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Se agudiza la crisis en Cuba

La crisis económica que atraviesa Cuba está golpeando fuertemente la vida cotidiana de la población con apagones cada vez más frecuentes, una paulatina eliminación de los productos subsidiados y la amenaza de nuevas restricciones que los medios oficiales comienzan a agitar como un fantasma de fin de año.

"Apretarnos el cinto pero con inteligencia: esa es la alternativa'', expresó el lunes un editorial del semanario Trabajadores, que pronosticó "inevitables restricciones y ajustes en cada uno de los sectores''.

Las exhortaciones a la austeridad y la eficiencia se repiten por estos días en la prensa oficial en medio de la recesión económica que atenaza al país, agobiado por la falta de liquidez financiera, la caída de las importaciones de bienes de consumo en un 36 por ciento y el descenso en un 7.7 porciento de la producción agrícola --un renglón clave para paliar las carencias alimentarias de la población.

"La situación es desesperante y no se ve la luz al final del túnel'', comentó desde La Habana el economista disidente Oscar Espinosa Chepe. "Esto realmente va para peor''.

Según Espinosa Chepe, "la crisis apenas ha mostrado la punta del iceberg'' y el gobierno alista actualmente un paquete de medidas que comprende el cierre de industrias afectadas por la carencia de materias primas y el cese del vínculo laboral para miles de empleados, que serán enviados a sus casas en calidad de "interruptos''.

Se estima que el plan gubernamental afectará a entre el 10 y el 15 por ciento de la población laboral activa del país, y entrará en vigor durante el mes de diciembre. El asunto podría discutirse durante las sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular (parlamento), que a fines de año debe trazar la estrategia económica del país para el año entrante.

Desde mediados de octubre el gobierno ha incrementado los cortes de electricidad en las empresas estatales y el sector residencial de La Habana y el interior del país, y ha alertado sobre la necesidad de redoblar los esfuerzos en el ahorro energético de cara al 2010.

Sólo cuatro provincias han logrado cumplir los planes de consumo de electricidad fijados en cada territorio a partir de las regulaciones del Ministerio de Economía y Planificación: Ciego de Avila, Cienfuegos, Holguín y La Habana, de acuerdo con estadísticas oficiales.

"Los cumplimientos han sido posibles en esas provincias gracias a una recia fiscalización, pero las indisciplinas, las violaciones sobre el consumo y mucho relajo en las empresas siguen estando a la orden del día'', dijo a El Nuevo Herald un ingeniero del Despacho Nacional de Cargas de la Unión Eléctrica que pidió no ser identificado. "Esto no es fácil''.

Aunque el gobierno ha tratado de evitar los apagones en el sector residencial, los recortes del servicio eléctrico han impactado muchas barriadas de la capital y pueblos del interior durante las últimas semanas, con duración de hasta ocho horas.

"Hemos regresado a los días del período especial y la desesperación de los apagones'', relató Lucía Carmona, una economista que reside en la barriada de Santos Suárez, en el municipio Diez de Octubre. "Y la falta de agua es también otra agonía''.

Gradualmente, han empezado a retirarse las llamadas "gratuidades indebidas'' y la ‘‘distribución igualitaria de productos'' que el gobernante Raúl Castro sugirió eliminar en un discurso de febrero del 2008.

A partir del 1ro. de octubre comenzó el desmantelamiento de los 24,700 comedores obreros, lo que significará un ahorro anual de $350 millones anuales para el país.

La libreta de racionamiento --que se estudia restringir para un sector minoritario de la población-- dejó de incluir desde este mes las papas y los chícharos, cuyos precios subsidiados eran, respectivamente, de 0.14 y 0.40 la libra en moneda nacional. Ahora ambos productos pueden adquirirse en los agromercados estatales con una tarifa de 3.50 pesos cubanos (chícharos) y un peso (papas).

Las versiones callejeras que circulan desde hace días en La Habana apuntan a que el próximo producto que perderá el subsidio estatal será el arroz, un alimento básico en la dieta del cubano. El precio de la libra de arroz pasaría de 25 centavos a tres pesos cubanos (unos $0.10).

Espinosa Chepe dice que las inquietudes de la población sobre el tema del recorte de subsidios se han acrecentado, pues las tiendas en divisas tienen cada día menos productos y el crecimiento de la producción agrícola es aún una quimera.

Las noticias al terminar la XXVII Feria Internacional de La Habana, la pasada semana, no resultan muy alentadoras: Cuba apenas suscribió contratos por valor de $150 millones, una reducción de $200 millones con relación a la cifra pactada con empresas foráneas en el 2008.

Mientras, un pleno del comité provincial del Partido Comunista en Ciudad de La Habana reconoció atrasos en la recuperación de las tierras ociosas y deficientemente explotadas para la producción de alimentos, según un reporte aparecido el lunes en el periódico Granma.

El comunicado dijo que existen grandes dificultades en "la dilatada concertación de los contratos, demora en la limpia de las áreas, deficiente utilización de los espacios y falta de sistematicidad en el control de las comisiones agrarias'', y mencionó además entre los obstáculos la carencia de implementos agrícolas e insumos, atrasos en la entrega de semillas, y la falta de servicio eléctrico, sistemas de sistemas de riego y bombas para pozos.

"El problema es un nudo gordiano gigantesco que ha creado el propio gobierno'', opinó el economista Jorge Sanguinetty, presidente de la firma DevTech Systems, con sede en Miami. "Quieren estimular la economía sin liberalizarla, y el sistema no responde ya a reformas marginales, sino que necesita de una transformación radical''.

Sanguinetty arriesgó un pronóstico: "La situación pudiera tornarse peor que en la crisis de los años 90''.

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