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Ex funcionario de Carter optimista respecto a Cuba

Robert Pastor dice que cuando ve a los israelíes y palestinos en una lucha a muerte, a veces eso le trae recuerdos.

Y así debe de ser, porque Pastor jugó un papel destacado en el mayor esfuerzo de normalización de las relaciones con Cuba desde 1959, cuando una campaña del entonces presidente Jimmy Carter logró grandes éxitos, aunque a final de cuentas condujera al éxodo del Mariel.

Pastor observa hoy los gestos del gobierno de Barack Obama hacia La Habana con una dosis de impaciencia y la certeza de que la experiencia del gobierno de Carter pudiera ayudar a a mejorar las relaciones, en esta ocasión con un nuevo Castro al frente del gobierno cubano.

"Soy un optimista inveterado'', declaró a El Nuevo Herald en una entrevista, añadiendo que Raúl Castro, de 78 años, "está muy consciente de que no tiene mucho tiempo para asegurar el futuro de la revolución''.

Terminar décadas de animosidad entre La Habana y Washington no será fácil, pero hay que hacerlo, dijo Pastor en la entrevista y en un documento académico inédito en el que describe la historia y el impacto de la iniciativa de Carter.

Pastor tenía 30 años cuando Carter asumió la presidencia el 20 de enero de 1977 y lo nombró para dirigir los temas de las Américas en el Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca.

Por lo menos cinco presidentes desde John F. Kennedy han tratado infructuosamente de negociar un acuerdo con Castro. Pero la visión de Carter fue la más ambiciosa.

"Nuestro objetivo es impulsar un proceso que lleve al reestableciento de relaciones diplomáticas y promueva los intereses de Estados Unidos en materia de derechos humanos, la intervención de Cuba en el exterior, la compensación por propiedades expropiadas y la reducción de las relaciones de Cuba [políticas y militares] con la Unión Soviética'', expresaba una directiva presidencial secreta firmada por Carter tres semanas después de asumir la presidencia.

En aquel momento, "intervención extranjera'' se refería fundamentalmente a las tropas cubanas en Angola.

Durante varias rondas de conversaciones públicas y secretas con La Habana, los diversos enviados de Carter trataron los temas más espinosos de las relaciones bilaterales: la preocupación de Estados Unidos por los derechos humanos en Cuba, el levantamiento del embargo estadounidense y la devolución de la Base Naval de Guantánamo, recuerda Pastor.

La iniciativa de Carter generó grandes cambios, añadió;

* Castro liberó a 3,600 prisioneros políticos, de los cuales unos 1,000 viajaron a Estados Unidos.

* Los dos países inauguraron misiones diplomáticas en sus respectiva capitales, llamadas secciones de intereses porque no son verdaderas embajadas.

* Se eliminaron todas las restricciones de los viajes de Estados Unidos a Cuba entre 1977 y 1982, lo que permitió que turistas norteamericanos visitaran la isla.

* El Servicio Guardacostas de Estados Unidos y las Tropas Guardiafronteras de Cuba comenzaron a cooperar contra el narcotráfico y en operaciones de búsqueda y rescate.

* Cuba liberó 10 presos estadounidenses, permitió que autoridades norteamericanas entrevistaran a otros seis y permitió que 450 personas con doble ciudadanía abandonaran la isla.

* Carter ordenó que el secretario de Justicia "tomara todas las medidas necesarias permitidas por la ley'' para evitar los ataques de exiliados contra la isla.

* Las fuerzas armadas estadounidenses cancelaron los vuelos de aviones de reconocimiento SR-71 sobre Cuba.

El año 1977 parecía lleno de promesas, dijo Pastor. Sin embargo, todo se vino abajo rápidamente.

"A los pocos meses, nos sentimos frustrados porque Cuba decidió aumentar su presencia en Africa y por la falta de respuesta de Castro a los pasos significativos que habíamos tomado para mejorar las relaciones'', dijo Pastor.

Castro comenzó a enviar efectivos militares a Etiopía para luchar contra una invasión de Somalia, pasando por alto una seria advertencia de Washington contra la ampliación de su presencia militar en Africa más allá de Angola. Con el tiempo, 17,000 soldados cubanos fueron emviados a Etiopía.

"El liderazgo estadounidense está malgastando su tiempo tratando obstinadamente de mejorar las relaciones... en dependencia de la retirada de las tropas cubanas de Angola'', dijo Castro a fines de 1977. "La solidaridad de Cuba con los pueblos africanos no es negociable''.

Poco después, ante sospechas de la participación militar de La Habana en confrontaciones en Zaire, el gobierno de Carter ordenó la reanudación de los vuelos de reconocimiento, realizó una gran maniobra naval cerca de la isla y aumentó sus críticas públicas sobre la intervención cubana en Africa.

"Hicimos un gran esfuerzo, pero la oportunidad para normalizar relaciones se abrió y se cerró en un solo año, 1977'', dijo Pastor.

Castro despues desató el éxodo del Mariel en 1980, enviando a 125,000 cubanos al sur de la Florida en una ola humana caótica que ayudó a Ronald Reagan a derrotar a Carter en las elecciones de ese año.

Actualmente Pastor es profesor de Relaciones Internacionales de la American University y ha ayudado a supervisar las elecciones en los territorios palestinos. Pero sigue estando profundamente interesado en Cuba y viajó a la isla en marzo pasado.

Tras el colapso de la iniciativa de Carter, dijo Pastor, "llegué a la conclusión de que Castro realmente no quería normalizar relaciones, no quería que Estados Unidos levantara el embargo''.

"Así es como Fidel moviliza el nacionalismo cubano'', afirmó. "Estados Unidos ha sido un pretexto para todos los problemas de Cuba, así que Castro tiene que sentir una profunda ambivalencia hacia una buenas relaciones con Washington''.

Recuerda que, en una reunión privada, Castro le dijo "básicamente que si Estados Unidos levantaba el embargo, al otro día tendría que imponer restricciones para controlar el flujo de bienes''. Las buenas relaciones con Estados Unidos, acotó Pastor, "hundirían a Cuba''.

Pero ahora hay otra gran oportunidad de mejorar las relaciones, afirmó Pastor. El presidente Obama está dispuesto a hacer gestos amistosos hacia La Habana y Raúl Castro tiene reputación de pragmático.

Y aunque anteriormente Pastor creía que sólo Fidel tenía el poder de conseguir una plena apertura hacia Estados Unidos, ahora cree que Raúl también pudiera hacerlo porque controla las fuerzas de seguridad y tiene las credenciales revolucionarias y familiares.

Lo que hace falta ahora, dijo Pastor, es una prueba de lo que Raúl Castro está pensando sobre las relaciones con Washington.

"Este gobierno [el de Cuba] es cauteloso'', dijo "y todavía no hemos empezado a explorar la idea de que Raúl es diferente, de que es más pragmático, más abierto a las relaciones con Estados Unidos, y que con Raúl pudiéramos tener otra oportunidad''.

"El Presidente debería mandar un enviado personal que escuche y estudie las perspectivas de Raúl Castro'', señaló "Si el enviado tuviera una experiencia similar con Fidel, pudiera detectar cualquier diferencia y, por consiguiente, cualquier oportunidad de promover los intereses de Estados Unidos''.

Cuando se le preguntó posteriormente si estaba interesado en la tarea, respondió en un mensaje electrónico: "Mi objetivo no es proponerme''.

Si Estados Unidos y Cuba no llegan a un entendimiento, escribió Pastor en su ensayo académico, las relaciones bilaterales pudieran regresar a las hostilidades que han caracterizado algunos períodos de los últimos 50 años. "Excepto durante una crisis, Estados Unidos puede permitirse olvidarse de Cuba y, en realidad, los incentivos políticos en Estados Unidos alientan a que la situación no cambie', escribió. ‘‘Debido a las diferencias de poder, Cuba siempre estará obsesionada con Estados Unidos, queriendo su atención pero temiendo su control, buscando respeto pero sin saber cómo conseguirlo''.

"Esto puede seguir caracterizando las relaciones hasta que los líderes de ambos países demuestren verdadero valor político o Cuba pierda estabilidad. Si la inestabilidad precede al liderazgo [el valor], los dos países pudieran retroceder a una confrontación trágica''.

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