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Seguro médico sería obligatorio

El sueño del presidente Barack Obama de una modificación drástica del sistema de salud del país está lejos de convertirse en realidad. Pero si los legisladores logran ponerse de acuerdo, hay algo que es prácticamente un hecho: por primera vez en la historia será obligatorio que todos los estadounidenses tengan un seguro médico.

El requisito, conocido como mandato individual, está entre los cambios de mayor alcance concebidos este año por los partidarios de la reforma y es uno de los escasos temas comunes a los tres proyectos de ley que el Congreso debate, lo que aumenta considerablemente las probabilidades de que sobreviva al proceso legislativo. Obama siguió presionando esta semana a los legisladores, que debaten el enorme costo y el vasto alcance de la legislación, y anunció que la reforma estaba ‘‘más cerca que nunca''.

"Si no controlamos estos costos, no podremos controlar el déficit. Si no modificamos el sistema médico, las primas y los costos directos al consumidor continuarán aumentando'', afirmó Obama en una conferencia de prensa transmitida el miércoles por televisión. Igual que los choferes tienen que tener un seguro, el sistema médico del futuro haría responsable a todo adulto de su cobertura médica.

Para la mayoría de los estadounidenses que tienen seguros médicos, el cambio significaría poco más que presentar un formulario con su declaración de impuestos haciendo constar que el plan que tienen cumple ciertas normas mínimas. Sin embargo, buena parte de los 47 millones de habitantes del país que carecen de seguro médico tendrían que comprar un seguro de salud o encarar penalidades financieras, aunque habrá exenciones o descuentos a las personas de bajos ingresos.

El concepto sigue el modelo de un requisito implementado hace tres años en Massachusetts como parte de la gran reforma de los servicios médicos en ese estado. Y lo mismo que la ley de Massachusetts, el mandato individual propuesto por los legisladores demócratas conllevaría el nuevo requisito, mucho más polémico, de que todas las empresas tendrán que contribuir al costo total de los servicios médicos.

"Sin una obligación individual nunca se podrá llegar a la cobertura universal'', dijo Bradley Herring, economista especializado en salud pública de la Universidad Johns Hopkins.

Al obligar a todos a tener un seguro --en particular los jóvenes y sanos-- los riesgos se distribuyen y baja el costo general. "Eso ayudará a hacerlo más asequible para todos'', dijo Herring.

Algunos de los que defienden un sistema estilo europeo, de pago único, dicen que el mandato individual coloca un fardo financiero injusto sobre los hombros de las personas de bajos ingresos. Algunos analistas conservadores alegan que semejante requisito obligaría a los individuos a participar en un sistema caro e ineficiente.

No obstante, es asombroso que en un país que se enorgullece de tener la mayor gama de opciones para la población, se haya formado una coalición tan amplia y diversa sobre la idea del mandato individual. Sindicatos, economistas, el sector médico, las grandes empresas, algunos republicanos destacados y Obama apoyan el requisito, que tiene sus raíces en la filosofía conservadora de laautosuficiencia.

En el debate sobre la medida de Massachusetts, el entonces gobernador Mitt Romney, republicano que aspiró a la presidencia, lo promovió como "un sistema de responsabilidad personal''.

Los hospitales, las aseguradoras y los fabricantes de medicamentos --frotándose las manos ante la perspectiva de 50 millones de clientes nuevos con seguro-- han cabildeado ferozmente a favor de esa cláusula federal.

Obama, tras debatir el tema con sus oponentes demócratas, ahora lo defiende, siempre y cuando se incluyan exenciones para los que no puedan pagar.

"Yo me oponía a esta idea porque mi actitud en general era que la razón por la que la gente no tiene seguro médico es, no porque no lo quiera, sino porque no puede pagarlo. Y si se hace asequible, entonces lo tendrán'', dijo Obama en una entrevista reciente con CBS.

"Me han persuadido de que hay suficientes jóvenes sin seguro cuya cobertura sería barata, pero que han optado por no comprarla. Asegurarse de que esas personas formen parte de la población con cobertura médica es la mejor manera de que las primas bajen para todos''.

Casi un tercio de las personas sin seguro médico en Estados Unidos en el 2007 estaban tenían entre 19 y 29 años, y otro 42 por ciento estaban entre los 30 y los 54, según la Fundación Familiar Kaiser. Un número considerable de empleados jóvenes y saludables deciden no comprar seguro médico porque consideran que no lo necesitan.

Los defensores de la cobertura universal quieren atraer a ese grupo porque tienden a usar menos servicios médicos y ayudan a mantener las primas bajas. Si sólo los enfermos compraran cobertura las primas serían altas. Y las visitas a la sala de emergencias de los pacientes sin seguro aumentan las primas para los que sí tienen seguro --en $1,000 por persona al año, según algunos cálculos.

La experiencia de Massachusetts credo un nuevo modelo y resultados completamente inesperados. Pocos de habitantes de ese estado han rechazado la idea: 432,000 personas han solicitado cobertura médica. En la actualidad, menos del 3 por ciento de los habitantes del estado carecen de seguro médico, en comparación con alrededor del 16 por ciento a nivel nacional.

Otra de las grandes sorpresas es cuántas personas --otras 148,000-- se han inscrito en planes ofrecidos a través de su centro de trabajo, probablemente impulsados por el mandato individual. "Ha funcionado mejor de lo que me hubiera imaginado'', dijo Jonathan Gruber, economista del Instituto Tecnológico de Massachusetts y miembro del directorio del programa de Massachusetts. ‘‘Nunca previmos el aumento en los seguros que ofrecen las empresas''.

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