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Banqueros son menos populares que congresistas

Las firmas de Wall Street se están recuperando. No así su reputación entre el público estadounidense.

Los ejecutivos de las firmas financieras, al cabo de dos años de quiebras, rescates y depreciaciones de activos, son menos populares que el Congreso, los abogados y las compañías de seguros. Conforme se disponen a entregar las bonificaciones de fin de año, corren el riesgo de provocar otra oleada de ira popular, según una Encuesta Nacional de Bloomberg.

Dos tercios de los estadounidenses consultados dicen tener una opinión desfavorable de los ejecutivos financieros. Más de la mitad dice que las grandes casas financieras no quieren sino enriquecerse y también dice que dichas firmas no debieran haber recibido ayuda del Gobierno. Y la mayoría no quiere que los banqueros cobren copiosas bonificaciones a fin de año si sus compañías fueron rescatadas por los contribuyentes.

"El hecho de que sigan existiendo debería ser bonificación suficiente'', dice Cassie Swihart, enfermera jubilada de 58 años residente en Warsaw, estado de Indiana, quien participó en la encuesta de 1.000 adultos estadounidenses, llevada a cabo del 3 al 7 de diciembre por Selzer & Co., firma con sede en Des Moines, estado de Iowa. El margen de error de la encuesta es de 3,1 puntos porcentuales de más o de menos.

Los bancos que recibieron ayuda de los contribuyentes mediante el programa TARP de alivio a empresas con activos en problemas --el plan de rescate financiero de US$700.000 millones aprobado por el Congreso el año pasado-- no deberían pagar bonificación alguna, según el 75 por ciento de los encuestados.

De estos, el 51 por ciento dice que incluso los bancos que han devuelto el dinero al Gobierno no deberían recompensar a sus empleados tan pronto.

"¿Por qué querría uno dar una bonificación a alguien que nos colocó en esta situación?", dijo un participante en la encuesta, Elijah Brown, de 42 años, contratista desempleado de California.

Una mala idea

Brown también se halla entre el 64 por ciento de las personas que dijeron que rescatar los bancos fue una mala idea. Para evitar rescates futuros, un poco más de la mitad de los participantes dijeron que los bancos deberían someterse a una normativa más estricta. Una minoría, un 31 por ciento, permitiría que los bancos en dificultades quebraran, y una cantidad aún menor, un 10 por ciento, favorece escindir los grandes bancos.

El presidente Barack Obama ha criticado a las compañías financieras por otorgar ‘‘bonificaciones excesivas''. Obama ha propuesto una revisión de las normas financieras que evite resquebrajar compañías grandes y sanas o que fuerce a los grandes bancos en dificultades a declarar la quiebra. Una mayoría de los encuestados dijeron que Obama ha adoptado una posición más bien equilibrada, ni a favor de las empresas ni en contra.

La oposición pública a que las firmas de Wall Street paguen bonificaciones demuestra la incomunicación creciente entre ejecutivos como Lloyd Blankfein de Goldman Sachs Group Inc., que argumentan que necesitan pagar generosamente para conservar buenos empleados, y el público en general que echa a los grandes bancos la culpa del colapso económico y la duplicación del índice de desempleo en dos años.

Despidos

En diciembre del 2007 la economía de Estados Unidos cayó en su recesión más profunda desde la Gran Depresión. Se han suprimido más de 7 millones de empleos. Algunos economistas, entre ellos el presidente de la Reserva Federal, Ben S. Bernanke, dicen que es probable que la recesión haya terminado. El desempleo, que estaba en un 10 por ciento en noviembre, no ha mejorado aún.

Muchos grandes bancos han vuelto a ser rentables rápidamente en la vanguardia de la recuperación. Goldman Sachs, Morgan Stanley y la división de banca de inversiones de JPMorgan Chase & Co. pagarán en conjunto US$29.700 millones en concepto de bonificaciones, según los cálculos de los analistas. Es una cifra sin precedentes, superior a los US$26.800 millones del 2007 y un 60 por ciento más que el año pasado cuando las tres firmas recibieron miles de millones de dólares de ayuda del Departamento del Tesoro para sobrellevar la crisis financiera.

Goldman por sí sola apartó US$16.700 millones para remuneración y beneficios en los nueve primeros meses del 2009, lo suficiente como para pagar a cada empleado US$527.192. Goldman ha devuelto US$10.000 millones de dinero del TARP con intereses.

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