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Pesadilla de estudiantes hijos de indocumentados

Jesús y Guillermo Reyes habían cumplido 11 y 15 años, respectivamente, cuando su familia arribó de Venezuela en el 2000. Walter Lara tenía tres al salir de Argentina con sus padres en 1989. Gaby Pacheco tenía siete cuando llegó de Ecuador con los suyos en 1993. Juan Gómez estaba por cumplir dos y su hermano Alex también rozaba los tres cuando su familia huyó de Colombia en 1990.

Todos son hijos de padres sin documentos migratorios que crecieron sintiéndose estadounidenses porque este es el único país que realmente conocen. Pero como adultos están pagando un alto precio por la decisión de sus padres de no irse al expirar una visa o de cruzar la frontera ilegalmente.

Como inmigrantes indocumentados están sujetos a deportación y, en algunos casos, han sido detenidos y deportados o su deportación ha sido suspendida debido a esfuerzos de último momento por parte de amigos o compañeros de clase, abogados y congresistas.

El caso de los hermanos Reyes ha reavivado el interés en un proyecto de ley sometido al Congreso y conocido como el DREAM Act que daría solución a estos casos. Presentado ante el Congreso cada año, el DREAM Act otorgaría residencia permanente a hijos de inmigrantes indocumentados en tanto estén estudiando secundaria, universidad o alistados en las fuerzas armadas.

Es imposible predecir si el caso de los hermanos Reyes llevaría a la aprobación del DREAM Act. Después de todo, el caso anterior de los hermanos Goméz, cuya deportación fue detenida gracias a una campaña publicitaria, no resultó en la aprobación del proyecto de ley la vez pasada.

Pero los activistas que apoyan el DREAM Act creen que esta vez podría pasar al ser incorporada al proyecto de reforma migratoria que el presidente Barack Obama desea promover luego de la reforma del seguro médico.

"Siento que el momento es el adecuado'', dijo Gaby Pacheco, una estudiante del Miami Dade College que encabeza el movimiento estudiantil en el sur de la Florida en favor del DREAM Act. Pacheco, de 24 años, proyecta organizar una caminata a Washington desde Miami en enero para ganar apoyo nacional para el plan.

Algunos opositores a la reforma también creen que el DREAM Act podría aprobarse ahora, aunque no porque se acoplara a la legalización de millones de indocumentados.

"La posibilidad de que tengamos una amnistía es nula'', dijo Mark Krikorian, director ejecutivo del Centro de Estudios para la Inmigración, entidad académica de Washington que apoya las restricciones migratorias. "Y ya que la amnistía no va a ocurrir, entonces la estrategia de leyes en trozos podría tener su lugar''.

En el analisis de Krikorian, el DREAM Act bien podría ser una ley de concesión. Krikorian, uno de los activistas de control migratorio más respetados, dijo que si fuera congresista apoyaría al DREAM Act, pero sólo si lo enmendaran para evitar que los beneficiarios puedan reclamar a sus padres u otros familiares adultos cuando reciban su residencia o ciudadanía.

"Un DREAM Act restringido que elimine la cadena migratoria podría ganar empuje'', dijo.

Pero el congresista republicano del sur de la Florida Lincoln Díaz-Balart, uno de los patrocinadores del DREAM Act, no está seguro si el proyecto de ley llegue al pleno del Congreso.

"El asunto no está muerto, pero la realidad es que la presidenta de la Cámara, Nancy Pelosi, no ha estado de acuerdo con dejar que ningún asunto de inmigración llegue al pleno de la Cámara de Represenantes'', dijo Diaz-Balart.

"Quizá esto cambie. Soy un eterno optimista''.

Para algunos posibles beneficiarios del DREAM Act, el tiempo se ha acabado. Tal es el caso de jóvenes como Paola Andrea Arango, una colombiana que llegó a Miami con su familia en 1999 cuando tenía 12 años, según familiares.

Estudiante de la escuela intermedia Paul W. Bell, la secundaria Coral Reefy la Universidad Internacional de la Florida, Arango planeaba asistir a una escuela de Medicina antes que funcionarios de inmigración detuvieran recientemente a la familia.

Según familiares, Arango y los suyos partieron voluntariamente a Dubai en días pasados en lugar de ser repatriados a Colombia donde temían posible persecución.

Para otros potenciales beneficiarios aún hay tiempo, ya que siguen en Estados Unidos, como los hermanos Reyes, de Venezuela. Uno es estudiante y el otro es un recién graduado del Miami Dade College. Ambos conquistaron el apoyo de sus compañeros de clase y amigos luego de que funcionarios de inmigración los detuvieron en Miami el pasado 12 de noviembre.

Ahora los que apoyaron a los hermanos Reyes están virtiendo su apoyo al movimiento en favor del DREAM Act.

Los casos de los hermanos Reyes y Gómez son similares en muchos aspectos. Ambas familias llegaron buscando asilo, pero fueron ordenadas a abandanar el país cuando sus peticiones de proteccción fueron rechazadas. Ambas familias fueron encontradas por funciarios de inmigración asignados a localizar a presuntos prófugos de órdenes de deportación inapelables. Y, en ambos casos, amigos y compañeros de clase se movilizaron para prevenir su deportación y lograron detener momentáneamente el proceso. Cualquier día pudieran verse a bordo de un avión en camino a un país natal que no conocen.

"Colombia sería tan extraña para nosotros como la China'', dijo Juan Gómez, un ex alumno ejemplar de la escuela Killian High School, luego de ser liberado por las autoridades deinmigración.

Krikorian admite que las historias de estos jóvenes son tristes. Pero apunta que son sus padres los que deben de ser culpados por comprometer el futuro de sus hijos.

"Los padres tienen la responsabilidad moral por poner a sus hijos en estas situaciones'', dijo Krikorian. "Es como si tú hipotecas tu casa y luego no puedes hacer los pagos. Tú y tus hijos serían expulsados de la casa por igual''.

En una manifestación organizada hace unas semanas para exigir la libertad de los hermanos Reyes, varios estudiantes que podrían obtener una tarjeta verde bajo el DREAM Act describieron sus casos.

"Yo soy una de las razones por las que deben aprobar el DREAM Act'', dijo Walter Lara, un estudiante argentino que estuvo a punto de ser deportado este año antes de recibir una suspensión de deportación similar a la de los hermanos Reyes el 20 de noviembre. "Y hay otras 65,000 razones por las que deberían aprobar el DREAM Act''.

Lara se refería al número estimado de estudiantes indocumentados que anualmente se gradúan de secundaria en Estados Unidos.

Graduado de animación digital del Miami Dade College, Lara tiene ahora 23 años, pero tenía sólo 3 en 1989 cuando su familia lo trajo de la Argentina, huyendo de una crisis financiera nacional.

La vida de Lara en los Estados Unidos comenzó a derrumbarse en febrero cuando funcionarios de inmigración lo detuvieron al dirigirse a instalar discos de recepción por satélite cerca del Puerto de Miami.

Aunque Lara iba a ser deportado en julio, fue eventualmente liberado al lograr una suspensión por un año.

Uno de los hermanos Reyes, Guillermo, recientemente también se graduó en animación digital en el Miami Dade College. Jesús aún toma cursos en Justicia Penal en el recinto Kendall de esa institución.

Ambos fueron detenidos por funcionarios de inmigración que se aparecieron en su casa a las 7:30 de la mañana el 12 de noviembre. Su padre, Jesús Reyes, que justamente llegaba de su trabajo, pudo irse a contactar a un abogado y advertir a su esposa y un tercer hijo, Marcos, de que no se aparecieran por el hogar. Ambos aún estaban en sus trabajos. Los tres evitaron ser detenidos.

Marcos, que tenía 13 años al llegar la familia de Venezuela, es ahora un estudiante de Ciencia de Computación en la Universidad Internacional de la Florida.

La familia llegó en el 2000 cuando los padres se sintieron objeto de persecución por parte del gobierno del presidente Hugo Chávez, luego de que el padre se sumara a un movimiento antigubernamental en Caracas. Solicitaron asilo pero su petición fue denegada y las apelaciones rechazadas.

Jesús Reyes, hijo, un orador elocuente, declaró ante una manifestación estudiantil en el Miami Dade Colege hace unos días que la detención de estudiantes indocumentados son tribulaciones en el sendero hacia el DREAM Act, quizá igual a los arrestos de dirigentes del movimiento en pro de los derechos civiles encabezado por Martin Luther King en la década de 1960.

Apuntó además que el movimiento en favor del DREAM Act es "definitivamente la lucha por los derechos civiles del siglo XXI''.

Entre las dos decenas de estudiantes que asistieron a la manifestación se encontraba Pacheco. En el 2006, funcionarios de inmigración detuvieron a sus padres y dos hermanas, y los pusieron en proceso de deportación. La joven evitó la detención debido a que había obtenido una visa de estudiante. Su anhelo es convertirse en terapeuta musical especializada en ayudar a personas que sufren de autismo, si es que alguna vez logra obtener la residencia permanente.

Los hermanos Gómez, por su parte, aún no tienen garantizada su permanencia en el país. Legislación emitida en marzo por parte del senador Christopher Dodd, demócrata por Connecticut, les otorgó otros 18 meses en Estados Unidos.

Juan estudia ahora Finanzas y Operaciones y Manejo de información en la Universidad de Georgetown, en Washington D.C. mientras que Alex está en el Miami Dade College.

"Los méritos de la legislación son evidentes'', dijo Díaz-Balart. "Los jóvenes que este proyecto de ley ayudaría no llegaron a este país por su propio albedrío. En sí, ellos no han violado ninguna ley por su propio gusto [. . .]. No decidieron ser inmigrantes indocumentados por sí mismos''.

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