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El Jackson deja sin diálisis a decenas de pacientes

Decenas de pacientes de bajos recursos y sin seguro médico dejaron de recibir diálisis el 31 de diciembre en 36 centros privados del Condado de Miami-Dade subcontratados por el Hospital Jackson Memorial.

"No es ningún juego. Estamos hablando de la vida de personas que dependen exclusivamente de su diálisis, no sé qué vamos a hacer'', declaró Emelina García Cordoví, una de las afectadas con los recortes.

García, de 67 años, forma parte de un grupo de 175 pacientes del sur de la Florida sin seguro médico y con insuficiencia renal que fueron notificados recientemente por escrito sobre la cancelación de la ayuda médica, debido a la crisis financiera del Jackson.

La asistencia general para estos pacientes incluía sesiones de diálisis al menos tres veces por semana a un costo anual de $4.2 millones, de acuerdo con información proporcionada por el Departamento de Relaciones Públicas del Jackson.

La medida coincide con un reporte crítico sobre el sistema de hospitales públicos de Miami-Dade, que hasta el 31 de octubre del 2009 tenía efectivo suficiente para 20.8 días de operaciones clave, como pago de nómina y servicios básicos.

Sobre los pacientes de diálisis sin cobertura médica, representantes del Jackson puntualizaron que la decisión de cortar la asistencia privada "no ha sido tomada a la ligera''.

"Los pacientes de diálisis que tienen seguro de enfermedad o Medicaid pueden recibir el tratamiento en los centros del condado de Miami-Dade y el estado de la Florida'', subrayó un comunicado del Jackson emitido este fin de semana. "Estamos trabajando con el objeto de establecer un proceso para los pacientes que necesitan diálisis y no pueden recibirla en otra parte''.

La diálisis es un proceso para purificar la sangre, simulando artificialmente el trabajo de un riñón. No causa dolor y generalmente cada sesión puede tomar hasta cuatro horas.

En el caso de García, recibía diálisis desde hace 11 meses en el Kidney Treatment Center of South Florida, un establecimiento médico privado que, a su vez, tiene un contrato de servicios con el Jackson. En el 2007, García sufrió un infarto y al año siguiente perdió la visión del ojo izquierdo.

Sin embargo, sus sesiones de diálisis se interrumpieron durante la última semana de diciembre debido a la nueva política de ahorros que ha impuesto el mayor hospital público del sur de la Florida.

Los recortes llegan con una ola de acontecimientos negativos y poco afortunados en términos de operatividad que han afectado las reservas de efectivo del Jackson. Entre ellos se cuentan una declinación de los impuestos a las ventas y la falta de pago por servicios médicos de pacientes que no cumplen con los compromisos adquiridos.

Se calcula que el Jackson ha logrado ahorrar aproximadamente $62 millones echando mano a medidas de emergencia y a una política de recortes de personal, como el despido de 93 empleados. A pesar de las reducciones de costos, encara el riesgo de perder $168 millones en el período fiscal 2009-2010, que comenzó en octubre.

Mientras, García no deja de tocar puertas buscando una mano caritativa, pues sabe que lo suyo es un asunto de vida o muerte que podría estar a la vuelta de la esquina. Lamentablemente, ella y su esposo, Pedro Valdés, de 66 años, sienten que el tiempo se acaba, ya que durante el fin de semana no han encontrado una vía de solución.

"La notificación del Jackson llegó con una lista de 36 centros de diálisis, pero cuando hemos ido a estos sitios a pedir ayuda nos han dicho que no pueden atendernos. Nos piden una tarjeta de seguro o la opción de pagar con nuestro dinero, pero eso es imposible'', comentó Valdés, un ex guardia de seguridad privado y desempleado desde hace casi dos años.

Vicky Tome, administradora de Kidney Treatment en el suroeste de Miami, lamentó la situación generada por los recortes masivos y añadió que la crisis está fuera del alcance de los contratistas privados que se administran como cualquier otro negocio.

"Es una desgracia que haya pasado esto, pero nosotros no tenemos manera de solucionar el problema'', detalló.

El Jackson, a su vez, precisó que pacientes con necesidades urgentes como García deben acercarse al centro de emergencias del hospital para que sean evaluados.

"Lo único que van a conseguir es que muchos de nosotros terminemos internados y de urgencia en el hospital, algo que resultaría siendo más costoso para el sistema'', sostuvo García. "Todo esto es desesperante''.

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