Nation & World

Periodista cubano fingió distanciamiento familiar para fugarse

Raúl Arce ha tomado pocas veces un bate en su vida, pero su fuga de la delegación cubana que asistió al Segundo Clásico Mundial de Béisbol la describe como "un roletazo que se le escapó a la Seguridad entre las piernas''.

Sin planificación familiar previa, el veterano cronista deportivo vio los cielos abiertos cuando le aprobaron el viaje al evento, a pesar de que su esposa e hija se encontraban en Estados Unidos desde hacía meses.

"Mi hija salió hacia Europa con visa de turista y mi esposa llegó por una invitación familiar'', explicó el ex periodista del diario Juventud Rebelde. "Luego ambas se reunieron. Nunca pensé que me dieron el permiso, pero el destino puso su mano''.

Arce, con más de 20 años de experiencia y un comentarista conocido por la afición cubana, actuaba en La Habana como si se hubiera distanciado de su familia y sus vecinos y compañeros de trabajo jamás sospecharon de sus verdaderas intenciones.

Una vez que pisó suelo estadounidense en San Diego, dio los últimos toques a su plan de fuga y tras la derrota de la escuadra antillana frente a Japón, supo que el momento había llegado.

"Todavía estoy un poco aturdido por todo'', confesó el veterano periodista. "Pero alguien me dijo que me había sumado al bando de los optimistas. Además, estoy al lado de mi mujer y mi hija y eso es un tesoro''.

Arce, de 59 años, fue entrevistado la noche del lunes en el programa A mano limpia del Canal 41-AmericaTevé, bajo la conducción del periodista Oscar Haza.

Estaba considerado uno de los mejores cronistas de béisbol de las últimas décadas en la isla, pero el ex gobernante Fidel Castro, en una reflexión publicada el viernes en el sitio oficial Cubadebate y reproducida por los medios oficiales, le tildó de "simulador y repugnante''.

Sobre Arce, Castro explica que "este había salido varias veces, pero esperaba el Clásico para realizar su felonía. Estaba constantemente junto al equipo. Era baboso. Dos horas antes de la partida hacia el aeropuerto para regresar, desapareció''.

"Es increíble. A las 11:30 de la mañana del miércoles era un miembro leal de la delegación y a las 12:00 ya era un repudiado, un baboso'', comentó Arce. "¿Cómo es posible que un hombre con tanto poder como él dedique tiempo y espacio a denigrarme a mí que soy un periodista común y corriente?"

Fidel Castro también la emprendió contra el editor de televisión Yuri Boza, de 31 años, quien compareció en la televisión local la semana anterior luego de desertar en San Diego. En la reflexión, el anciano líder les llama a ambos desertores "dos pobres diablos'' y los califica de "simuladores y repugnantes''.

"Yo soy un desencantado [de la revolución] de toda la vida'', agregó. "Pero la familia, un hijo enfermo que falleció hace tres años, me mantenían atado. Todavía me cuesta creer que estoy en Miami''.

Más allá de sus habituales cronicas en Juventud Rebelde, Arce es conocido por su libro El Alma en el Terreno (1989), ensamblado a cuatro manos con el reconocido escritor Leonardo Padura, en el cual aparecen entrevistas con leyendas de la pelota cubana de las décadas iniciales de la revolución.

Testigo de primera mano de ese béisbol, Arce pudo constatar la presión a que son sometidos los jugadores cubanos cada vez que salen a eventos de envergadura en el extranjero y, especialmente, en Estados Unidos.

"Hay que aplaudir a esos muchachos que, a pesar de la tremenda presión, hacen todo lo posible por hacer bien las cosas'', expresó el periodista. "No es justo. La patria no está en un fildeo o un jonrón''.

Incluso, Arce fue obligado a participar en la primera edición del Clásico en el 2006 en ese tipo de vigilancia.

"Nos situaban a dos veteranos de la delegación a custodiar los pasillos del hotel donde se hospedaban los jugadores para impedir cualquier movimiento fuera de lo común'', recordó. "No se qué habría hecho yo, si a alguno de esos muchachos, tan grandes y tan fuertes, se le hubiera ocurrido irse. El que me ve sabe que yo no puedo detener ni una mosca''.

  Comments