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La violencia antecede a elecciones en Honduras

Más de 4.6 millones de hondureños elegirán el domingo a su próximo presidente y unas 2,900 autoridades, como legisladores y alcaldes, en el octavo y más crucial proceso electoral desde que el país restableció la democracia en 1981 y medio de hechos de violencia.

Por lo menos seis artefactos explosivos fueron detonados en Tegucigalpa y San Pedro Sula desde el viernes, informaron voceros de la Policía Nacional.

Una de las bombas estalló en un autobús vacío en la capital hondureña. La policía dijo que la detonación se había realizado mediante un teléfono móvil.

En San Pedro Sula, tres escuelas que el domingo serán centros de votación fueron dañadas por explosiones, aunque los daños fueron menores.

La Policía Nacional informó que dos personas fueron detenidas con cadenas y candados, presuntamente para boicotear centros de votación.

"Pido a Dios que no permita que haya tan sola una gota de sangre derramada'', dijo el presidente de facto Roberto Micheletti, en un dramático llamado a través de la prensa local.

Las elecciones, que comenzarán a las 7 de la mañana y se prolongará hasta las 4 de la tarde, se realizarán en 5,200 centros de votación, seis de ellos en Estados Unidos, con la participación de unos 100,000 miembros de mesa y bajo la mirada de más de 300 observadores internacionales y 250 periodistas de todas partes del mundo.

"Todo está listo'', aseguró el sábado a los periodistas el magistrado José Saúl Escobar Andrade, presidente del Tribunal Supremo Electoral, quien dijo que las elecciones serán "libres, transparentes, observadas y auditados con todo el rigor que exige la voluntad soberana del pueblo hondureño''.

El proceso electoral no será sencillo. Los votantes debe elegir entre más de 13,000 candidatos para 2,896 cargos. Al llegar a la casilla de votación, el elector podrá seleccionar hasta 23 candidatos en la larga boleta de votación. Para muchos electores la complejidad los ha llevado a preparar de antemano listas de sus candidatos favoritos, que se conocen como chepes.

El principal reto del gobierno será mantener el control y la seguridad de los comicios, fundamentalmente debido a las amenazas de actos violentos, que comenzaron a producirse el viernes.

Los principales candidatos también exhortaron a la población a participar en los comicios.

"No hay otra salida, las elecciones son más bien la solución'', dijo a los periodistas Porfirio Lobo, candidato del Partido Nacional, que lleva la delantera en las encuestas. "Hoy es más importante que nunca legitimar el gobierno'', acotó.

Elvin Santos, candidato del Partido Liberal, enfatizó la necesidad de que las elecciones se realicen "dentro de la legalidad democrática''.

Críticos del gobierno de facto y seguidores del presidente depuesto Manuel Zelaya, insistieron el sábado en sus denuncias sobre la presunta ilegalidad de los comicios.

"No existe el ambiente democrático y de respeto a los derechos humanos para una elección'', dijo el sábado en una conferencia de prensa Gilda Rivera, activista del Centro de Derechos de la Mujer, que solicitó la suspensión de los comicios.

"El mismo gobierno de facto ha emitido un decreto que dice que el país está en estado de emergencia. ¿Cómo se pueden realizar unas elecciones justas en un estado de emergencia?", argumentó Berta Oliva, coordinadora del Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras.

En un comunicado difundido el sábado, el Frente Nacional de Resistencia contra el Golpe de Estado hizo un llamado a "promover las acciones de desobediencia civil'' y ‘‘desconocer las falsas elecciones del 29 de noviembre y a las autoridades espurias que pretenden presentarse como representantes electos por el pueblo''.

"Hoy es peligroso votar'', advirtió Andrés Pavón, presidente del Comité para la Defensa de los Derchos Humanos en Honduras. "Lo recomendable es quedarse en casa el día de las elecciones''.

Pero a pesar de las advertencias de zelayistas y opositores del presidente de facto Roberto Micheletti, muchos están decididos a participar a toda costa para contribuir a normalizar la situación del país.

"Toda mi familia se ha preparado desde hace semanas y está lista para votar'', dijo a El Nuevo Herald Iris Destephen, propietaria de una tienda de artesanía en los alrededores de la embajada de Brasil, donde se refugia Zelaya.

Los resultados de las elecciones del domingo podrían tener repercusiones locales e internacionales de gran alcance y afectar la política continental, dijeron a El Nuevo Herald varios expertos invitados a observar los comicios en Tegucigalpa.

"Creo que por la circunstancia que ha vivido Honduras, el pueblo se ha unido más y estoy seguro que habrá una votación masiva, ejemplar, una fiesta cívica y emotiva'', dijo Armando Calderón, ex presidente de El Salvador.

"Lo que está en juego en esta elección es la democracia y el futuro del pueblo hondureño, frente al chavismo y el sabotaje'', dijo Jorge Quiroga, ex presidente de Bolivia.

El denominador común en Honduras es que "todo el mundo está cansado de la crisis y hay un consenso entre los candidatos de que la prioridad es la inversión social, para que este proceso tenga una continuidad favorable'', dijo Diego Arria, ex diplomático venezolano que presidió el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

"El caso hondureño le está saliendo carísimo a Chávez'', dijo Alfredo Keller, experto en encuestas y asesor político. Una de las pruebas, indicó, es el rechazo superior al 80 por ciento que tiene Chávez en Honduras.

"Creo que el caso de Honduras le dice a los latinoamericanos que están sometidos a la presión imperialista de Chávez que las mayorías populares no están de acuerdo con el modelo chavista, y esto hace que haya una nueva reflexión política en América Latina que va a cambiar el mapa político latinoamericano'', apuntó Keller.

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