Nation & World

La fe puede ayudar a la salud y a mejorar la vida

Hilda Schau afirma que fue la creencia en Dios lo que le permitió sobreponerse al divorcio y la pérdida de su empleo. El urólogo Manuel Padrón asegura que constantemente observa que el poder de la fe tiene un efecto positivo en sus pacientes.

Las creencias personales como las mencionadas, al igual que los servicios religiosos comunales como los que desplazarán a cientos de miles de floridanos a la iglesia el Domingo de Resurrección, son cuantificablemente buenos para uno, según un investigador de la Universidad de Miami que ha estado estudiando la relación entre la religión y la salud durante más de una década.

"En términos de bienestar, resulta difícil encontrar un inconveniente en la religión'', afirma el profesor de sicología Michael E. McCullough, uno de los más destacados investigadores en este campo.

McCullough, de 39 años, aspira a determinar por qué las personas religiosas, en proporciones considerables, se destacan más en la escuela, viven más tiempo, tienen matrimonios más satisfactorios y, por lo general, son más felices que aquéllos que no creen.

En un pequeño laboratorio del recinto de Coral Gables de la Universidad de Miami, ha realizado experimentos con cientos de personas con antecedentes diversos en los que investiga su capacidad para demorar la gratificación, perdonar y agradecer, y correlaciona sus hallazgos con factores de salud como el uso de medicamentos para la depresión. No deja de preguntar, "¿Cree usted en Dios? ¿En qué medida?"

"Son mejores en toda una serie de mediciones diferentes", dice McCullough refiriéndose a los fieles.

Ha publicado más de una docena de estudios sobre el tema, entre ellos un reciente artículo en el Psychological Bulletin en el que sugiere que si uno desea dejar de fumar a lo mejor debería abordar el problema de manera religiosa. En el Journal of Drug Issues informó que en los barrios plagados de alcoholismo, la asistencia a la iglesia ayuda más que Alcohólicos Anónimos.

"Los religiosos suelen controlarse mejor a sí mismos'', asegura McCullough citando lo que considera la razón más importante de que sus indicadores de salud y prosperidad sean más altos.

David Niose, presidente de la American Humanist Association de Washington, D.C., no objeta esos hallazgos, aunque no los halla persuasivos.

"El punto de vista secular también es capaz de darnos paz interior, estabilidad y felicidad como cualquier creencia religiosa'', señala Niose, cuyo grupo incluye ateos y promueve la idea de que los no creyentes deben vivir de una manera ética para lograr el mayor bien humano.

McCullough admite que la religión sólo es una parte de la cuestión, y en cuanto a esto una parte relativamente pequeña. Aunque la gente de fe tiende a ser más saludable que otras de antecedentes similares, advierte que factores como la raza, la clase y la edad desempeñan papeles mayores en la determinación de los resultados de una vida.

"Para decirlo con franqueza, la religión tiene algunos inconvenientes'', agrega, y señala que el autocontrol mismo que puede ayudar a un creyente a vencer una adicción es capaz también de convertir a un fanático en un terrorista suicida.

No obstante, los descubrimientos de McCullough son noticias buenas para la mayoría de los norteamericanos. Según una encuesta dada a conocer el mes pasado por el Trinity Collage de Hartford, Connecticut, el 70 por ciento de ellos creen en Dios.

"Todos los años me concentro más y más en mi fe'', dice Toni Pallatto, de 53 años, propietaria de una compañía de mercadotecnia que espera la misa de Pascuas en la Iglesia Católica de Nuestra Señora de Lourdes en Kendall. Se trata de un "nuevo comienzo'', añade, refiriéndose al día más sagrado del calendario cristiano.

Los rituales, trátese de las celebraciones festivas o de ritos como la comunión, tienen efectos sicológicos positivos, fuertes, asegura McCullough. Aunque la mayoría de las muestras de sus estudios son de cristianos, considera que sus hallazgos son aplicables a otras creencias religiosas.

La oración, dice McCullough, es particularmente efectiva. Los científicos descubrieron que la imágenes del cerebro durante los rezos se asemejan "a los de una persona que interactúa con alguien a quien ama''.

La sinceridad de la fe de uno guarda relación con los beneficios para su salud, señala McCullough.

"Uno puede ser religioso porque no desea avergonzar a su familia o porque se siente culpable. Es importante el por qué se es religioso''. El descubrió que los conversos religiosos y aquéllos que abrazaron la fe más tarde son los que obtienen los beneficios mayores.

Ali Elhaij, un programador de Weston, nació en una familia musulmana del Líbano, donde, según él, la guerra civil entre cristianos y musulmanes lo hizo "querer desentenderse de la religión''.

Se mantuvo ateo hasta que tuvo más de 20 años. Ahora tiene 36 y es miembro de la Primera Iglesia Bautista, en Weston, donde dice encontrarle más sentido a la vida, debido a que "ya no está viviendo para uno mismo, sino para su creador".

Reginald Munnings, de 52 años, desde que era un niño asiste a la Iglesia Católica St. Francis Xavier, en el barrio Overtown de Miami. "Hay fuerzas dentro de uno que desconocemos'', dice. "No son visibles, pero ahí están''.

La creencia en un poder superior a uno mismo es lo que conduce a más autocontrol, dice McCullough, quien rutinariamente hace la siguiente prueba con sus sujetos de estudio: ofrecerles aceptar $50 hoy o $65 el mes próximo. Los religiosos, según él, esperan por la recompensa mayor.

McCullough considera que existe una consecuencia lógica entre la capacidad de demorar la gratificación y la creencia en las recompensas celestiales. Y observa que ese control del impulso es una de las razones de que "las personas religiosas sean menos propensas a violar las leyes, mantener relaciones extramaritales o consumir drogas''.

McCullough, quien fuera director de investigaciones del Instituto Nacional de Investigaciones sobre el Cuidado de la Salud, de Rockville, Maryland, e impartiera clases en las universidades Louisiana Tech y Southern Methodist, ha publicado profusamente sobre religión y salud.

"Es uno de los cinco primero en este campo'', dice Harold Koenig, un profesor de siquiatría que es uno de los directores del Centro de Espiritualidad, Teología y Salud de la Universidad Duke y colabora ocasionalmente con McCullough.

En un estudio pionero del 2000, ellos analizaron 42 estudios sobre religión y duración de la vida que abarcaban a 125,826 personas, y hallaron que los religiosos tenían un 29 por ciento más de probabilidades de vivir más que la norma de su grupo demográfico.

En su reciente estudio sobre el alcoholismo, McCullough revisó encuestas de 2,402 residentes de barriadas pobres en Boston, Chicago y San Antonio. Entre los datos recogidos por los Institutos Nacionales de Salud para un estudio sobre la pobreza, estaban las cifras de la religión.

Su descubrimiento: las personas que asisten a los servicios religiosos más de una vez a la semana durante un año tenían un 24 por ciento menos de probabilidades de emborracharse que las demás.

En el Journal of Clinical and Social Psychology, McCullough y Koenig analizaron 64 investigaciones sobre religión y cuestiones de salud como hipertensión y ataques al corazón. En la mayoría de los casos, hallaron una correlación entre la asistencia regular a los servicios religiosos y la menor incidencia de los problemas de salud.

"La gente de fe es capaz de tolerar sufrimientos infinitos'', dice el doctor Padrón, de 47 años, un católico devoto que trata todo tipo de afecciones, desde las infecciones del tracto urinario hasta el cáncer ginecológico. "Son personas inquebrantables''.

Aunque fue criado en una "adorable iglesia bautista'' de Jacksonville, McCullough, como muchos de sus sujetos, comenzó a explorar y cuestionar su fe a medida que se hacía adulto. El y su esposa, una sicóloga clínica, no están criando a sus hijos de 4 y 8 años de acuerdo con alguna religión particular.

"He transitado por todo el mapa del cristianismo, desde la extrema derecha hasta la izquierda, y he adoptado todas las posturas, desde la informalidad hasta centrarme estrictamente en las escrituras'', explica. "Pero, en mi vida espiritual, nunca estuve muy lejos de la cristiandad''.

"Supongo que dirán que soy un agente libre. Pero creo definitivamente que la búsqueda es importante''.

jkaleem@MiamiHerald.com

  Comments