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La desesperanza hace mella en las filas de Zelaya

El depuesto presidente hondureño Manuel Zelaya cumplió un mes fuera del poder en un pequeño rancho en el norte de Nicaragua, esperando a que su esposa cruce la frontera hondureña.

Muchos de sus partidarios, que llegaron en grandes cantidades al lugar, pasaron la noche en el piso de un gimnasio, esperando su próxima decisión, y perdiendo las esperanzas de que la crisis política termine pronto.

"El presidente dice que está esperando el momento oportuno para regresar, pero nosotros pensamos que cada día que pasa da a los líderes del golpe de Estado más tiempo para consolidar su poder'', dijo César Ham, aliado de Zelaya y candidato presidencial del izquierdista Partido de Unificación Democrática, quien caminó siete horas rodeando puntos militares de control para sumarse a Zelaya.

"Algunos están desesperados. Ya no saben qué están haciendo aquí''.

Después de cuatro días de espera, Ham dijo que regresará a a Honduras con 80 personas.

El alza en las deserciones y la apatía enfatizan la dificultad que enfrenta Zelaya para llegar a un pacto que solucione la crisis política.

Aunque los partidarios de Zelaya afirman que han reunido más de 1,000 seguidores en Nicaragua, no han podido reunirlos en grupos de más de unos pocos cientos. El lunes por la noche, Zelaya pidió a sus partidarios conmemorar el primer mes del golpe de Estado con una protesta.

Menos de 100 personas se presentaron.

"Zelaya sabe que se está hundiendo en un hueco político sin futuro, y en mi opinión es su última oportunidad de encontrar una salida heroica y honorable sin regresar como se había propuesto'', dijo Manuel Orozco, experto en Centroamérica de Diálogo Interamericano en Washington. ‘‘No creo que esta crisis dure más de un mes''.

Zelaya fue derrocado cuando desafió el Congreso, al Tribunal Supremo y su propio partido al planear un referendo nacional para modificar la Constitución.

Ante el temor de que Zelaya intentara permanecer en el poder, el Tribunal Supremo ordenó su arresto y el alto mando militar lo exilió a la fuerza en Costa Rica.

Los esfuerzos realizados por el presidente de Costa Rica, Oscar Arias, como intermediario en la búsqueda de una solución a la crisis han resultado inútiles, pero al parecer han ganado terreno en Honduras.

El alto mando militar hondureño informó que no se opondría al acuerdo de Arias y el Congreso dijo que lo estudiaría.

"El hecho que ahora estén analizando la propuesta de Arias, algo que no aceptaron porque nunca aceptarán mi regreso, no significa nada'', dijo Zelaya el lunes.

"Yo dije: ‘Dejen de perder el tiempo, porque nadie les creerá' ''.

Pero Jennifer McCoy, directora del Programa de las Américas del Centro Carter, dijo que eran señales importantes de esperanza. "No me parece que debemos darnos por vencidos todavía'', dijo McCoy. "Hay una pequeña oportunidad''.

El martes se reanudó el tráfico comercial de Nicaragua a Honduras, después de haber estado detenido desde el jueves. Aunque no todos, algunos puntos de control entre la frontera y Tegucigalpa, la capital, fueron eliminados, dijeron testigos.

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