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Atlanta, nuevo frente del narcotráfico por mafias mexicanas

Las azaleas embellecen las casas de dos pisos en estas calles tranquilas, donde los autos no pueden avanzar a más de 32 kilómetros (20 millas) por hora. Los vecinos saludan y le sonríen a los transeúntes.

Barrios como este, en los suburbios de Atlanta, son cada vez más atractivos por el transporte público, las comodidades de los centros urbanos y la diversidad de su población, pero hay quienes le encuentran otros encantos ilegales a estas localidades: es fácil no llamar la atención de las autoridades y de la competencia y se pueden usar las viviendas para almacenar toneladas de drogas ilegales y esconder millones de dólares en efectivo.

De vez en cuando, se puede dar una lección a empleados desobedientes.

"Esta región está llena de drogas", afirmó el subprocurador del condado de Gwinnett Keith Miles.

La placidez de Gwinnet y de otros condados vecinos atraen a elementos de los carteles mexicanos, que se radican en suburbios como Lilburn, al noroeste de Atlanta. La ruta 85 facilita el transporte a otros estados y una creciente población hispana hace que los traficantes pasen inadvertidos.

En los últimos años Atlanta ha pasado a ser un importante centro de distribución de las drogas y el dinero en efectivo para la costa este del país, según funcionarios del Departamento Estadounidense Antidrogas (DEA, por sus siglas en inglés).

Los carteles vienen a Atlanta por las mismas razones que vienen las grandes corporaciones: su acceso fácil a redes de transporte y su proximidad a grandes centros urbanos.

Las corporaciones que se instalan en Georgia, sin embargo, no imponen la misma disciplina que los carteles, como la sufrida por Oscar Reynoso, un dominicano que vino a Lilburn desde Rhode Island para responder por una deuda de 300.000 dólares con el mexicano Cartel del Golfo y fue hallado encadenado a una pared de un sótano, deshidratado, amordazado y golpeado.

La llegada de una enorme cantidad de policías y agentes causó conmoción en el vecindario, según María Ramos, una residente del lugar.

El mismo mes, la policía de otro suburbio de Gwinnett mató a tiros a un sospechoso de secuestro cuando trató de cobrar un rescate de dos millones de dólares.

Las autoridades han realizado muchas operaciones contra los carteles de la droga y en el año fiscal de 2008 confiscaron 70 millones de dólares generados por las drogas en Atlanta, más que en ninguna otra región del país, según la DEA.

En lo que va del actual año fiscal, llevan recuperados 34 millones de dólares. Tan solo una operación, Project Reckoning, permitió la confiscación de 60 millones de dólares y de 40 toneladas de drogas en los dos últimos años, además del arresto de 175 personas en dos días, incluidas 43 en Atlanta.

"Las confiscaciones de dinero y de drogas son cada vez más grandes", expresó Miles.

Hace cinco años la confiscación de un kilo de cocaína era considerada un gran golpe, pero hoy es común confiscar 10, 20 y hasta 50 kilos de una vez, según el fiscal Danny Porter.

Si bien la cantidad de casos relacionados con la venta de drogas ha mermado, ha habido un aumento en la cantidad de casos que involucran la distribución.

Chuvalo Truesdell, portavoz de la DEA en Atlanta, señaló que en esta región han sido arrestadas figuras importantes del narcotráfico mexicano.

Las estructuras de comando y control del narcotráfico tienden a ser complejas y a usar sistemas de células independientes, pero las operaciones básicas de los carteles son bastante sencillas, de acuerdo con Rodney Benson, agente especial de la DEA en Atlanta.

La droga destinada a Atlanta ingresa ilegalmente al país por Texas, en cantidades relativamente pequeñas, de 20 a 25 kilos, generalmente escondida en compartimientos secretos de automóviles y camiones. Es entregada en localidades próximas a la frontera, desde donde es despachada en cantidades más grandes en camiones de carga que recorren las carreteras interestatales 10, 20 o 40. Los camiones casi siempre transportan cargamentos legítimos.

Ya en Atlanta, la droga es almacenada en residencias, empaquetada y enviada a ciudades como Miami, Nueva York y Detroit por las carreteras interestatales 75, 77 y 85. El efectivo que generan es empaquetado en bolsas de plástico selladas y enviado a México por la misma vía.

En los suburbios de Atlanta, los traficantes alquilan viviendas en barrios de clase media de sitios como Lilburn. Usan una casa para almacenar y procesar la droga, otra para almacenar y distribuir el dinero y una tercera para realizar transacciones. De este modo, si hay un arresto en una casa, no se pierde todo, informó Porter.

A diferencia de los traficantes colombianos de la Florida que reinaban en la década de 1980, los carteles mexicanos tratan de pasar inadvertidos, según Jack Killorin, director de un programa oficial que aporta fondos para combatir el narcotráfico en la región.

"No quieren darse la gran vida", manifestó. "Son tranquilos, se mantienen dentro de sus comunidades. No quieren llamar la atención. Son gente de negocios seria. Traen sus drogas, envían el dinero y nada más".

La violencia asociada con el narcotráfico aumentó en México como resultado de la campaña del gobierno de Felipe Calderón contra los carteles y existe el temor de que esa violencia llegue a sitios como éste.

Las autoridades dicen que la violencia en Atlanta y sus alrededores tiende a afectar exclusivamente a la gente involucrada en el tráfico de drogas o de personas.

Pero Miles afirma que ya se percibe un aumento en la violencia y dice que hay media decena de homicidios que no han sido resueltos en Gwinnett, que probablemente estén relacionados con el narcotráfico. Mencionó un caso en el que dos hombres murieron en un tiroteo en una casa donde se encontró un mostrador para contar dinero.

Junto con crecientes cantidades de drogas y dinero, en las redadas se están hallando cada vez más armas y más poderosas.

"Por ahora no hay tiroteos en las calles, ¿pero quien puede afirmar que no se van a producir? Yo creo que pronto los habrá", declaró Miles. "Las cosas van a empeorar antes de que empiecen a mejorar".

Atlanta fue declarada Area de Gran Intensidad de Tráfico de Drogas en 1995. Esa área ha ido agrandándose y hoy incluye 12 condados de Georgia y cinco de Carolina del Norte.

Porter dice que los esfuerzos coordinados de las autoridades están rindiendo dividendos, pero acota que hay algunos problemas y que aunque su oficina desea arrestar a todo traficante que detecta, las autoridades federales prefieren vigilar a las personas y poner en marcha operaciones que conduzcan a la captura de pescados grandes.

"Siempre hay tensiones y si no cooperamos, surgen problemas", dijo Porter. "Pero, a la luz del problema que tenemos, hay que trabajar en conjunto y dejar de lado nuestras diferencias".

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