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El Jackson anuncia despidos y podría cortar servicios

Enfrentado a un déficit de $230 millones y en peligro de quedarse sin dinero en efectivo en mayo, el Sistema de Salud Jackson dio el martes un pequeño paso de avance al anunciar el despido de 20 empleados sindicalizados y la eliminación de 27 plazas vacantes, mucho menos de los que los trabajadores temían.

Sin embargo, la presidenta ejecutiva Eneida Roldán advirtió que esto era sólo el comienzo.

"Tenemos que hacer cambios drásticos'', afirmó Roldán.

La ejecutiva todavía estudia la posibilidad de eliminar una amplia gama de servicios, como la sala de emergencias en Jackson South, donde 45 por ciento de los pacientes que acuden no tienen seguro.

Cuando se le preguntó cuántos empleados más tendría que despedir --800, 1,200 o 2,000-- Roldán dijo: "En este momento no tengo una cifra''.

Roldán afirmó que planeaba tener lista una propuesta de reestructuración para finales de este mes, cuando la muy anticipada auditoría de Ernst & Young del año fiscal 2009 debe concluir. Los cálculos de pérdidas en ese año han aumentado de $46.8 millones a un máximo de $243.8 millones.

Combinado con 22 gerentes y ejecutivos despedidos la semana pasada, las cesantías del martes resultarán en un ahorro anual de $7.5 millones, afirmó Roldán. El sistema de salud pública espera perder $229.4 millones este año a menos que se implementen cambios drásticos.

El Local 1991 del Sindicato Internacional de Empleados de Servicios reportó el martes que 21 sindicalizados fueron despedidos, un radiólogo y 20 gerentes adjuntos de enfermería.

"Cualquier despido afecta directamente el servicio a los pacientes'', afirmó Martha Baker, presidenta del sindicato local, quien agregó que los gerentes adjuntos ayudan a las enfermeras cuando hay mucho trabajo, lo que significa que la calidad del servicio pudiera sufrir.

Roldán dijo que estaba pensando en consolidar programas que funcionan en tres lugares --Jackson Memorial, Jackson North y Jackson South-- para los pacientes puedan recibir servicios pero en menos lugares.

Los contratos sindicales del Jackson exigen que se notifique a los empleados con 21 días de antelación al despido. Eso significa que los notificados el martes seguirán trabajando hasta el 9 de marzo.

Si la próxima ronda de despidos ocurre después que Roldán anuncie un plan de reestructuración a finales de este mes, los afectados pudieran seguir empleados hasta el 21 de marzo o después. El Jackson espera para finales de marzo tener sólo seis u ocho días de dinero en efectivo, mucho menos de lo que contemplan las operaciones financieras normales.

Cuando se le preguntó el martes si se estaba demorando mucho en hacer frente a la crisis financiera, Roldán afirmó que estaba conversando con autoridades condales y estatales del Medicaid para recibir adelantos de dinero y poder seguir operando.

En una reunión con la junta editorial de The Miami Herald la semana pasada, Roldán mencionó la posibilidad de cerrar la sala de emergencias de Jackson South, aunque dijo que se haría después de identificar las necesidades de la comunidad y recibir la autorización correspondiente.

Jackson South, que en este momento es objeto de obras de ampliación y renovación por valor de $102 millones, se espera que pierda entre $20 millones y $25 millones este año. Más de 70 por ciento de los pacientes ingresan a través de la sala de emergencias de Jackson South, de manera que es tanto una fuente de ingresos por concepto de pacientes que pagan, y una carga financiera debido a la gran cantidad de personas sin seguro.

El Hospital Baptist, al norte de Jackson South, reporta que 12 por ciento de sus pacientes de emergencias no tienen seguro. En el Hospital Homestead, al sur de la instalación del Jackson, 25 por ciento no tienen seguro. El Kendall Regional Medical Center, al oeste, no respondió a la pregunta de cuántos de sus pacientes de emergencia no tienen seguro.

Tiffany Vause, secretaria de prensa de la Dirección de Administración de Salud Pública, dijo que el Jackson pudiera cerrar una sala de urgencias en un mes si así lo decide. "La licencia no exige que tenga funcionando una sala de emergencias, de manera que es posible que cualquier hospital la elimine. Sin embargo, la entidad exige un aviso previo de 30 días''.

Vause dijo que la entidad no ha recibido ninguna notificación del Jackson en este sentido.

Baker afirmó que sabe que hay cambios en camino. "Veintiún [empleados] es una gota en un cubo'' para compensar las pérdidas que el Jackson enfrenta, dijo, y una vez más exhortó al sistema a encontrar formas más eficientes de procesar sus facturas.

"No tiene sentido ponerse una curita en la ceja cuando hay una hemorragia'', dijo Baker. "Es necesario que rindan cuentas'', dijo de los ejecutivos, para que el hospital funcione con eficiencia.

Joe Reed, portavoz de la Federación de Empleados Estatales, Condales y Municipales de Estados Unidos, dijo que "todavía no se ha despedido a ningún empleado'' de su sindicato en e Jackson, que suman unos 5,000.

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