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Empleadores buscan solución a despidos

Mientras el desempleo sigue frenando la recuperación económica, economistas y expertos laborales están exhortando al Congreso y al gobierno del presidente Barack Obama a aumentar el financiamiento de un programa poco conocido que la Florida y otros 16 estados están utilizando para evitar despidos. Los despidos masivos de 50 o más empleados afectaron a unas 278,000 personas sólo en el tercer trimestre, según informes del gobierno. Todos los trabajadores cesanteados estuvieron sin empleo por lo menos un mes, y sólo un tercio de sus empleadores esperaba que fueran a ser contratados de nuevo.

Sin embargo, miles de emmpleadores están evitando los despidos y aprovechando los programas estatales de "trabajo compartido'' (work-sharing), en los que rebajan las horas de los trabajadores de tiempo completo, que luego recuperan una parte de sus salarios perdidos --generalmente entre 50 y 60 por ciento-- mediante los beneficios del seguro de desempleo.

Las reglas cambian de un estado a otro pero el trabajo compartido típicamente reembolsa a los empleados por reducciones salariales de entre 10 y 60 por ciento.

Por ejemplo, un empleador que necesita rebajar 20 por ciento de su fuerza de trabajo a tiempo completo puede hacerlo mediante despidos. Si esos trabajadores despedidos ganaban un promedio de $500 a la semana, probablemente podrían esperar alrededor de $250 semanales en beneficios de desempleo.

Sin embargo, si en vez de ser despedidos, las horas de esos trabajadores se rebajaran en 20 por ciento a través del programa de compartir el trabajo, cada uno ganaría $400 a la semana. También serían elegibles para el programa de beneficios de desempleo del programa, que pudiera compensar alrededor de la mitad de la rebaja de $100, o $50. Gracias a este enfoque, los ingresos del trabajador serían de aproximadamente $450 semanales, una rebaja de 10 por ciento en vez de 50 por ciento.

A los empleados les gusta el programa, que es llamado en ocasiones "compensación a corto plazo'', porque las reducciones salariales son absorbidas igualmente entre los trabajadores, evitando la tensión y las pérdida económicas de los despidos. A los empleadores les gusta porque pueden reducir la nómina y retener trabajadores experimentados, y no tienen que pagar para reclutar, contratar y entrenar nuevos empleados cuando la economía mejore.

A los gobiernos estatales les gusta el "trabajo compartido'' porque los participantes reciben menos en beneficios en efectivo que los trabajadores despedidos, reduciendo el gasto de los fondos estatales de desempleo, que han sido duramente afectados durante la recesión.

Hay programas de trabajo compartido en Arizona, Arkansas, California, Connecticut, Florida, Iowa, Kansas, New York, Maryland, Massachusetts, Minnesota, Missouri, Oregon, Rhode Island, Texas, Vermont y el estado de Washington. Su popularidad se ha disparado desde diciembre del 2007, cuando la economía tocó fondo.

En California, que estableció el primer programa de trabajo compartido en 1978, casi 183,000 trabajadores estuvieron inscritos en los primeros nueve meses del año, en comparación con poco más de 80,000 por todo el último año.

El segundo mayor programa de trabajo compartido de la nación, en el estado de Washington, tiene una inscripción sin precedentes de más de 2,500 negocios y más de 50,000 trabajadores que presentaron reclamaciones este año. El programa ya ha pagado más de $31 millones en beneficios de desempleo este año, en comparación con $4 millones en el 2008.

En Nueva York, más de 1,800 compañías se han enrolado este año, en comparación con 483 el año pasado. El aumento ha ayudado a salvar un estimado de 10,500 emmpleos en los primeros ocho meses del año, más de dos veces y media la cifra del año pasado.

Ese aumento en la participación ha convencido a muchos de que es hora de que el programa se aplique a nivel nacional.

"Debía ser una opción en todos los estados'', dijo Neil Ridley, un analista político del Center for Law and Social Policy, un centro de investigación liberal en Washington D.C. "No funciona en todas las situaciones, pero debería ser una opción para los empleadores y los trabajadores''.

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