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Escándalo por tarjeta de crédito es primer golpe a Rubio

Marco Rubio, candidato al Senado federal, admitió el viernes que envió dos veces facturas que terminaron pagando los contribuyentes estatales, y el Partido Republicano de la Florida por ocho boletos de avión que compró cuando era presidente de la Cámara de la Florida.

En una declaración por escrito que dio a conocer, Rubio calificó las facturas como ‘‘un error'', y dijo que le pagará al partido cerca de $3,000 para cubrir los gastos de los vuelos, ya que los viajes que hizo en el 2007 estuvieron relacionados con negocios estatales, no políticos.

El miércoles, como respuesta a las preguntas que hicieron The Miami Herald y el St. Petersburg Times sobre la tarjeta de crédito que le entregó el partido para su uso, Rubio dijo que el Partido Republicano pagó todos los viajes cuando era presidente de la Cámara entre el 2007 y el 2008. Sin embargo, documentos que el Herald y el Times obtuvieron el jueves por la tarde indican que ocho vuelos que Rubio hizo del sur de la Florida a Tallahassee también los pagó el estado.

"Enviarle las facturas al partido fue un error que necesito reparar'', dijo Rubio en la declaración. "De modo que, con sumo cuidado, le devolveré personalmente el dinero de los ocho vuelos al partido''.

Rubio dijo que sus viajes los organizó una agencia de viajes y su equipo de trabajo, y que en varias ocasiones la agencia le cobró a su tarjeta de crédito del partido en lugar de hacerlo a una tarjeta de crédito personal. Entonces, sin saberlo, sus subordinados le enviaron las facturas por los mismos vuelos al estado, dijo Rubio, aunque él mismo firmó cada factura.

El escándalo por la tarjeta de crédito es el el primer golpe de importancia que recibe Rubio desde que su campaña se disparó y pasó al primer lugar en sondeos de opinión por encima del gobernador Charlie Crist, en determinado momento, el gran favorito para ocupar el escaño de senador por la Florida.

"Sin duda, esto ha erosionado algo del respaldo que Rubio tenía'', dijo Chris Ingram, asesor republicano, y partidario de Rubio en Tampa. "Cuando un candidato se proyecta como un ciudadano modelo, y los votantes empiezan a ver que no es muy diferente del resto de los mortales, eso puede causar algún daño''.

La campaña de Rubio trató de darle un giro positivo a la situación, y dijo que al enviarle al partido la mayor parte de sus gastos de viaje, Rubio le ahorró a los contribuyentes $32,000. De igual modo, la campaña acusó a Crist y a sus seguidores de revelar documentos internos del partido.

"Si quiere encontrar a alguien a quien acusar,

debería mirarse en el espejo'', dijo el viernes Crist mientras inauguraba un proyecto de construcción de carreteras en Davie. "Fue él quien envió las facturas, no yo, así como tampoco ninguno de mis amigos''.

El gobernador no tiene una tarjeta de crédito del partido, pero el viernes reconoció que sus propios gastos para asuntos del partido fueron asumidos por el antiguo presidente del partido estatal Jim Greer, que este mes fue expulsado del partido en medio de acusaciones de gastos excesivos y lujosos, gastos impropios, y mal manejo de las finanzas.

"Nunca pagaron por nada personal para mí'', dijo Crist.

Rubio dijo que cubrió todos los gastos personales en su tarjeta de crédito del partido en pagos hechos a American Express en el 2007 y el 2008 que sumaron un total de $16,052. Estos gastos personales incluyeron $181.56 en el Museo de Historia Natural de Nueva York; un boleto de cine por $10.50, y más de $10,000 en 20 habitaciones en un centro turístico de Georgia donde su numerosa familia celebró su toma de posesión, según documentos que obtuvieron el Herald y el Times.

El viernes, su campaña dijo que no había identificado ningún gasto adicional que tuviera que devolverse. Sin embargo, los documentos de las tarjetas de crédito, indican que por lo menos algunos de los gastos personales de Rubio fueron cubiertos por el partido.

Rubio identificó al menos $1,265 en gastos personales que se enviaron a la tarjeta entre marzo y noviembre del 2008: $1,024 en cargos de una compañía de manejos de propiedades de Tallahassee, y $241 de un vuelo a Las Vegas tras la muerte de un familiar.

No obstante, durante ese período de ocho meses, Rubio sólo le devolvió $982 a la tarjeta de crédito, según los documentos. La campaña de Rubio no quiso dar una lista de todos los gastos personales que pagó el candidato.

"Le debemos cuentas al ex presidente de la Cámara John Thrasher, el Partido Republicano de la Florida, sus donantes y activistas, no a los medios de prensa ni a la campaña de Crist'', dijo en una declaración que dio a conocer Todd Harris, consejero de la campaña. "El Partido Republicano de la Florida está realizando una exhaustiva auditoría interna, y cooperaremos en todo lo que sea necesario si se nos pide."

El partido pagó el resto de los $109,000 en facturas de tarjetas de crédito de Rubio durante dos años, entre ellos un cargo de $412 en All Fusion Electronics en Miami el 24 de abril del 2007, un día que de acuerdo a documentos de viajes, Rubio estaba en Tallahassee. La campaña dijo que los gastos tuvieron que ver con "reparaciones de computadoras''.

Willie Meggs, al abogado estatal de Tallahassee cuya pesquisa sobre el ex legislador Ray Sansom reveló por primera vez el extendido uso de las tarjetas de crédito dentro de las filas republicanas de la Florida, dijo el viernes que no está investigando los gastos de Rubio.

"Si el viaje fue un viaje legítimo, y el partido fue quien lo pagó, yo diría que está bien. Entonces el estado de la Florida no es una víctima'', apuntó Meggs.

"Pero si Rubio recibió un reembolso doble, me parece que ello podría ser un problema''.

Rubio fue uno de los seis importantes legisladores republicanos, y un número no determinado de miembros del partido a quienes se les dio tarjetas de crédito en años recientes.

En la actualidad todos se enfrentan a la delicada cuestión de si el partido debería revelar todos los estados de cuenta de las tarjetas de crédito para aclarar las interrogantes y tranquilizar a los donantes.

Los reporteros Alfonso Chardy de El Nuevo Herald y Michael Vasquez de The Miami Herald contribuyeron a este artículo.

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