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El exilio dividido por la liberación de viajes a la isla

El levantamiento de las restricciones a los viajes a Cuba por parte del presidente Barack Obama ha despertado fuertes intercambios ideológicos en Miami-Dade entre los exilados de la Vieja Guardia y los llegados más recientemente que estuvieron a favor del cambio.

En el corazón del debate está la idea misma de lo que significa ser un "exiliado'' cubano.

Debido a que los cubanos reciben asilo en EEUU basándose en la premisa de la persecución política en la isla, algunos preguntan si los cubanos deberían regresar a visitar a sus parientes en la isla, trayéndoles dinero que ayudará a apoyar el régimen mismo del cual huyeron.

Miembros airados del grupo del "exilio histórico'' --cubanos que comenzaron a llegar a Estados Unidos después de la revolución de 1959 de Fidel Castro-- han llegado a sugerir que ellos están a favor de acabar con la Ley de Ajuste Cubano de 1966, la herramienta que les ofreció tanto a ellos como a los que siguieron un estatus legal en base a la suposición de la persecución política.

En la radio y la televisión en español, en que los sentimientos de la comunidad se expresan abiertamente, ambos lados fueron el martes desde los comentarios corteses hasta los ataques abiertos.

"Después de todo lo que hemos hecho para ayudar a sacar a otros cubanos de ese infierno, y que ellos lleguen aquí y empiecen a apoyar esta medida para que ellos puedan regresar de visita, es imperdonable'', dijo un oyente colérico que llamó a Radio Mambí. "Son unos traidores''.

Pocos minutos más tarde, otro oyente llamó para responderle: "¡Ustedes los cubanos que llevan mucho tiempo aquí son una partida de dinosaurios! Ustedes no van a ganar. ¡Dense por vencidos!'' Incluso en Marazul Charters, adonde vinieron cubanos a reservar vuelos directos a la isla y a renovar sus pasaportes cubanos, existían diferencias de opinión sobre si los exiliados deberían viajar de vuelta a la isla.

Para recién llegados como Yarleni Echevarría y su hija Amanda Castillo, quienes vinieron de Pinar del Río hace apenas dos años, el plan de Obama es una idea merecedora de elogios apasionados.

La familia está planeando un viaje a Cuba en junio y les entusiasma la idea de no tener restricciones en lo que pueden llevarle a sus familiares.

"No es una cuestión política, es una cuestión de derechos humanos'', dijo Echevarría en la oficina. "Si la gente allá no tiene nada, y uno puede llevarles cosas, yo creo que uno debe tener el derecho a hacerlo''.

Pero hay otros, como Mario Fiarro, de 61 años, quien salió de Cuba hace 15 años como preso político.

El hojeó su pasaporte azul cubano, orgulloso de mostrar que no tiene cuños de entrada a Cuba.

"Yo salí como preso político, ¿por qué iba a regresar allí?", dijo Fiarro. "Eso sería como una bofetada al país que me dejó entrar''.

Fiarro dijo que levantar las restricciones a los viajes no traerá consigo el triunfo de la democracia, sino que permitirá al gobierno cubano beneficiarse de los dólares del turismo --una creencia que comparten muchos cubanos de cierta edad.

Sirviendo de árbitro entre los sentimientos heridos de ambos bandos estaba el martes la comentadora radial Ninoska Pérez Castellón, quien dijo que la erradicación de las restricciones de viaje para los cubanoamericanos ha atormentado a su audiencia, que expresa opiniones diferentes en dependencia de cuándo llegaron.

En su programa radial Ninoska en Mambí y su programa de TV Ultima Palabra en GenTV, Pérez se refirió a un tema mencionado en muchas llamadas: el futuro de la Ley de Ajuste Cubano.

"Esto es un privilegio que se nos dio a los cubanos debido a nuestra situación pero ¿se puede mantener honestamente si los cubanos pueden ir y venir a su país cada vez que quieren? ¿Para qué hace falta?", preguntó. "Otros latinoamericanos también se están haciendo esa pregunta. Obama ha perjudicado el espirítu de la ley''.

En algunos círculos del Congreso de EEUU ya se está hablando de liquidar la ley. La ley, sólo para cubanos, fue patrocinada por el senador Edward Kennedy en el primer año de los Vuelos de la Libertad para ayudar el procesamiento de miles de refugiados que huían de la isla.

Es la época en que llegó de Cuba lo que determina la posición de un cubano sobre los viajes, dijo Eugene Rothe, un profesor de la Universidad Internacional de la Florida que ha escrito estudios sobre la pscicología de los exiliados cubanos.

Los exiliados más viejos ven el relajamiento en los viajes como una concesión a los hermanos Castro, sus archi-enemigos. Para ellos, regresar es una traición a y una concesión a la Cuba comunista.

"Es la idea de que los malos --los hermanos Castro-- han vuelto a ganar. Eso pone en entredicho su creencia judeo-cristiana de que, con el tiempo, los malos son castigados y los buenos ganan. A ellos les parece que los malos sigue ganando'', dijo Rothe.

Los viejos cubanos tienen lo que Rothe califica de "una pena no resuelta'' por lo que dejaron atrás. A su juicio, los que han llegado más recientemente tienen una visión de Cuba "más actualizada''.

Joe García, antiguo jefe del Partido Demócrata de Miami-Dade, que ayudó al gobierno de Obama a formular la política de viaje, dijo que el cambio era necesario.

"Comprendo que la gente esté molesta'', dijo. "Pero ésta fue una política fracasada que sólo mantiene separadas a las familias. No tiene sentido seguir haciendo algo que no funciona''.

Y sugerir que la Ley de Ajuste Cubano debería de terminar sería erróneo, dijo.

"Sería perjudicar a su propio pueblo. Es una locura'', dijo.

Francisco "Pepe'' Hernández, presidente de la Fundación Nacional Cubano Americana, que en otra época tuvo una posición de no viajar a Cuba, ahora ha cambiado. Hernández apoya la medida de Obama según dijo en un programa de TV ayer por la mañana que recibió muchas llamadas de apoyo.

"Sé que hay resistencia entre miembros del exilio histórico pero esto no es nada radical. No creo que vaya a crear una división entre los cubanos, como piensan algunos'', afirmó.

"Los cubanos quieren la familia. Lo que Obama ha hecho es no hacer que EEUU haga como Cuba, un país que separa las familias''.

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