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Informe sugiere ‘más realismo' en nexos con Cuba

El presidente Barack Obama y el Congreso estadounidense pueden forjar un marco de entendimiento más realista en la política respecto a Cuba que favorezca a la sociedad civil y sin la obligación de instaurar estrategias basadas en condicionamientos, concluyó un estudio analítico independiente.

El informe de 50 páginas se titula Options for engagement: A resource guide for reforming U.S. policy toward Cuba y fue publicado el lunes por el Instituto Lexington, un centro de estudios de política. Las recomendaciones abordan las posibles áreas de colaboración entre Estados Unidos y Cuba.

"No es una lista de órdenes sino de opciones que podría tener en cuenta el Gobierno y el aparato legislativo. Es un documento que surge de un análisis del contexto histórico y del desarrollo actual'', dijo a El Nuevo Herald Anya Landau French, autora del documento e investigadora del Lexington, con sede en Arlington, Virginia.

Las propuestas sugieren un conjunto de iniciativas sobre el impacto de los programas de la Agencia para el Desarrollo Internacional (USAID), las actividades en pro de la democracia y la suerte de Radio y TV Martí ante una nueva política hacia la nación caribeña. Asimismo repasa las opciones a las que podría echar mano Washington para mejorar su nivel de llegada a Cuba en su propósito de dirigir una política exterior "más constructiva''.

El documento establece, por ejemplo, dejar a un lado las transmisiones de TV Marti, y vender o transferir sus activos a otra entidad del gobierno. Otra opción que plantea es revisar y valorar el contenido de la programación de la televisora junto con la de Radio Martí, así como realizar un sondeo para medir el nivel de audiencia de ambos órganos de transmisión.

La sección de TV Martí fue aprobada por el Congreso en marzo de 1990. Anualmente su funcionamiento -conjuntamente con el manejo de la frecuencia radial- le cuesta al Gobierno federal unos $34 millones.

En relación con las actividades vinculadas al impulso de la democratización de Cuba, el informe señala la posibilidad de instaurar mecanismos que sirvan para monitorear y evaluar el progreso de los programas de ayuda, y calibrar con mayor rigor el destino de los fondos asignados por USAID.

El debate acerca de la efectividad de los recursos para la oposición no ha estado ausente en la revisión de las relaciones con La Habana. Hace dos semanas tres importantes agrupaciones de la disidencia interna en Cuba solicitaron por escrito al presidente Obama que garantice un control efectivo de los fondos de ayuda a la disidencia, con el fin de que no se diluyan en "agendas políticas excluyentes".

Por otra parte, el documento analítico de Lexington -que contiene más de 70 "opciones'' en campos diversos como la economía, educación, asistencia humanitaria y el ámbito profesional- aconseja redoblar la comunicación entre la Sección de Intereses de Estados Unidos en la isla y funcionarios del USAID.

El informe también plantea como opción válida que se abandone la valija diplomática para despachar correspondencia a los prisioneros de conciencia y sus familias; y se opte por un tercer país.

Otras variantes que el documento analiza son el restablecimiento de las conversaciones bilaterales sobre temas de inmigración y el aumento del número de visas para inmigrantes cubanos (actualmente de 20,000). Otra sugerencia apunta a dejar sin efecto la política de "pies secos/pies mojados'', que desde 1995 permite permanecer en el país a los cubanos que lleguen ilegalmente a las costas de la Florida.

Philip Peters, vice presidente de Lexington, destacó los eventuales resultados de una estrategia que respalde una influencia positiva en la isla y manifestó que el objetivo de la guía es que se convierta "en un recurso de información''.

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