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Disidente cubano hospitalizado grave tras 75 días en huelga de hambre

Un preso político cubano en huelga de hambre desde hace 76 días fue llevado de la ciudad de Camagüey a La Habana bajo fuerte custodia debido a su estado "crítico'', informaron sus padres a activistas en Miami.

Orlando Zapata Tamayo estuvo vomitando en los últimos días y se hallaba con una máscara de oxígeno cuando lo subieron a una ambulancia para el viaje a La Habana, dijo su madre, Reyna Luisa Tamayo, a representantes del Directorio Democrático Cubano, que apoya a los disidentes en la isla.

Zapata, de 42 años, no ha ingerido alimentos desde mediados de diciembre y sólo ha tomado agua ocasionalmente, en protesta contra lo que ha descrito como palizas y otras condiciones brutales en la prisión de Kilo 7 en Camagüey, según su mamá.

En una conversación telefónica grabada por el Directorio, Tamayo informó que había tantos guardias en la ambulancia que trasladó a Zapata desde el hospital Amalia Simony en Camagüey que no hubo espacio para ella.

"Los médicos [en Camagüey] decidieron trasladarlo al Hospital Nacional en La Habana porque dijeron que su estado era crítico y no tenían forma de tratarlo'', dijo José Ortiz Molina, padrastro de Zapata.

"A mi hijo lo están asesinando; esto es algo premeditado por la Seguridad del Estado'', dijo Tamayo.

En el hospital de Camagüey las autoridades "lo tuvieron sin darle agua durante 18 días para obligarlo a abandonar la huelga de hambre, pero él no cedió''.

"Le estoy pidiendo al mundo que le ponga mano dura a Cuba para que mi hijo no muera'', añadió. "Mi hijo está cerca de perder la vida luchando por la democracia y la libertad para el pueblo cubano''.

Zapata fue arrestado en el 2003 en medio de una masiva represión en la que 75 disidentes recibieron largas sentencias de cárcel. Inicialmente fue condenado a tres años por desacato, desorden público y desobediencia.

Pero estando en prisión se le agregaron otros cargos por cuestionar su encarcelamiento y criticar al gobierno, y ahora está condenado a unos 36 años, según activistas de derechos humanos. En el 2003 Amnistía Internacional lo declaró ‘‘prisionero de conciencia''.

Su caso ha tenido el apoyo de varios grupos de derechos humanos y disidentes. Este mes la policía de Camagüey detuvo a unas 35 personas por hacer una protesta callejera a su favor. Varios de los detenidos dijeron que habían sido golpeados.

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