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Brasil entrega $205 millones en ayuda humanitaria

El compromiso de la comunidad internacional con la reconstrucción de Haití, devastado por un terremoto, debe ser a largo plazo, declaró este martes el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, luego de que se afirmara la víspera que el proceso de reconstrucción tomará 10 años.

El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, liberó fondos por $205 millones en ayuda humanitaria para Haití mediante una resolución de urgencia que firmó el martes.

El lunes, en Montreal, el canciller de Brasil, Celso Amorim, anunció que su país estaba dispuesto a aportar más de $230 millones a Haití para la reconstrucción del país, lo que incluye la asistencia militar desplegada en el marco de la misión de Naciones Unidas y los fondos aprobados.

El mismo día una comisión legislativa aprobó el envío inmediato a Haití de 900 militares para engrosar el contingente brasileño de paz instalado allí, de 1,266 hombres. Además, se abrió la posibilidad de sumar otros 400 efectivos.

Desde el 2004 Brasil ejerce el comando militar de la fuerza de paz de la ONU en Haití, que tiene unos 12,650 miembros.

"Nadie puede dar una estimación de cuánto se va a demorar la reconstrucción de Haití, por ello es necesario un compromiso a largo plazo'', dijo Insulza, quien participó el lunes en la reunión en Montreal para coordinar la ayuda para la reconstrucción.

A juicio de Insulza, hubo avances en esa reunión, en la que se pautó una conferencia de donantes en la ONU en Nueva York para marzo.

La OEA prevé canalizar unos $10 millones de ayuda para reconstruir Haití, donde el terremoto del 12 de enero dejó un estimado de 150,000 muertos y 1 millón de personas sin techo, indicó Insulza.

Estados Unidos y otros países dijeron el lunes en Montreal que Haití tiene que liderar el esfuerzo de reconstrucción, mientras el primer ministro haitiano del país caribeño admitió que los esfuerzos de ayuda hasta ahora han sido dramáticamente insuficientes. "Hasta ahora no hemos podido alimentar a todo el mundo, dar agua a todo el mundo'', dijo el lunes el primer ministro Jean-Max Bellerive.

El terremoto de 7 grados dejó al país más pobre del hemisferio virtualmente sin gobierno.

Las conversaciones en la conferencia de Montreal produjeron "los inicios de una hola de ruta'' para ayudar a poner a Haití sobre sus pies, aunque a excepción del de Brasil, no hubo ningún compromiso financiero firme.

La nación caribeña necesitará al menos una década de trabajos de reconstrucción, advirtieron expertos y los países implicados en la ayuda.

"Nos esperan al menos diez años de trabajo en Haití'', declaró en Montreal el primer ministro canadiense Stephen Harper, llamando a los "países amigos'' de Haití a ‘‘invertir a largo plazo''.

Mientras tanto, la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, se mostró favorable a la anulación de la deuda del asolado país.

La conferencia de los "países amigos'' despertó un optimismo moderado entre la población haitiana.

‘‘Preferiría que la ayuda estuviera en las manos de las ONG y de los extranjeros, no tengo confianza en los líderes del país, no es la primera vez que hay ayuda y siempre hubo mala gestión'', afirma Barbara, una empleada bancaria que pide que no se cite su apellido.

Mientras tanto, los damnificados luchan para recuperar sus vidas.

El gobierno haitiano quiere desplazar a centenares de miles de damnificados por el sismo hacia el interior del país.

Un millón de personas quedó sin hogar hace dos semanas en el peor sismo en cerca de dos siglos en Haití, y más de 235,000 ya abandonaron la capital, donde se concentraba en torno al 60 por ciento de la riqueza del país.

Los parques de Puerto Príncipe fueron tomados por los refugiados, pero mucha gente duerme también ante sus casas, en plena calle, sin querer perder de vista sus pertenencias.

Los damnificados "deberán abandonar los campamentos'', afirmó el lunes el ministro de Salud haitiano, Alex Larsen, quien advirtió del riesgo de epidemias.

Los que abandonaron Puerto Príncipe, sin embargo, lo hicieron por decisión propia.

El gobierno dice contar con dos campos casi listos para albergar a 40,000 personas, uno de ellos en Croix de Bouquets, a unos 15 km de la capital.

Mientras, los haitianos se dicen emocionados por el movimiento de generosidad internacional, sin embargo, quieren algo más que una simple ayuda de emergencia.

"Los occidentales han venido a ayudar: es extraordinario pero eso no va a durar. En vez de darnos pescado, que nos enseñen a pescar'', resume elpastor evangélico Andre Muscadin.

Por otra parte, el Ejército estadounidense podría iniciar su repliegue de Haití dentro de tres a seis meses si las organizaciones internacionales asumen un papel más importante, estimó un alto mando militar el martes.

"El compromiso es seguir brindando apoyo y permanecer involucrados hasta que otras organizaciones puedan asumir el papel'', dijo el vicealmirante Alan Thompson, director de la Agencia estadounidense de Logística de Defensa.

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