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Chilenos en Miami reaccionan a catástrofe en su país

El devastador terremoto en Chile trajo el sábado un angustioso amanecer para miles de chilenos en el sur de la Florida, que trataban de comunicarse con familiares y amigos, y medir el impacto de la catástrofe a través de los primeros testimonios que llegaban de su país.

"Fue demasiado violento y demasiado largo'', afirmó a El Nuevo Herald desde Santiago, Adolfo Castro, un chef de 26 años, que se encontraba en un club nocturno al producirse el sismo.

"Caminabas por las calles y todas las veredas del centro estaban cubiertas con escombros'', precisó. "Todo el mundo en pijama fuera en las calles sin luz''.

El terremoto de 8.8 grados en la escala de Richter azotó al sector centro-sur de Chile a las 3:34 a.m hora local (1:34 a.m en Miami). El epicentro se situó en Concepción, capital de la región del Biobío, a 519 kilómetros de Santiago, la capital.

Bárbara Ascui, una productora de 21 años, estaba en la terraza de una discoteca en Con-Con, Viña del Mar, cuando advirtió que el mar se había retirado.

"Segundos antes del terremoto le dije a mi novio que la marea estaba muy baja y [la tierra] comenzó a temblar'', contó Ascui. "Cada vez fue más intenso y vimos cuando la luz de todo Con-Con se apagó''.

Agregó que de inmediato la gente comenzó a cargar los automóviles con lo que necesitaran en caso de que tuvieran que alejarse de la costa.

"Después de eso, conté que hubo unas 13 réplicas'', relató. "Casi todas igual de fuertes que el propio terremoto''.

También en Viña del Mar, Fernanda Castro, estudiante de arquitectura de 22 años, sintió que perdía el control de su automóvil cuando transitaba por una calle y comenzó a escuchar explosiones.

"Inmediatamente de dirigí a la carretera por miedo de que hubiera un tsunami'', dijo Castro.

En Miami, Giovanna Amadori recibió una llamada de su padre, Aldo, desde Santiago, apenas 16 minutos después del sismo.

Amadori, sicóloga de 28 años, quien vive en el área de Brickell, comentó que su padre hablaba con una voz de "ultratumba'', que no había luz ni semáforos y que la gente estaba aterrorizada de entrar a sus casas o subirse a los autos.

Cristián Gleboff, de 30 años, nativo de Santiago, estaba llegando de una fiesta a su casa en South Beach cuando recibió en su celular un mensaje de texto con la noticia.

Al no poder comunicarse por teléfono con su familia, que vive en Santiago y Talca, la capital de la región del Maule, contigua a Concepción, Gleboff envió un mensaje por BlackBerry Messenger a sus hermanas y a su padre, quienes le respondieron inmediatamente avisando que estaban bien.

A medida que iban llegando noticias sobre el número de muertos y la magnitud de la catástrofe, las autoridades consulares en la Florida también esperaban poder establecer comunicación con el país. En la Florida, hay unos 25,000 chilenos; de 7,000 a 10,000 de ellos en el sur.

"Estuvimos recibiendo llamados de personas que querían saber sobre sus familiares, pero no tuvimos cómo ayudarlos'', declaró el cónsul en Miami, Juan Luis Nilo. "Lo único que podremos hacer más adelante es dar la lista oficial con los nombres de los fallecidos, pero por ahora, nosotros tampoco podemos comunicarnos con Santiago''.

Nilo comentó que la comuna más afectada en Santiago fue Maipú, ubicada en la zona oeste de la Región Metropolitana.

También confirmó que el Aeropuerto Internacional Arturo Merino Benítez sufrió dañosque lo obligarán a cerrar por las próximas 72 horas.

Los dos vuelos de LAN Airlines que despegaron de Miami el viernes por la noche con destino a Santiago fueron transferidos al aeropuerto de Iquique, a más de 1,853 kilómetros al sur de Santiago, y a Lima, Perú, respectivamente.

LAN Airlines, a través de su página en internet, comunicó que los vuelos desde y hacia Chile han sido temporalmente suspendidos, al igual que los que tengan conexión en la capital chilena. En este momento, para entrar por vía aérea al país hay que viajar a Iquique, o Mendoza, en Argentina.

En la mañana del sábado, la imposibilidad de comunicarse con la región afectada mantenía en vilo a muchos, que obtenían su información a través de canales de televisión e internet.

Pamela Canales, de 53 años, dueña de Pamela's Delicatessen, un restaurante chileno en Bird Road, trataba de establecer contacto con su familia en Viña del Mar. Desde las 8:30 a.m., su local estaba abierto para quienes quisieran ver las transmisiones en directo de la televisión chilena.

"Este es un golpe fortísimo, porque el terremoto no ha sido en una región, sino en todo un país'', declaró Canales.

En el restaurante Sabores Chilenos, en Flagler, Ingrid Encima, de 42 años, oriunda de Santiago, también facilitó su local a quienes carecieran de cable para ver las noticias.

"Después de ver las imágenes de Univisión quedé espantada, al principio no pensé que era tan grave'', comentó.

Precisó que sólo había podido comunicarse con sus suegros, residentes de la Quinta Región de Valparaíso.

"Me duele muchísimo ver la destrucción de lugares tan importantes como Valparaíso'', agregó.

El Departamento de Estado facilitó una línea telefónica para ayudar a los ciudadanos chilenos a encontrar a sus familiares: 1-888-407-4747. Google estableció una aplicación con el mismo fin: http://chilepersonfinder.appspot.com/

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