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Paralizado comercio entre Honduras y Nicaragua

El momento en que se encuentra la crisis política en Honduras, que ya dura un mes, se puede medir en la cantidad de camiones de carga detenidos en la frontera con Nicaragua. El lunes había un total de 107, inmovilizados en una fila de unas dos millas.

Desde el jueves, cuando el depuesto presidente Manuel Zelaya telegrafió sus intenciones de encabezar a sus partidarios en una marcha hacia la frontera sur del país, Honduras cerró el tráfico que entra de Nicaragua, paralizando a cientos de camioneros en la estrecha carretera que conduce al cruce fronterizo de Las Manos.

"Me he pasado los últimos cinco días aquí sin hacer nada más que dormir y comer'', dijo Jonathan Pérez, de 29 años, que lleva un cargamento de tabaco a Honduras. "Creo que lo mejor que podíamos hacer es mandar a Zelaya para su casa''.

Zelaya ha pasado la mayor tiempo en Nicaragua desde el 28 de junio, cuando el Ejército de Honduras lo sacó de la cama y lo exilió a la fuerza El mandatario depuesto ha encontrado un firme aliado en el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega. Desde el jueves, Zelaya y su personal operan desde el Hotel Frontera en Ocotal, a unas 14 millas de Las Manos.

Aunque Ortega ha criticado al gobierno interino de Honduras y amenazado con romper relaciones, la realidad es que Nicaragua necesita a sus vecinos del norte.

Sin acceso fácil a un puerto en el Atlántico, alrededor del 60 por ciento de toda la carga marítima nicaragüense pasa por Honduras camino a Estados Unidos y Asia, dijo Ricardo Guerrero, portavoz de la Asociación de Productores y Exportadores de Nicaragua.

Además, alrededor del 18 por ciento de las exportaciones nicaragüenses van a otras naciones centroamericanas, lo que hace de la región el principal socio comercial de Nicaragua. Pero el envío de mercancías a mercados importantes como El Salvador y Guatemala pasa por Honduras.

"El problema político se ha convertido en un problema comercial'', dijo Guerrero.

No se divisa un final al empantanamiento político ni a la crisis en la frontera. Zelaya ha sugerido que permanecerá en Ocotal --un pueblo normalmente apacible conocido por sus cafetales y sus pinares-- hasta que pueda regresar a la presidencia de su país.

También ha exhortado a sus partidarios para que desafíen un toque de queda diurno y los puntos de control policiales en las carreteras de Honduras para unírsele allí. Zelaya tiene la esperanza de que lleguen suficientes partidarios para ayudarlo a cruzar a Honduras, donde ha sido amenazado con el arresto y procesamiento por traición y abuso de poder.

Asesores de Zelaya dijeron el lunes que 1,250 hondureños han llegado a Ocotal y se espera a docenas más, cifras que no se han podido verificar de manera independiente.

Mientras la muchedumbre permanezca en el lugar y Zelaya mantenga su amenaza de entrar por Las Manos, lo más probable es que la frontera permanezca cerrada.

El jueves, el teniente coronel Luis Recarte, el oficial de más alto rango de las fuerzas armadas en el lado hondureño de la frontera, se negó a especular cuánto tiempo permanecerá cerrado el paso limítrofe.

Honduras ha bloqueado el paso estacionando remolques a lo largo de la frontera y colocando decenas de policías y soldados armados. A pocas millas de la frontera, el Ejército ha bloqueado además la carretera con montones de barro y gravilla.

No estaba claro cuánto tiempo tomaría eliminar los obstáculos políticos y físicos.

Leonardo Ocampo se apresuraba el lunes cerca del cruce fronterizo a tratar de cambiar la ruta de un camión cargado de carne de res del puerto de Honduras al que estaba destinado a uno en Costa Rica.

"Esta tarde nos vamos a quedar sin combustible'', dijo.

Si eso sucede, 41,000 libras de carne de res comenzarán a descomponerse bajo el sol.

Para algunos, Zelaya ya no es tan bien recibido como al principio. El Partido Liberal Constitucional, grupo político de oposición en Nicaragua, advirtió el domingo a Zelaya en una nota de prensa que no "abusara de la hospitalidad del país'' y manifestó preocupación por los efectos negativos de su presencia en la economía del país.

Pero para muchos en este pueblo de 40,000 habitantes la presencia de un presidente y las docenas de periodistas que ha atraído, han sido un cambio bienvenido.

Francela Cienfuegos, de 28 años y empleada del Hotel Belrive, frente a donde se hospeda Zelaya, dijo que la instalación de 37 habitaciones está copada por partidarios de Zelaya y periodistas desde que éste llegó al lugar.

Al preguntársele sobre otras personas famosas que han pasado por Ocotal, hizo una pausa. "Hubo un rapero cristiano llamado Benji que se quedó aquí'', recordó.

Pero mientras la crisis obligue a Zelaya a alargar su estancia, dijo, beneficiará mucho al hotel.

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