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Mr Clucky pierde lucha contra códigos de Miami Beach

El primer round en la batalla entre un gallo y el 'establishment' la ganó El Hombre.

Mr. Clucky, el gallo más famoso de Miami Beach, no podrá seguir viviendo en el apartamento tipo estudio de su dueño, el carpintero convertido en activista Marc Buckley.

Durante una sesión espcial celebrada este jueves, la ciudad condenó a Buckley a pagar $50 de multa y ordenó que Mr. Clucky y su novia, la timida Wallflower, sean removidos del apartamento donde viven, en el primer piso de un edificio ubicado en la avenida Jefferson.

Los códigos de la ciudad prohiben que se críen pollos y otros animales de granja en áreas residenciales. Buckley, quien ha sido vegetariano por los últimos 39 años, dice que Mr. Clucky y Wallflower no fueron criados para convertirse en comida o en busca de lucro. El argumenta que el gallo y la gallina son mascotas domesticadas que tienen una mejor vida, en condiciones más sanitaris, que otros gallináceos víctimas de explotación industrial.

Mr. Clucky es una celebridad en el área y Buckley lo pasea diariamente en el volante de su bicicleta por los alrededores de Lincoln Road.

Buckley acusa a un vecino vengativo de quejarse de forma anónima a las autoridades, quien han reaccionado excesivamente.

El Special master Joe Kaplan sugirió a Buckley que considere pedirle a la Comisión de la ciudad que haga una excepción al código vigente. También puede apelar en las cortes.

Tras la audiencia, Buckley declaró que no espera que un comando tipo SWAT irrumpa en su casa para deshacerse de los gallináceos.

Kaplan le negó a Buckley la oportunidad de presentar a Mr. Clucky como testigo.

"¡Pero si él es la prueba A!", exclamó Buckley. "La naturaleza de mis pájaros es la evidencia más importante de este caso".

"Yo no voy a aceptar que un gallo testifique", respondió Kaplan.

La hermana de Buckley, Andrea, sacó al gallo de la cámara donde se reúne la comisión. Los gritos del gallo irrumpieron la sesión ocasionalmente, generando risas por parte de la audiencia congregada para ser testigo del destino de Mr. Clucky.

"El quiere que yo salga", explicó Buckley. "Mi gallo está pidiendo su segundo desayuno".

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