Nation & World

Temen que crisis afecte conteo del Censo

Hay que decirle adiós al cuestionario largo. La consigna para el Censo del 2010 es: "Diez preguntas, 10 minutos''.

Los funcionarios federales esperan que al reducir el tamaño de los cuestionarios más personas que nunca enviarán por correo los formularios llenos cuando el censo --que es obligatorio según la Constitución, y se lleva a cabo cada diez años-- comience exactamente dentro de un año.

Hacer más concisos los formularios podría ahorrar grandes sumas de dinero, ya que enviar a empleados de puerta en puerta cuesta millones de dólares. Por otra parte, podría ayudar a asegurar una mayor exactitud para un conteo cada diez años que según se cree deja fuera a millones de personas, la mayoría pertenecientes a minorías étnicas y raciales.

Sin embartgo, no es nada simple tratar de contar cada una de las 306 millones de personas que viven en Estados Unidos, sobre todo en el caso de poblaciones "difíciles de contar'', como son los inmigrantes, hispanos y negros, entre otros.

La actual crisis económica amenaza con hacer el trabajo más difícil que nunca. Se estima que millones de personas --cuyas casas están en embargo hipotecario o se han quedado sin empleo-- estarán desplazadas de sus hogares y comunidades, en plena mudanza, y será difícil localizarlas cuando se inicie el censo, dicen funcionarios federales y activistas comunitarios.

"Se trata de un reto enorme ya que es una operación que se basa en el núcleo familiar'', dijo Terri Ann Lowenthal, analista que trabaja en El Proyecto del Censo, una organización que promueve las normas para asegurarse que se haga un conteo preciso. "Me preocupa que las comunidades más afectadas, donde la gente está quedándose sin empleo y los barrios son abandonados, las personas tal vez no tengan los vínculos, el interés ni el tiempo para participar''. Esta semana, el Buró del Censo realizó dos importantes esfuerzos cuyo fin es allanar el camino para el trabajo del año próximo. Cerca de 140,000 encuestadores armados con dispositivos manuales salieron a las calles para verificar millones de direcciones.

Entretanto, la Oficina del Censo lanzó Census Partner-ship, una campaña multilingüe de publicidad que a un costo de $600 millones utilizará miles de organizaciones, agencias de noticias, escolares y reconocidos líderes de minorías para propagar la noticia sobre el censo y explicar por qué es bueno ser contado, al tiempo que emplea medios de prensa tradicionales así como sitios de contactos sociales. El conteo es la base para los escaños que se distribuyen en el Congreso y dividir hasta $300,000 millones en fondos federales para los estados, condados y municipalidades.

En la Florida, la funcionaria del censo Juanita Mainster dijo: "En nuestro estado tenemos de todo, todos los retos diferentes --desde el aislamiento a causa del idioma hasta los inmigrantes, jornaleros inmigrantes y norteamericanos nativos-- y tenemos que llegar a todos los rincones.

"En estos momentos, estamos en una etapa en que tratamos de identificar y contratar a personas de estas comunidades en particular, de modo que la gente se pueda relacionar con nuestros empleados ya que vienen de esas mismas comunidades''.

La cadena hispana de televisión Univisión también se ha sumado al proyecto. Los ejecutivos de la cadena prometieron un amplio rango de anuncios y programación relacionados con el censo, desde anuncios de servicios públicos sobre el censo a cargo de locutores de fútbol hasta incluir temas vinculados con el censo en populares telenovelas.

Voto Latino, un grupo nacional que ha llevado a cabo exitosas campañas para inscripción de votantes, concentrará su atención en el censo, indicó María Teresa Petersen, la directora ejecutiva. En algunos casos, el grupo buscará la ayuda de adolescentes que a menudo sirven de traductores para sus padres. Petersen dijo que el grupo también contará con la ayuda de DJ y raperos hispanos.

Karen Love, primera vicepresidenta de la Asociación Nacional de Editores de Periódicos, que representa a unos 200 diarios de afronorteamericanos, expresó que a muchos negros no les gusta que alguien desconocido les toque a la puerta.

"Tenemos que correr la voz en las barberías, las peluquerías, hacer que los predicadores hablen del tema desde el púlpito''dijo Love.

La tarea que tiene ante sí los funcionarios de la Oficina del Censo es enorme. Según indican algunos estudios, entre 18 y 20 por ciento de la población piensa que "actuar con cinismo es bueno'', dijo el pasado lunes Arnold Jackson, director asociado de la oficina para el censo, en un almuerzo de la organización que se celebró en Washington, D.C.

"Hay muchas personas que no quieren participar y a las que sólo se podrá llegar con su asistencia'', le dijo Jackson a las docenas de voluntarios que asistieron.

Las minorías han sido afectadas especialmente por la crisis económica, lo que las convierte potencialmente en más difícil que nunca de poder ser contadas, dicen los activistas.

Esa tarea se ha complicado aun más por la presencia en el país de cifras récord de inmmigrantes, tanto legales como ilegales, que hablan muchos otros idiomas que no son inglés, y que conocen poco sobre el censo.

La desconfianza que han provocado las redadas hechas por la policía de inmigración, al igual que otras acciones similares ha motivado que muchos inmigrantes estén temerosos de que el gobierno se les acerque, sin que importe mucho lo benigno que pueden ser estos contactos, dicen los activistas y los funcionarios, aunque las respuestas al censo son estrictamente confidenciales y no pueden compartirse con nadie del gobierno, "ni siquiera con el Presidente'', indicó Raúl Cisneros, portavoz de la Oficina del Censo.

  Comments