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Esposa de Torres Puello lo involucra en caso de prostitución infantil

La esposa de Jorge Aníbal Torres Puello, el supuesto abogado que está en el centro de un escándalo de misioneros estadounidenses acusados del presunto secuestro de niños haitianos, responsabilizó a su marido de un caso de prostitución infantil en El Salvador.

Ana Josefa Ramírez Orellana, quien fue arrestada en esta ciudad en mayo bajo cargos de participar en una red que reclutaba niñas nicaragüenses para prostituirlas, dijo a El Nuevo Herald que ella es inocente y señaló a Torres, de 32 años, como el responsable.

"Cuando me arrestaron [me enteré] por las víctimas, me di cuenta que eran prostituidas por medio de él [Torres] y por su amante'', afirmó Ramírez, quien está recluida en el sector materno infantil del Centro de Readaptación para Mujeres de Ilopango, a siete kilómetros de esta capital.

"Yo culpo de todo esto a Jorge Torres, a mi esposo, porque él me involucró en todo esto sin necesidad'', agregó Ramírez mientras sostenía a una bebé de cuatro meses, hija de Torres.

La pareja tiene cinco hijos.

Un juez de El Salvador ordenó el arresto de Torres la semana pasada en relación con el caso de tres menores nicaragüenses y dos dominicanas mayores de edad que habrían sido forzadas a posar desnudas a fin de ofrecer servicios de "compañía'' a través de internet.

Una persona que se identificó como amigo y asesor legal de Torres, dijo que obtendría una declaración del abogado defensor de éste, pero el miércoles en la noche no se había concretado la entrevista.

En un tono apacible, Ramírez, de 33 años, admitió que sabía que Torres tenía un historial de problemas con la ley y que en Canadá fue acusado de "transporte de ilegales'', por lo cual estuvo en prisión.

La mujer salvadoreña dijo que no ha tenido contacto con su esposo desde mayo cuando fue arrestada, y por ello desconoce cómo se contactó con el grupo de misioneros que fue detenido al intentar salir de Haití con 33 niños hace tres semanas.

Los misioneros bautistas han sostenido que se trató de una gestión humanitaria.

Ramírez, segunda esposa de Torres, admitió que conoció en su casa, en una población cercana a esta capital, a dos niñas nicaragüenses que éste le presentó diciéndole que estaban buscando trabajo. Explicó que se disgustó por la presencia de las menores y se marchó de la casa, lo cual Torres interpretó como una reacción de celos exacerbada porque Ramírez estaba embarazada.

Luego, Torres le propuso que contrataran a las menores como empleadas del servicio de su casa, dijo, lo cual ella no aceptó. La segunda y última vez que las vio fue cuando acompañó a su Torres a llevarlas a una estación de autobuses para que regresaran a Nicaragua, agregó.

Una vez en la estación, las niñas se pusieron en contacto con la policía y denunciaron a los miembros de la presunta red de prostitución.

San Salvador fue una estación más de una azaroso recorrido de Torres marcado por el acoso de la ley. Algunos de los episodios de su vida, según Ramírez, ella los ignoraba.

"No es el hombre que yo conozco, el que yo conocí es completamente lo contrario de todas las acusaciones'', comentó.

La pareja se conoció a mediados de 1996 en Canadá, donde ella vivía. El era vendedor de electrodomésticos.

En ese país, Torres enfrentó una solicitud de extradición de Estados Unidos por un caso federal en Filadelfia.

Según documentos judiciales, Torres se presentó en el Commonwealth Bank en septiembre de 1997 y abrió un cuenta de divisas bajo el nombre de George Boyd. Allí mostró una tarjeta de Seguro Social con un número no expedido. Fue acusado de fraude bancario.

Dos años después, el 11 de noviembre de 1999, fue arrestado en Miami por presentar una tarjeta de identificación que obtuvo luego de suministrar un número de Seguro Social a nombre de Kam P. Tam, una persona muerta, según la denuncia del Departamento de Policía de Miami.

De acuerdo con Ramírez, Torres, empezó a profesar el judaísmo por enseñanzas que recibió en una cárcel de Canadá.

"Tuvimos problemas porque él me obligaba a hacer cosas [ritos] con los que yo no estaba de acuerdo'', amplió.

Los archivos de corporaciones de la Florida muestran que Torres creó en Miami en marzo del año pasado el Sephardic Orthodox Jewish Council of America, Inc. con dirección en Doral.

Un seguidor del movimiento que contactó a El Nuevo Herald y que pidió no ser identificado dijo que el objetivo del movimiento "es retornar a los judíos forzados al cristianismo de regreso a sus raíces judías [. . .] Es una lucha de más de 500 años''.

Agregó que además buscan "hacer el bien y ayudar a los pobres y más necesitados''.

Entre el 2000 y el 2006 la pareja vivió en Canadá, donde administraba un pequeño mercado y un restaurante, explicó Ramírez. Luego estuvieron en Puerto Rico y República Dominicana, donde tenían un café de internet. Finalmente, se establecieron El Salvador, donde montaron un taller de conversión de sistemas de gas y Torres se dedicó a hacer tours por Centroamérica en una furgoneta.

¿Usted conoce muy bien a Torres?, le preguntó a Ramírez El Nuevo Herald?

"Ahora mismo --respondió--, lo dudo''.

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