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Grupos de ayuda en Haití tienen problemas para localizar a sus empleados

El director de la Cruz Roja Americana de Haití estaba en su oficina de Puerto Príncipe el martes por la tarde cuando el terremoto estremeció la capital del país, y el edificio se derrumbó alrededor de él.

Matt Marek y otros dos empleados internacionales de la Cruz Roja salieron ilesos, pero al igual que los millones de haitianos afectados por la devastación del poderoso sismo, muchos trabajadores y grupos de asistencia que trabajan en programas en Haití son también víctimas.

La organización con sede en Washington, D.C. Lambi Fund of Haiti, que se dedica al desarrollo económico, préstamos y conservación sólo ha podido localizar a uno de los siete empleados que tiene en Haití. Las cinco personas que trabajan en Puerto Príncipe están desaparecidos, dijo Leonie Hermaitin, directora de educación y relaciones públicas de Lambi.

``Me levanté a las 4 a.m., con la esperanza de poder conectarme. Hemos intentado todas las vías, pero nada. Nosotros trabajamos en áreas rurales, y dependemos únicamente de celularesss y mensajes de texto para comunicarnos'', dijo Hermaitin.

Por su parte, Catholic Relief Services, que maneja varios programas en Haití, entre ellos la asistencia agrícola, aún no ha podido confirmar si su personal de 313 empleados, de los cuales hay 120 en Puerto Príncipe, sobrevivió o no al terremoto.

Sus 10 empleados internacionales han sido localizados, dijo John Rivera, director of comunicaciones. Muchos empleados utilizaron Facebook para decirles a familiares y amigos que se encontraban a salvo.

Sin embargo, ha resultado muy difícil contactar a los trabajadores haitianos de la organización. Algunos pudieron ser localizados a través de Skype, pero para saber de los otros habrá que ir a sus casas. Aunque no se ha reportado ninguna muerte entre el personal, se sabe que algunos han perdido a familiares.

Entretanto, las oficinas de la agencia Pan American Development Foundation resultaron dañadas, de modo que el director de la organización debió establecer una oficina temporal en su casa. La organización sin fines lucrativos emplea a unas 150 personas en el país que trabajan en el desarrollo económico y en iniciativas de derechos humanos.

``Estamos cruzando los dedos para pensar que todos están ilesos'', dijo el portavoz Michael Zamba en Washington, D.C.

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