Nation & World

Jubilados en Cuba buscan otro empleo para subsistir

Como gran parte de la fuerza laboral de Cuba, Alfredo Congas está envejeciendo.

El hombre de 61 años que ha fumado toda su vida se retiró en marzo del año pasado después de trabajar 42 años como botones de hotel y chofer de una compañía elaboradora de ron. Ahora, Congas trabaja turnos de 12 horas como guardia de seguridad para suplementar la minúscula pensión que recibe.

"Estoy sin un centavo en el bolsillo'', dijo Congas, cuyo empleo hace que su ingreso total --la pensión además del cheque como guardia-- sea de un equivalente a $23.45 mensuales, unos $4 más que el salario promedio estatal.

La pobreza obliga a la mayor parte de los 2.2 millones de retirados cubanos a conseguir nuevos empleos que les permitan mantener un ingreso fijo para de este modo suplementar de alguna manera sus pensiones. Muchos apenas logran escapar, y se ven obligados a recorrer las calles vendiendo maníes y periódicos o cuidando por unas pocas monedas los automóviles que los turistas estacionan en los hoteles.

Pero ahora, incluso eso es difícil de hacer. Enfrentándose a una población envejeciente y una esperanza de vida de 77.3 años --casi lo mismo que en Estados Unidos--, el gobierno de Cuba ha aumentado la edad de retiro en cinco años, 60 años para las mujeres y 65 para los hombres, lo que posterga para los segundos los empleos que pensaban obtener, y que hubieran podido ayudarlos en sus grandes necesidades.

Alrededor de 90 por ciento de los cubanos trabajan en empleos que pertenecen al gobierno, y ahora ambos sexos deben trabajar por lo menos 30 años, no 25 como antes, para tener derecho a un retiro completo.

"El retiro en Cuba no era nada fácil. Pero ahora se ha vuelto todavía más complicado'', dijo Oscar Espinosa Chepe, economista que se convirtió en disidente político.

La medida, cuya fase final terminará en el 2015, significa que la edad de retiro para los cubanos sobrepasará el promedio de América Latina de 59 para las mujeres y 62 para los hombres, según Carmelo Mesa-Lago, experto en la economía cubana de la Universidad de Pittsburgh.

La población de la isla está envejeciendo con mayor rapidez que lo que ocurre en el resto de la región. Para el 2010, el 17% de la población cubana tendrá 60 años o más, en comparación con un 9 por ciento en América Latina, de acuerdo con cifras de las Naciones Unidas. Una cuarta parte de los cubanos tendrán 60 años para el 2025, un punto que el resto de la región no llegará hasta el 2050.

A medida que se reduce la fuerza laboral de Cuba, la proporción de trabajadores para retirados se ha reducido, de los siete a uno que tenía en 1970 a tres a uno en la actualidad. Si el país no hubiera aumentado la edad del retiro, la proporción hubiera sido de dos a uno en 2025, dijo el gobierno.

"Hay que solucionar más necesidades, pero ¿qué se puede hacer? No se puede apretar más las clavijas'', apuntó Mesa-Lago.

Las pensiones estatales, si bien pequeñas, antes alcanzaban para vivir en esta isla comunista, donde la vivienda y la salud son gratuitas, y el gobierno subsidia los alimentos, los servicios públicos y el transporte.

Sin embargo, el colapso de la Unión Soviética le costó a Cuba enormes cantidades de ingresos en subsidios y comercio, haciendo enormes estragos en la economía y propagando apagones que aún persisten. Un mercado negro a base de dólares estadounidenses surgió por todo el país; los precios aumentaron escandalosamente, y el peso cubano cayó de uno por dólar a 22 dólares en la actualidad.

La pensión mensual mínima era de unos $92 en 1989. Ajustada para la inflación, hoy día equivale a $9.50.

"Voy a seguir trabajando, a seguir luchando'', dijo Antonio Valdés, diseñador gráfico de 63 años que gana $19.30 mensuales. "Los ancianos que no saben cómo batallar para buscar un poco de dinero extra están perdidos''.

Muchos países están tomando decisiones difíciles para mantener programas de seguro social a medida que sus poblaciones envejecen. Se contempla que la edad de retiro en EEUU aumente a 67 para el 2027.

Un grupo de países que antes estaban tras la Cortina de Hierro han privatizado sus problemáticos sistemas de pensión, así como aumentado la edad de retiro y reducido beneficios para tratar de estirar los recursos. Varios países latinoamericanos han seguido el modelo de Chile, que privatizó el sistema en 1981.

De cualquier modo, la privatización no es una opción para la economía cubana, ya que está en manos del Estado, no existen planes de retiro como el 401K ni fondos de pensión invertidos para obtener ganancias, y las mayoría de las formas de mercado libre se consideran ilegales.

Por el contrario, una ley de 1994 exige que las firmas estatales cubanas contribuyan con 14% del salario de todos los empleados para un programa de seguro social. De igual modo, la ley obliga a los empleados en sectores productivos, como el turismo, a contribuir con un 5 por ciento adicional.

Las contribuciones, no obstante, abarcan menos de 60 por ciento de los actuales costos de pensión, siendo el resto financiados por áreas no específicas del presupuesto federal, dijo Mesa-Lago. Si bien el gobierno no dice cuánto gasta, Mesa-Lago estima que en el 2006 la suma se acercó al 6.3% del producto doméstico bruto.

Los problemas financieros se agudizaron más desde el año pasado cuando tres huracanes causaron más de $10,000 millones en daños, dejando desamparados a más de un millón de personas, destruyendo la agricultura y obligando a comprar en el extranjero costosos alimentos. El déficit presupuestario de Cuba alcanzó los $4,200 millones.

El gobierno dice que el año pasado tres millones de personas asistieron a reuniones municipales para discutir el aumento de la edad potential de retiro, y que 99.1% apoyó la propuesta. Los trabajadores que asistieron han dicho que muchos se quejaron, pero que no se atrevieron a oponerse a la medida de forma pública.

"No estoy preparada para esto'', dijo Grace, de 52 años, maestra de química de secundaria que mantiene a su hijo de 23 años y a su madre de 86 años con un salario mensual que equivale a unos $25. La mujer pidió ser identificada sólo por su nombre de pila, sin mencionar su apellido, para evitar problemas en su trabajo.

Para algunos cubanos, la decisión de mantener trabajando a ciudadanos mayores en vez de buscar la ayuda de los más jóvenes es algo que ha estremecido la fe que antes tenían en la revolución comunista.

Aunque Cuba garantiza "empleo para todos'' e informa de una tasa oficial de desempleo de 1.6 por ciento, los bajos salarios significa que muchos jóvenes ya no se dedican a buscar empleos tradicionales, a pesar de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) que con su vigilancia se supone que desalienten el desempleo. Los jóvenes prefieren vivir con sus padres y buscarse la vida en el mercado negro, lo que provoca que no participen en absoluto en el sistema de pensiones.

Una enfermera de 34 años, que no quiso decir su nombre por temor a represalias que perjudiquen la carrera de su esposo en las Fuerzas Armadas, dijo que la reforma de retiro la ha dejado "más desilusionada de lo que ya estaba''.

"Soy joven'', dijo la mujer con los ojos bañados en lágrimas. "Pero ahora tengo menos optimismo que antes''.

Related stories from Vida en el Valle

  Comments