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Encrucijada financiera para el Sistema de Salud Jackson

Autoridades de salud pública del Condado Miami-Dade concordaron el miércoles en que el condado no puede atreverse a permitir un desplome del abrumado Jakcson Health System, aunque nadie tiene una idea clara sobre cómo mantenerlo funcionando.

"Es una institución esencial para todo el sur de la Florida'', dijo Brian Keeley, presidente ejecutivo del Baptist Health. "Todo el mundo cuenta con él. No puedo pensar que la Comisión del Condado permite que se desplome''.

"Creo que la comunidad hallará una forma de solucionar la situación'', dijo John H. Copeland III, presidente del Fideicomiso de Salud Pública (PHT), que administra el Jackson. "Pero hay comunidades que han tenido que cerrar hospitales. Es duro pensar que esto ocurra con el Jackson, pero está dentro de las posibilidades''.

Estos comentarios ocurrieron un día después que ejecutivos del Jackson dieron a conocer cifras revisadas y pronosticaron que el sistema perderá $229 millones este año fiscal. Ahora el sistema pierde $14 millones mensuales. Hata el 30 de noviembre el sistema tenía $99.2 millones en efectivo, lo que equivale a 22 días de dinero en efectivo para pagar cuentas. A este ritmo de pérdidas, el Jackson quebraría para finales de junio.

En realidad, problemas muy serios surgirán antes de esa fecha. El sistema necesita alrededor de 16 días de efectivo --unos $70 millones-- sólo para pagar la nómina quincenal de sus 12,000 empleados.

Christopher Bayer, vicepresidente del Jackson, dijo que el Condado aceptó adelantar dinero al sistema para pagar la nómina, si es necesario.

"Es una obligación formidable'', dijo Keeley, del Baptist, porque la nómina es más de la mitad de los gastos en casi todos los hospitales.

Pero eso no soluciona los persistentes problemas del Jackson, que comparten muchos hospitales públicos de todo el país que atienden a cada vez más pacientes sin seguro al tiempo que ven disminuir sus ingresos por concepto de impuestos.

"Necesitamos ayuda'', dijo Martin Zilber, miembro de la junta. "No creo que el Condado pueda hacer mucho'' porque está batallando con sus propios problemas económicos. ‘‘Necesitamos ayuda federal, estatal. Alguien tiene que dar un paso al frente y pagarnos''.

El PHT aprobó la creación de un distrito fiscal especial de hospitales con el fin de tener acceso a más fondos, pero el alcalde Carlos Alvarez y los comisionados del Condado no han mostrado ningún entusiasmo por la idea. Aunque lo hicieran, la iniciativa no se presentaría a los electores hasta noviembre. Si los votantes la aprueban --una gran incógnita-- los fondos no comenzarían a fluir como mínimo hasta el 2011.

El miércoles la comisionada Rebeca Sosa dio a conocer una carta al alcalde en que le hace preguntas detalladas sobre cómo el Condado responderá a la crisis del Jackson:

"¿Cuál es nuestra responsabilidad jurídica con ellos? ¿Qué ocurriría si el PHT o el hospital se declaran en emergencia financiera o quedan insolventes? Para nosotros es de capital importancia saber específicamente cuál es el plan del alcalde y del administrador del Condado, y la autoridad que tienen para enfrentar la falta crítica de dinero. No podemos permitir que siga pasando el tiempo y que nuestro único hospital público se deshaga en pedazos''.

Victoria Mallette, directora de Comunicaciones del Condado, dijo que ni el alcalde ni el administrador estaban disponibles para comentar las preguntas de Sosa. En un mensaje electrónico, Mallette escribió: "El Jackson es una parte fundamental de la red de seguridad y de la infraestructura de salud pública de nuestra comunidad. El Condado le ha dado $160 millones en asistencia al Jackson en este año fiscal. Continuaremos trabajando con los ejecutivos y con la junta directiva del Jackson en estrategias para seguir adelante''.

Por su parte, Copeland dijo que tiene confianza en que los comisionados del Condado ayudarán a mantener al Jackson en pie, aunque hasta ahora ninguno ha dado un paso al frente hasta ahora. "En este momento el problema es mucho más claro y habrá soluciones''.

En todas partes, hospitales que atienden a los pobres y las personas sin seguro han cerrado. El Centro Médico Martin Luther King Jr.-Charles R. Drew en Los Angeles ha sido el ejemplo más aparatoso, cuando cerró en el 2007 agobiado por enormes pérdidas financieras y acusaciones de mal servicio.

La semana pasada, el Hospital St. Vincent's de Nueva York cerró sus servicios intrahospitalarios y el gobernador le dio un adelanto de $6 millones para pagar la nómina.

En Atlanta, el Hospital Grady Memorial estuvo cerca de la bancarrota en el 2007 y fue reflotado con una inyección de fondos federales. El año pasado ocupó titulares nacionales cuando le pagó el viaje a extranjeros para que regresaran a sus países de origen en vez de financiar los tratamientos de diálisis.

El Jackson también ha interrumpido el pago de servicio de diálisis para los pacientes ambulatorios.

El miércoles, Eneida Roldán, presidenta ejecutiva del Hospital Jackson Memorial, dijo: "Tenemos que empezar a hacer las cosas de otra forma. Tenemos que hacer más con menos. Tenemos que ser más eficientes como institución. Tenemos que decir a nuestros usuarios que el Jackson no puede resolver todos los problemas. Sabemos que habrá reducciones en los servicios''.

Zilber, miembro del PHT, dijo que durante años el Jackson ha advertido que las finanzas del sistema estaban empeorando, pero sólo ahora, "en una situación de emergencia'' es que los líderes políticos han comenzado a preocuparse. "Si hubiéramos negado los servicios a cientos de miles de ciudadanos, no lo habrían ignorado''.

El vicepresidente Bayer dijo que el asunto no es cobrar a las compañías de seguro y a los pacientes, sino un "asunto de tiempo''.

Como el hospital tuvo que tratar a más pacientes sin seguro, recaudó sólo $25.90 de cada $100 facturados en el año fiscal 2009, en vez de $29.60 de cada $100 en el 2008.

"Debimos haber asentado esto en los libros a lo largo del año'', dijo Bayer sobre el cambio, pero esperó hasta el martes para anunciar que las pérdidas del 2009 eran $203.8 millones, en lugar de los $46.8 millones que se reportaron anteriormente.

Debido a los descuentos a las aseguradoras y a los pacientes sin seguro, todos los hospitales cobran solamente una parte de sus facturas. Paul Goldberg, veterano asesor de hospitales, dijo que las instituciones por lo general recaudan entre 10 y 30 por ciento de la facturación bruta, en dependencia de cuánto se inflen las cuentas, el porcentaje de personas sin seguro y hasta dónde pueden negociar con las aseguradoras.

"El sector no tiene referencia confiables en este renglón'', dijo Goldberg. La clave es que los administradores mantengan un control estricto del dinero que entra.

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