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La educación no recibe el premio gordo de la lotería

Con el pretexto de mejorar la educación, los votantes de la Florida ya han expandido dos veces el juego, primero con la introducción de la lotería en la década de 1980, y recientemente con la introducción de máquinas de juego a las parimutuales de Miami-Dade y Broward.

Ahora, el gobernador Charlie Crist espera convencer a los legisladores estatales que aprueben una expansión del juego a través de un acuerdo con la tribu seminola, cuyos ingresos se dirigirían, por supuesto, a la educación. Según el acuerdo, la tribu podría continuar ofreciendo juegos de blackjack y tendría derecho único a las máquinas de juego fuera del sur de la Florida.

La tribu está ofreciendo a cambio al estado al menos $2,500 millones, con un pago inicial de $1,100 millones durante los próximos dos años.

"Hagan esto por los niños de la Florida'', dijo Crist la semana pasada.

Sin embargo, la historia del financiamiento de la educación en el estado muestra que los fondos resultantes del juego tienen un historial en el mejor de los casos ambiguo en lo que respecta a mejorar la calidad de las escuelas.

Luego de que miles de millones de dólares de la lotería han entrado en las arcas estatales, las escuelas de la Florida están en una situación desesperada --probablemente la peor en tiempos recientes. Las máquinas de juego --aprobadas por un pelo durante un referendo estatal en el 2004-- tampoco han salvado la educación.

El ex legislador estatal y presidente de la Universidad de la Florida Talbot "Sandy'' D'Alemberte elaboró la iniciativa de la lotería que fue presentada a los votantes en la década de 1980. El la llama ahora un "fraude'' al pueblo de la Florida.

"No estamos recibiendo ayuda alguna del juego'', dijo D'Alemberte. Los fondos de la lotería permitieron a la Legislatura aumentar los gastos en cosas que no tienen nada que ver con la educación, según D'Alemberte --como construir prisiones.

¿Qué pasó?

Una de las razones es que los fondos procedentes del juego nunca han sido lo suficientemente abundantes para apoyar el sistema educacional del estado, y probablemente nunca lo serán. Los fondos generales del impuesto a la venta son la base principal de apoyo a los gastos de la educación, aunque los movimientos de apoyo al juego omiten por lo general este dato cuando prometen ayudar a financiar las escuelas.

Para empeorar las cosas, los legisladores estatales incumplieron en efecto su promesa en el caso de la lotería. Anunciada como una manera de mejorar la educación, los fondos se usaron con el tiempo para reemplazar los fondos educacionales existentes, con escasas ganancias netas para las escuelas. O sea, los fondos del juego suplantaron los fondos del estado destinados a la educación, en lugar de suplementarlos.

"Yo escucho esa queja todo el tiempo. . . ¿qué pasó con la Lotería de la Florida?", dijo el representante estatal Julio Robaina, republicano de Miami. "La Lotería de la Florida nos enseñó una lección en lo que no se debe hacer''.

Tras ajustes por inflación, el gobierno estatal gasta menos actualmente por estudiante de lo que gastaba en 1990 --dos años después de que comenzara la lotería. Los gastos generales por estudiante han aumentado ligeramente, pero sólo porque la contribución a las escuelas del impuesto local a la propiedad ha aumentado astronómicamente.

De hecho, el año pasado marcó la primera vez en que los distritos escolares se convirtieran en la fuente principal de fondos para la educación de prescolar al grado 12. Aunque la Constitución de la Florida exige que el estado brinde una educación "de alta calidad'', el estado provee actualmente sólo el 48 por ciento de los costos por estudiante.

Otros defienden la lotería como algo más beneficioso de lo que muchos creen. El popular programa estatal de becas Bright Futures fue comenzado a base de fondos de la lotería, y estos siguen siendo su fuente principal de fondos.

El costo de Bright Futures este año ha sido de más de $435 millones, alrededor del 90 por ciento de los cuales provinieron de la lotería.

"La gente piensa en la educación y lo que les viene a la mente son los fondos por estudiante''. dijo la representante estatal Anitere Flores, republicana de Miami, que trabaja asimismo en FIU. "La educación significa muchas cosas''.

Las máquinas de juego en las parimutuales del condado Broward son un fenómeno más reciente, y hasta el momento sólo han producido una fracción de los fondos educacionales amasados por la lotería. Pero los fondos de las máquinas de juego tampoco han cumplido con las expectativas.

Durante la campaña previa a la votación del 2004, los partidarios de las máquinas de juego pronosticaron que las mismas producirían al menos $438 millones para la educación durante el primer año.

Las máquinas de juego llegaron a fines del 2006 y principios del 2007. Obstaculizadas por la crisis económica, la demora en traer las máquinas a Miami-Dade --los votantes las rechazaron al inicio, y luego acabaron aprobándolas-- y otros factores, las mismas han recaudado menos de un tercio de los ingresos por concepto de impuestos que se pronosticaron en un principio.

"Nadie previó la crisis económica que ha golpeado nuestro estado y al país en general'', dijo el cabildero Ron Book, quien representa tanto los intereses del juego como el distrito escolar de Miami-Dade en Tallahassee. Según Book, las máquinas de juego ayudaron de todos modos a suavizar el impacto a la educación durante estos tiempos de vacas flacas.

Pero la modesta contribución de las máquinas de juego no fue suficiente ni con mucho para rescatar el presupuesto educacional de la Florida, que se ha visto reducido considerablemente mientras los legisladores estatales se debaten con tres años consecutivos de reducción de ingresos por concepto de impuestos.

Desde la llegada de las máquinas de juego, los fondos de la educación han bajado, en lugar de aumentar. Esta disminución ha complicado los esfuerzos recientes de los líderes estatales para recibir miles de millones de dólares en fondos de estímulo federal destinados a la educación.

El gobierno federal exige a los estados que, para recibir esos fondos, mantengan el financiamiento de la educación al menos al nivel del 2006, algo que la Florida no está haciendo.

Funcionarios estatales planean pedir al gobierno federal que no se les aplique ese requerimiento.

Se espera que el estado argumente que, aunque la cantidad de dinero destinada a la educación ha disminuido, el porcentaje destinado a la educación en el presupuesto general de la Florida mantiene el nivel del 2006.

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