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Temen más de 100,000 muertos por sismo en Haití

Las escenas desgarradoras de Puerto Príncipe, una ciudad sepultada en sus propios escombros y en cuyas calles se apilan los muertos y deambulan habitantes con sus rostros cubiertos de polvo, llevaron a las autoridades haitianas a estimar el miércoles que las víctimas del terremoto en esta empobrecida isla podrían pasar de 100,000.

"Camino por entre muertos'', afirmó a The Miami Herald el presidente haitiano René Preval, quien el miércoles por la noche no tenía donde dormir ni sitio para gobernar pues tanto el Palacio Presidencial como su residencia fueron destruidos por el terremoto que azotó esta capital el martes en la tarde.

Testigos de la tragedia relataron que hay centenares de cadáveres en las calles o atascados en los escombros de casas y edificios, y que en la ciudad se mezclan los gritos de alegría de familiares que encuentran a salvo a los suyos con los de dolor de quienes los perdieron.

"En este momento lo más importante es atender a los heridos porque la mayoría de los hospitales no pueden funcionar'', afirmó a El Nuevo Herald Fritz Cineas, embajador de Haití en República Dominicana.

Fritz, quien es médico, explicó que la vía que une la frontera de República Dominicana con Puerto Príncipe se encuentra en condiciones aceptables, lo que podría facilitar el transporte de la ayuda internacional.

Las prioridades en este momento, explicó Fritz, son medicinas, colchones, sueros y artículos de higiene.

La cifra de los muertos del terremoto fue mencionada por el primer ministro haitiano Jean-Max Bellerive en una entrevista con The Miami Herald sin explicar en qué basaba su cálculo.

Dijo que habría "bastante más de 100,000''. Los pocos hospitales que quedaron en pie no dan abasto con los heridos y no cuentan con plantas eléctricas. Niños y mujeres agonizantes esperan atención en las aceras frente a los centros de salud.

Otros han visto impotentes morir a sus vecinos por falta de atención médica.

En uno de los sectores de la ciudad, un grupo de voluntarios que trataba de rescatar a un hombre atrapado en escombros de concreto se encontraron con el cadáver de una niña con ropa interior blanca.

Al ver a la niña uno de los voluntarios empezó a temblar y salió corriendo por la calle dando gritos.

Paul Conneally, vocero de la Cruz Roja Internacional, afirmó que se calcula que unos 3 millones de personas habrían sido afectadas por el terremoto y el cónsul de Haití en Miami, Ralph Latortue, declaró al programa A Mano Limpia, del Canal 41, que el 80 por ciento de la capital está destruida.

"Me preocupa la falta de agua, la salud. Tenemos mucha gente muerta debajo de los edificios que se va a empezar a descomponer, muy pronto tendremos problemas de comida porque muchos mercados y depósitos quedaron destruidos'', agregó Bellerive a The Miami Herald.

En una ciudad con un alto índice de extranjeros en misiones humanitarias y religiosas, las noticias de los muertos y desaparecidos incluyeron desde funcionarios de la misión de Naciones Unidas, voluntarios de Francia y Canadá, sacerdotes y pastores, hasta soldados de paz de Brasil y Argentina.

El cuerpo sin vida de monseñor Joseph Serge Miot, arzobispo de Puerto Príncipe, fue encontrado por sacerdotes misioneros en medio de las ruinas en que quedó su despacho.

La oficina de información de Naciones Unidas reportó el miércoles que 14 de sus empleados murieron en el sismo y 15 se encuentran desaparecidos luego de que el edificio de cinco pisos de la misión sufrió graves daños. Entre los muertos se encuentran 10 efectivos de paz brasileños.

El ministro de Relaciones Exteriores de Francia, Bernard Kouchner, afirmó que 50 franceses se encuentran desaparecidos.

Yvonne Martin, una enfermera canadiense que había llegado a la ciudad 90 minutos antes del terremoto en una misión humanitaria, se encuentra entre las víctimas.

Sólo 100 de los 45,000 ciudadanos de Estados Unidos que se estima viven en ese país habían podido comunicarse con diplomáticos para reportar que estaban a salvo, indicó a la Asociated Press, P.J. Crowley, vocero del Departamento de Estado.

El gobierno de Estados Unidos reaccionó a la tragedia con el anuncio de la suspensión de las deportaciones de haitianos y la puesta en marcha de una masiva operación de apoyo que incluye el envío de personal y una flota de barcos, aviones y helicópteros.

Una unidad expedicionaria de 2,000 infantes de Marina será despachada en los próximos días, según la Associated Press.

La secretaria de Estado Hillary Clinton suspendió su gira por Asia para coordinar personalmente el plan de ayuda, mientras que su esposo, el ex presidente Bill Clinton, representante especial de Naciones Unidas para Haití, solicitaba con urgencia equipos de búsqueda y rescate.

"Quiero salvar cuantas vidas sea posible'', aseguró Clinton.

El miércoles en la noche policías haitianos e internacionales no podían contener las primeras incursiones de saqueadores. Se anunció que el presidente Preval está considerando la posibilidad de trasladarse con su esposa a República Dominicana por razones de seguridad.

Las primeras imágenes del devastador terremoto, con epicentro a 10 millas de la ciudad, alentaron una ola internacional de solidaridad que fue evidente en el sur de la Florida, donde residen decenas miles de haitianos.

Un pequeño grupo de miembros del Salvation Army del condado de Broward voló desde Fort Lauderdale con suministros, desde linternas hasta papel higiénico. Antes de partir, el mayor Tom Louden se enteró de que las instalaciones del Salvation Army, incluyendo un orfanato, quedaron destruidos en un 90 por ciento.

Decenas de heridos, algunos de ellos de Naciones Unidas, han sido trasladados a hospitales de República Dominicana.

Un enfermero del Hospital Público Traumatológico Darío Contreras, de Santo Domingo, indicó a El Nuevo Herald que ese centro recibió 12 pacientes con traumatismos severos.

En el hospital, Dominique Armand, de 27 años, habitante de un barrio acomodado de Puerto Príncipe, buscaba desesperadamente a su hermano Guy, de 32 años.

"Estoy desesperada, llevo horas buscando a mi hermano y hasta ahora no me confirman si lo tienen aquí'', declaró.

La interrupción de las comunicaciones en la isla agudizó la incertidumbre de los familiares en el exterior.

Edeline Clermont afirmó que ha intentado infructuosamente comunicarse con sus familiares en Haití y sólo sabe que su sobrino de 18 años ha fallecido. Del resto de su familia no tiene noticias.

"Esta es una gran tragedia, una terrible devastación'', afirmó Clermont, enfermera directora de la División de Personas Mayores del Departamento de Servicios Humanos de Miami-Dade. "Si alguien tiene un talento, si es médico, enfermera, rescatista, puede unirse a la misión de rescate, viajar a Haití y ofrecer su ayuda profesional, porque vamos a necesitar a todos los especialistas posibles para poder asistir a nuestros damnificados, para enterrar a nuestros muertos''.

Las reporteras Francis Robles y Viviana Muñoz, de The Miami Herald y El Nuevo Herald, respectivamente, contribuyeron con esta información, complementada con servicios cablegráficos.

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