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Frialdad demócrata ante plan de presupuesto

El presupuesto del 2011 del presidente Barack Obama obtuvo una fría, y a veces helada, recepción de los legisladores que más necesita, mientras los demócratas del Congreso ofrecían un sinfín de razones por las que se muestran escépticos con el plan de la Casa Blanca.

La razón principal del rechazo es que el plan aumenta en $8.5 billones la deuda nacional durante la próxima década.

"La perspectiva del Presidente a 10 años no es un camino que podemos seguir'', dijo Kent Conrad, presidente de la Comisión de Presupuesto del Senado y demócrata por Dakota del Norte.

Obama presentó el lunes su propuesta de presupuesto de $3.83 billones para el año fiscal 2011, que contempla un déficit récord de $1.56 billones este año y $1.27 billones el próximo. El martes sus principales asesores declararon ante varias comisiones del Congreso.

La mayoría de los demócratas concordaron en que hace falta un plan de gastos deficitarios a corto plazo para evitar que la economía siga hundiéndose, pero varios legisladores también quieren que se tomen medidas más fuertes para reducir los déficits a futuro.

"Me gustaría ver una reducción del déficit mucho mayor'', dijo John Spratt, presidente de la Comisión de Presupuesto de la Cámara y demócrata por Carolina del Sur, a Peter Orszag, director de Presupuesto de la Casa Blanca.

Al senador Jeff Merkley, demócrata por Oregón, estaba preocupado de que las tasas de interés aumenten más de lo que el gobierno prevé. Mientras, el senador Sheldon Whitehouse, demócrata por Rhode Island, declaró que debía prestarse más atención al control de los costos de los servicios médicos para reducir el déficit.

Conrad, quien liderará la negociación del presupuesto en el Senado, fue más expresivo. Aunque respaldó propuestas a corto plazo para crear empleos y aumentar el déficit, dijo: "En el plan a largo plazo hay muchas cosas con las que no concuerdo''.

Orszag, que no mostró emoción alguna durante su testimonio, afirmó que Obama tenía un plan a largo plazo para reducir el déficit, en particular una comisión bipartidista que aún no se ha nombrado y que debe recomendar soluciones, así como un impulso renovado para reformar el sistema de servicios médicos.

Sin embargo, Orszag dijo que no está seguro de que una comisión pueda reducir el déficit y señaló que sus recomendaciones estarían sujetas a "granincertidumbre y que dependerían de la forma en que evolucione la economía''.

Las recomendaciones de cualquier comisión también tendrían que ser aprobadas por el Congreso, donde las esperadas recomendaciones para reducir los costos futuros del Seguro Social y el Medicare, así como un alza de impuestos, podrían enfrentar una dura resistencia.

No es seguro que el Congreso acepte una comisión con poder. La semana pasada el Senado no pudo aprobar una medida para crear este tipo de panel.

Algo que complica el esfuerzo por reducir la deuda es que legisladores de ambos partidos desean conservar lo que ven como importantes programas en sus estados, así como tener algo de lo cual jactarse en este año de elecciones legislativas.

"Realmente no hay nada en este presupuesto de lo que me sienta orgulloso o de lo que pueda hablar en en términos favorables'', dijo el senador Jay Rockefeller, demócrata por Virginia Occidental.

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