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Obama cambia de estrategia tras costosas derrotas

El presidente Barack Obama comenzó a reformar el grupo que lo ayudó a llegar a la Casa Blanca, para combatir los retos republicanos en las elecciones legislativas de medio término y recalibrar sus enfoque después de las derrotas políticas, que han reducido el alcance de sus ambiciones legislativas.

Obama ha pedido a su antiguo jefe de campaña, David Plouffe, que supervise las campañas a la Cámara, el Senado y las gobernaturas con el fin de evitar una pérdida masiva de escaños este otoño. El Presidente ordenó una revisión de las operaciones políticas demócratas, desde la Casa Blanca hasta los comités partidistas, después de la victoria republicana en la elección por el escaño senatorial de Massachusetts, indicaron varios asesores.

Además de Plouffe, que trabajará fundamentalmente desde el Comité Nacional Demócrata en consultas con la Casa Blanca, varios operadores políticos de la campaña de Obama serán despachados a todo el país para asesorar en las principales campañas, como parte del intento del Presidente de conseguir un mayor control sobre el resultado de las elecciones legislativas del otoño, agregaron los asistentes.

"Estamos entrando de lleno a una temporada política mucho más fuerte'', indicó David Axelrod, alto asesor del Presidente, quien confirmó la participación de Plouffe. "Vamos a evaluar lo que hace falta hacer para recibir la información debida y no enfrentar situaciones como la de Massachusetts''.

Mientras Obama se prepara para el discurso del Estado de la Unión el miércoles y plantea sus iniciativas para el segundo y tercer años de su presidencia, su decisión de ejercer un mayor control sobre la política del partido señala un nuevo enfoque: la Casa Blanca busca formas de responder al pánico entre los demócratas sobre una posible derrota de la reforma de salud y un panorama político que se transforma en medio de una ola de populismo.

Sin embargo, mejorar la operación táctica sólo resuelve una parte del reto. Un debate más complicado, que ya comenzó, según las fuentes mencionadas fuentes, es cómo afinar el mensaje del Presidente y su estilo de liderazgo.

El fortalecimiento de la operación política de la Casa Blanca ha tomado un sentido de urgencia desde el martes, cuando el republicano Scott Brown ganó el escaño senatorial por Massachusetts, que durante décadas ocupó el fallecido Edward M. Kennedy. La Casa Blanca fue sorprendida con la guardia baja cuando se hizo obvio que podía perder el escaño, y cuando la alarma sonó en el Comité Nacional Demócrata, ya era demasiado tarde.

El Presidente convocó a Plouffe a la Casa Blanca horas antes que cerraran las urnas en Massachusetts y le pidió que se hiciera cargo de la situación debido a las implicaciones de las elecciones de medio término. Plouffe ganó reputación en el 2008 como jefe de la campaña demócrata y establecerá un equipo para ofrecer información que sirva de sistema de alarma temprana para que la Casa Blanca y las autoridades del partido conozcan cuando un candidato pierde fuerza.

La operación política diaria será dirigida por Jim Messina, subjefe de despacho de la Casa Blanca, pero Plouffe coordinará la iniciativa.

El partido está tratando de depender menos de las encuestas realizadas por los candidatos, que con frecuencia pueden crear una imagen demasiado positiva de las perspectivas políticas. El principal encuestador del Presidente, Joel Benenson, será uno de los que realicen encuestas para Plouffe, dijeron los asistentes, junto con otros que se dividirán el país por regiones.

Plouffe, que el año pasado no siguió a Obama a la Casa Blanca, todavía es parte del círculo de altos asesores de Obama y con frecuencia ha trabajado en proyectos del partido. La primera indicación del papel más prominente de Plouffe fue una columna de opinión que escribió para la edición dominical de The Washington Post, donde presentó un mapa sobre cómo los demócratas pueden evitar grandes derrotas en el otoño. Reconoció los retos que esperan al partido diciendo: "Es posible que no hayamos alcanzados los resultados perfectos, pero noviembre no será la pesadilla que muchos han pronosticado''.

El senador Robert Menéndez, demócrata por Nueva Jersey y presidente del Comité Demócrata para la Campaña Senatorial, declaró que "no tenía interés en dorar'' la derrota en Massachusetts. Varios líderes partidistas dijeron que esperan que Menéndez permanezca en el cargo por el resto del ciclo electoral, pero la decisión de la Casa Blanca tuvo el efecto de subvertir al menos parte de la autoridad del comité.

"Nuestra operación política será más rigurosa en materia de comunicación con los otros elementos, para poder comparar notas'', subrayó Axelrod. "Lo que hemos aprendido de Massachusetts es que necesitamos compilar nuestra propia información para tener una mejor idea de la situación''.

La Casa Blanca plane que Obama visite el país con mucha más frecuencia en el 2010 que durante su primer año en el cargo, dijeron varios asesores, con el fin de tratar de reanimar la relación que creó con los electores durante la campaña presidencial.

Su primera oportunidad para lograr esto de una manera importante es cuando pronuncie el discurso del Estado de la Unión.

En vez de plantear una lista de nuevas iniciativas, dijeron los asesores, el discurso intentará enmarcar la agenda del Presidente y cómo se vincula con las preocupaciones del público. En particular, se concentrará en cómo sus ideas sobre los servicios médicos, la energía y la normación financiera son parte de una misión económica más amplia de crear lo que califica de "nuevos cimientos'' para el país, en que las palabras clave son ‘‘rescatar, restaurar y construir''.

Aunque los presidentes por lo general pasan por situaciones difíciles, esta es particularmente dura para Ob ama. Los liberales se han desencantado de lo que consideran su falta de disposición de batallar con más fuerza por sus causas, los independientes se han desencantado por lo que consideran su fracaso en cambiar el modo en que Washington funciona, y los republicanos se han convertido en una fuerza implacablemente hostil.

La prolongada y complicada batalla legislativa sobre la reforma de salud es un buen ejemplo de la batalla que Obama ha tenido que librar para hacer realidad su promesa de la campaña presidencial, dijeron asesores, porque parece que hizo todo lo que estuvo a su alcance para que se aprobara la ley en vez de explicar por qué es necesaria.

"El proceso muchas veces ha echado a un lado la sustancia'', comentó Dan Pfeiffer, director de Comunicaciones de la Casa Blanca. "Necesitamos encontrar formas de colocarnos por encima de las maniobras''.

El debate en la Casa Blanca incluye por lo menos dos discusiones diferentes: ¿debe Obama tomar un tema más populista o centrista en su mensaje? Y ¿debe la Casa Blanca hacer lo que sea necesario para aprobar un proyecto de ley conciliado que pueda usarse para enfrentar a los republicanos en el otoño?

Aunque es posible que se apruebe algún tipo de normación financiera y medida para la creación de empleos, afirmaron los asistentes presidenciales, las iniciativas más importantes, como la reforma de los servicios médicos y la inmigración pudieran tener que esperar, aunque la Casa Blanca niega haber reducido su agenda.

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