arrestado.

Alosin Louisemarth, de 44 años, es evangélica y cree que un verdadero cristiano debe respetar las creencias de otros y que la que la tragedia y las carencias no han discriminado a nadie "Desde el terremoto, se llora y se reza mucho en mi casa'', dijo su hija de seis años Chrisflore Eugne, mientras caminaba de la mano de su madre, al lado de una botánica en la Pequeña Haití.

Lousemarth perdió a cuatro familiares y dice que su familia en Haití ha quedado en la ruina y está pasando hambre.

Fletzmene Emile, de 51 años y practicante de vudú, también sufre. Ha estado despempleado por ocho meses y el terremoto mató a 14 miembros de su familia, incluyendo a dos de sus hermanas.

"No he podido dormir bien desde que recibí la noticia; tengo pesadillas y a veces tengo que llorar'', dijo Fletzmene. "Es frustrante y triste no poder ayudar a tu familia''.

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