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La reforma migratoria en la agenda de Obama este año

Aunque admite que la recesión hace la batalla política más difícil, el presidente Barack Obama piensa comenzar la revisión del sistema de inmigración de Estados Unidos este año, lo que incluye la búsqueda de una vía para que los inmigrantes ilegales se conviertan en legales, según dijo un alto funcionario del gobierno el miércoles.

El nuevo esfuerzo de Obama, que probablemente creará apasionadas actitudes en todos los bandos será una "reforma que controle la inmigración y cree un sistema ordenado'' dijo la funcionaria Cecilia Muñoz, asistente adjunta del Presidente y directora de asuntos intergubernamentales de la Casa Blanca.

Obama planea hablar en público sobre el asunto en mayo, según dijeron algunos funcionarios del ejecutivo, y durante el verano reunirá a grupos de trabajo, incluyendo legisladores de ambos partidos y toda una serie de organizaciones de inmigración, para empezar a discutir una posible ley tan pronto como el otoño entrante.

Algunos funcionarios de la Casa Blanca dijeron que la inmigración no va a tener precedencia ante la atención médica y las proposiciones energéticas que Obama ha identificado como prioridades. Pero la agenda concuerda con promesas que Obama les hizo a grupos hispanos en su campaña del año pasado.

Entonces dijo que una legislación migratoria amplia, incluyendo un plan de hacer posible un status legal para los que se calcula son unos 12 millones de inmigrantes ilegales sería prioritaria en su primer año en la presidencia. Una porción bastante grande de los latinos votó por Obama en la última elección.

"El planea iniciar el debate este año'', dice Muñoz.

Pero con el estado actual de la economía, los miembros de diversos bandos dicen que la inmigración podría convertirse en un tema polarizante para Obama en un año en el que tiene tantas otras batallas que pelear.

Los opositores, principalmente republicanos, dicen que van a tratar de movilizar la indignación popular contra cualquier esfuerzo por legalizar inmigrantes indocumentados cuando hay tantos ciudadanos estadounidenses sin trabajo.

Los ayudantes legislativos demócratas dicen que iniciar un debate intenso este año en cuestiones de inmigración, especialmente con la atención médica siendo algo tan prioritario, podría ser un lastre para la agenda interna del Presidente.

Todavía en el Ejecutivo se está debatiendo la precisa cronología y la estrategia. Por ejemplo, no está claro quién asumirá la iniciativa de Obama en el Congreso. No se esperan diálogos legislativos sobre el tema hasta que las demás prioridades de Obama se hayan debatido, según dicen los ayudantes del Congreso.

El propio portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs, dijo el jueves a la prensa que el Presidente apenas aspira a comenzar la discusión del tema este año, según reportó la agencia AFP.

"Hay muchas cosas sobre la mesa y muchos asuntos urgentes relacionados con la economía. No creo que [Obama] piense que esto pueda hacerse este año'', señaló Gibbs.

El portavoz rehusó confirmar la información de manera explícita, pero dijo que "la legislación podría llegar en algún momento'' y subrayó que "el Presidente está enfocado en empezar el proceso este año, como anunció durante su campaña''.

La Casa Blanca calcula que el respaldo público por ayudar al sistema de inmigración, que según el consenso no funciona, va a exceder a la oposición de los votantes que alegan que los inmigrantes les quitan empleos a los nativos. Un aumento del número de votantes opuestos al estatus legal para inmigrantes ilegales dio lugar a la derrota en el 2007 de un proyecto de ley bipartidista que contó con un fuerte respaldo del presidente George W. Bush.

Los funcionarios del gobierno dicen que el plan de Obama no le añadiría nuevos trabajadores a la fuerza laboral estadounidense, sino que reconocería a millones de inmigrantes ilegales que ya han estado trabajando en EEUU. Los estudios independientes de los datos del censo muestran que a pesar de la fuerte recesión, no existe evidencia de que esté ocurriendo un gran éxodo de trabajadores migratorios ilegales.

Los que se oponen a la legalización de indocumentados se han mostrado incrédulos ante la idea de que Obama vaya a atender el tema de la inmigración cuando los problemas económicos para los nativos de EEUU son tantos.

Simplemente no parece racional que algún dirigente político diga: ‘Demos a millones de trabajadores acceso permanente a empleos en EEUU cuando hay millones de estadounidenses buscando trabajo'', dice Roy Beck, director ejecutivo de NumbersUSA, un grupo que favorece una inmigración reducida. Beck pronostica que Obama confrontaría "una explosión'' si procede este año. "Van a decir: Los estás dejando mantener empleos que podrían ser nuestros'', dice él.

Según algunos funcionarios, en un sentido amplio, el gobierno de Obama favorece una legislación que ubique a los inmigrantes ilegales en el sistema legal reconociendo que violaron la ley e imponiéndoles multas y otras penalidades que se ajusten a las infracciones. la legislación intentaría prevenir inmigración ilegal futura reforzando la custodia de las fronteras y persiguiendo a los empleadores que contratan inmigrantes ilegales y crear un sistema nacional para verificar el estatus migratorio de los trabajadores nuevos.

Pero los funcionarios del ejecutivo recalcan que hay muchas cosas aún por debatir.

Los que se oponen al esfuerzo de legalización dicen que si el gobierno de Obama mantuviera la presión iniciada por Bush contra las infracciones, la misma recesión obligaría a muchos inmigrantes ilegales a regresar a sus países. Dan Stein, presidente de Federation for American Reform, dice que sería "Políticamente desastroso para Obama iniciar una iniciativa migratoria en este momento.

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