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Dramaturgo de Hialeah impone su voz

Marco Ramírez creció en la 68 Street de West Hialeah. El era un muchacho gordito y estudioso, un ‘‘abelardito'' por confesión propia que ganó por dos años consecutivos las competencias de ortografía en la escuela elemental Dupuis.

¿Y ahora? El apuesto Ramírez es una de las voces jóvenes más aclamadas del mundo del teatro, un maestro de la obra en un acto, y un talentoso ganador de premios más influido por las historietas y MTV que por los dramaturgos latinos que vinieron antes que él.

Mientras estudia dramaturgia en la Escuela Juilliard de Nueva York, la vida de Ramírez se ha convertido esta primavera en un emocionante jaleo de vuelos, estrenos, premios y el suspense de no saber qué pasará a continuación. Esta misma noche, la compañía Mad Cat Theatre de Miami estrena BroadSword (‘‘Espada de dos filos''), una obra nueva en varios actos de Ramírez sobre el reencuentro de los miembros de una banda de música heavy metal de Nueva Jersey.

Es algo fantástico, pero él es un tipo modesto. Y uno casi puede escuchar lo que piensa: ‘‘¿Cómo se las arregló un chico de Hialeah para llegar aquí?"

Los días anteriores a este fin de semana han sido particularmente cargados, y felices, para Ramírez. El sábado pasado, él y su novia, la actriz Ceci Fernández, se sentaron entre una muchedumbre de gente importante en el Festival Humana de Nuevas Obras Americanas de Louisville, en el cual su espléndida pieza breve 3:59 am: a drag race for two actors (‘‘3:59 a.m.: una carrera de autos para dos actores'') conquistó para él el Premio Heideman y una remuneración de $1,000 por segunda vez en tres años.

Justo antes de su gran noche en el festival, él tuvo otro de esos momentos en que uno se pellizca para saber si está soñando o no. En una conferencia sobre literatura sureñal en Chatanooga, Tennesee, él fue la tercera persona en un panel de dramaturgos junto a dos ganadores del Premio Pulitzer, Marsha Norman (night, Mother, "Buenas noches, mamá'') y Beth Henley (Crimes of the Heart, "Crímenes del corazón''). El recibió allí otro galardón, el Premio de Teatro de la Fundación Bryan por parte de la Hermandad de Escritores Sureños.

Norman, codirectora del Programa de Dramaturgia de la Escuela Juilliard, lo nominó para este último premio. Su opinión sobre 3:59 am, según la citara Henley al conceder el Premio Bryan: "Su nueva obra de 10 minutos de duración sobre carreras callejeras de autos en medio de la noche es, sin duda alguna, la mejor obra de 10 minutos que se ha escrito en los últimos 20 años''.

Son cosas fuertes, y Ramírez, conversador de rápida palabra y modales suaves, trata de no darle demasiada importancia. Pero, sobre todo, está abrumado.

"Se pueden imaginar la cara que puse cuando salí del subway y vi que tenía un mensaje en mi teléfono que decía: "Hola, Marco, soy Beth, Beth Henley. Me gustaría hablar contigo sobre el panel que vamos a hacer juntos' '', recuerda Ramírez. "Y yo me quedé atónito: ¿Beth Henley la de Crimes of the Heart me está llamando por teléfono?"

Este podría ser otro gran fin de semana en el mundo de Ramírez, y no solamente debido al estreno de BroadSword. El domingo por la noche, él estará en el Teatro Warner en Washington, D.C., esperando a ver si una colección de obras breves que él escribió por encargo del Centro Kennedy --Mermaids, Monsters and the World Painted Purple "Sirenas, monstruos y el mundo pintado de violeta''-- gana el Premio Charles MacArthur para la Mejor Obra o Musical Nuevos en la vigésimoquinta celebración anual de los premios Helen Hayes.

Es un huracán de atención para un muchacho que confiesa que le gusta escuchar música bien alta y vestir solamente sus boxer shorts mientras escribe. Pero las personas que lo conocen bien opinan que no les sorprende para nada el rumbo que ha tomado la joven carrera de Ramírez.

"Marco escribió una pieza llamada Dominó, inspirada en su abuelo, en high school'', cuenta Ana Mederos-Blanco, ex maestra suya en el programa Magneto de la Coral Reef Senior High School. "Todos los hombres de la obra hablaban de cómo no querían morir antes de que Cuba fuera libre. Marco fue capaz de entender las conexiones familiares, culturales y políticas de las personas de esa edad. El es un ‘alma vieja' ''.

Los mundos que crea Ramírez son la obra de un dramaturgo que es por casualidad cubanoamericano y miamense, y se puede escuchar un eco de su herencia y su hogar en algunos de sus escritos. Pero las influencias que él cita, aparte de los libros de historietas, son la ciencia ficción, las películas de acción, y, últimamente, las novelas de Cormac McCarthy y la música de Tom Waits. El es un drmaturgo para la generación de MTV, lo cual ha entusiasmado a muchos que se preocupan por el futuro del teatro.

Paul Tei, fundador de Mad Cat que dirige y actúa en BroadSword, dice de Ramírez: "No creo que Marco esté tratando de complacer a nadie. Si él quisiera tener un éxito rápido, él escribiría realismo mágico en nespañol. El pondría un chivo a volar. Nosotros tenemos intereses similares: historietas, música, películas, juegos de video. Su lenguaje encaja en nuestra visión''.

Uno de los colegas de Ramírez en la pequeña, aunque creciente, comunidad de dramaturgos del sur de la Florida es Michael McKeever. Los dos se conocieron cuando ambos escribían para el popular Festival Veraniego de Obras Breves de City Theatre, que incluyó por primera vez una obra de Ramírez un año antes de que él se graduara de high school.

McKeever, cuyas obras se ponen en todas partes, y cuyo hermano Ted es, por coincidencia, una figura estelar en el mundo de las historietas caro a Ramírez, considera al joven dramaturgo una especie de "talentoso hermano menor'' sin amor propio o arrogancia.

"El es mucho más maduro de lo normal en su edad, pero, al mismo tiempo, tiene un entusiasmo y una inocencia especialmente juveniles. El es un ‘alma vieja' envuelta en la imaginación de un niño'', dice McKeever. "Tiene la cosa de abelardito de los fanánticos de las historietas, un sentido del humor increíble y una inteligencia agudísima. Yo creo que él va a ser una superestrella''.

Los que conocen a Ramírez en Juilliard parecen estar de acuerdo.

Joe Kraemer, gerente literario de la división de dramaturgia de la escuela, observa: "El estilo de Marco es a un tiempo simple y rico; tiene la habilidad de transportarlo a uno inmediatamente a los mundos que crea. . . El piensa visualmente, lo cual es uno de los requerimientos principales de esos medios artísticos, y su interés particular en las historietas y las novelas gráficas ha llamado la atención de muchos en estos momentos''.

Ramírez está trabajando en otras dos obras largas, "una obra de historieta hip-hop'' y la otra sobre "una mujer desaparecida, su hermano que la quiere, y tal vez algunos extraterrestres''. El admite que le ha costado trabajo aprender a escribir obras largas.

"Yo soy de la generación de MTV y del Nintendo'', dice. "Si estoy escribiendo una obra de 90 páginas, quiero que todas sean igual de emocionantes. Pero estoy aprendiendo a contenerme y a tratar de que por momentos sea tranquila y sutil''.

El no quiere que lo clasifiquen como un dramaturgo cubanoamericano o latino, y tampoco quiere ser solamente un dramaturgo. El quiere hacer de todo. Pero se mantiene agradecido, aunque algo desconfiado, por todo lo que le está ocurriendo.

"Es fácil inflar uno su propio globo'', dice, sonriendo.

Norman lo llama "un valiente nuevo escritor al borde de una carrera magnífica'' y añade: ‘‘Nadie lo espera. Pero su encanto, y su creciente comprensión del adolorido corazón de su generación le ganará acceso a los mejores escenarios de Estados Unidos. La mayor esperanza es que su trabajo brillante y conocedor atraiga al teatro a los jóvenes para experimentar la vida interior de personas sobre las que sólo han fantaseado en los juegos de video y los videoclips''.

Christine Dolen es la crítica de teatro de The Miami Herald.

cdolen@MiamiHerald.com

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