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Hospitales dominicanos abren sus puertas a los heridos de Haití

JIMANI, República Dominicana.- Sobrevivientes desangrándose con heridas abiertas. Heridas infectadas o altamente contaminadas. Fracturas del abdomen, del tórax, de la cadera y del cráneo. Miembros del cuerpo aplastados. Traumas cerrados del pulmón y el abdomen que producen hemorragias internas y conducen a la muerte.

Estos son los diagnósticos más comunes entre los sobrevivientes del terremoto en Haití que están llegando a los hospitales dominicanos de la zona fronteriza, los cuales han venido cargando la responsabilidad directa de los servicios médicos para miles de haitianos heridos durante la dantesca tragedia.

"Realmente es una carnicería lo que hemos estado viendo'', afirmó Francisco Moquete, director del Hospital Melenciano en Jimaní, el más cercano a Puerto Príncipe. "No les ha caído una bomba. Pero parece como si les hubiera caído una bomba''.

Los heridos que últimamente han llegado a los hospitales estuvieron bajo los escombros por varios días y ya perdieron su viabilidad, es decir, tienen tejidos muertos (necrosis), que conduce a la gangrena y ésta, en cuestión de horas, a la muerte. Por eso, uno de los procedimientos más comunes son las amputaciones de miembros, principalmente inferiores.

"No ha habido otra alternativa que no sea amputar para poder salvar la vida'', dijo Moquete.

El terrible saldo de la catástrofe no se limita a los heridos por el terremoto solamente. Los médicos en el área temen el brote de epidemias en Haití que tendrían ‘‘consecuencias indescriptibles'', según el doctor Rafael Sánchez, director de la Región IV de la Secretaría de Salud de República Dominicana, la cual abarca 13 hospitales en cuatro provincias cercanas a la frontera.

Entre las posibles epidemias se encuentran la lectopirosis o fiebre del ratón -- transmitida por los roedores-- , el tétano, la malaria -- que en Haití es un problema endémico -- y en general, todas las epidemias que se aprovechan de la inmunodeficiencia, dijo Sánchez.

Todo esto, sumado a las consecuencias sicológicas que acarrean este tipo de catástrofes, creará una generación de haitianos marcados para siempre por la magnitud de un sismo que nadie podía imaginar. "Realmente lo que le espera al pueblo haitiano es que aparte de los miles que han muerto, cientos de miles quedarán discapacitados física y mentalmente'', vaticinó el doctor Moquete.

Uno de los mayores retos es que los hospitales que han recibido a los heridos no están capacitados para atender a un número tan alto de pacientes.

La Región IV del sistema de salud de República Dominicana cubre a 372,000 habitantes y tiene 600 camas disponibles. Sin embargo, en los últimos días han atendido a miles de pacientes. Por ejemplo, el Melenciano tiene 34 camas y el sábado ya había recibido más de 700 sobrevivientes heridos.

"Los traen por camiones, los dejan en los hospitales y se van'', expresó Sánchez. “No los conocemos por nombres sino por diagnósticos''. El problema más grave, subrayó, es que una vez atendidos y dados de alta, no hay quién venga a buscarlos.

"Los que están llegando a los hospitales no tienen a dónde acostarte porque lo que están curados no han podido salir, porque no tienen a donde ir o quién los busque'', explicó Sánchez, quien se encuentra en Jimaní.

Frente a la dimensión de la tragedia y las limitaciones existentes en la zona del desastre debido al gran número de heridos, los equipos médicos tienen que luchar en medio de una carrera contra el tiempo. El reto es significativamente más delicado cuando se trata de heridos con fracturas y lesiones graves en el cuerpo, observó el traumatólogo y ortopedista Norloe Basulto.

"Cuando hablamos de fracturas abiertas o lesiones múltiples, la situación se complica por el riesgo de que el paciente contraiga infecciones directamente al hueso, como la osteomielitis'', precisó Basulto.

La infección crónica causa síntomas que aparecen y desaparecen por años. Asimismo puede resultar en una disminución de la función de la extremidad o de la articulación, así como el desarrollo de abscesos, una dolencia que priva al hueso de su correspondiente riego sanguíneo.

"La recuperación también depende de la técnica que se use y que no haya complicaciones. Pero en estos casos de desastre mayor van a tardar el doble de tiempo o más'', dijo el doctor Manuel A. Alzugaray, director del Miami Medical Team (MMT), un grupo de asistencia médica de respuesta rápida.

En Haití, según los especialistas, la población con mayor peligro de contraer infecciones son los niños, adultos en edad avanzada y personas cuyo sistema inmunológico se encuentra debilitado. Un común denominador de muchos de los heridos en la nación caribeña.

"Hay lesiones que son permanentes y que, por su naturaleza, conducen a amputaciones de miembros'', enfatizó Julio César Alfonso, jefe del equipo de médicos Solidaridad Sin Fronteras, que brinda asistencia de salud dentro y fuera de Estados Unidos. "En Haití probablemente habrá una gran cantidad de personas, una generación, deshabilitada por estas heridas''.

El reportero de El Nuevo Herald Juan Carlos Chávez contribuyó con esta información.

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