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Ambicioso programa federal para controlar la crisis bancaria

El intento más reciente del gobierno de Barack Obama para controlar la crisis bancaria y descongelar los créditos a negocios y familias contempla crear una nueva entidad, el Programa de Inversión Público-Privada, que adquirirá aproximadamente $1 billón en activos tóxicos de manos de los bancos.

Al nuevo programa, que se dará a conocer hoy, le seguirá el próximo día la publicación del marco de medidas para reformar el sistema financiero con el fin de que la crisis en curso --la peor en siete décadas-- no se repita.

Una parte importante de ese marco normativo dará al gobierno autoridad para intervenir instituciones abrumadas que constituyan un reto al sistema financiero si se van a la bancarrota.

Las autoridades federales creen que esta nueva autoridad ahorrará dinero a los contribuyentes y evitará el tipo de controversia que salió a relucir la semana pasada cuando el gigante de los seguros American International Group (AIG) pagó a empleados de su abrumada filial de productos financieros $165 millones en bonificaciones aunque la empresa había recibido más de $170,000 del gobierno federal.

Según los nuevos poderes que ha solicitado el gobierno, el secretario del Tesoro sólo puede intervenir una institución financiera con el acuerdo del Presidente y la Reserva Federal.

Entonces el secretario del Tesoro tendría la autoridad para limitar los pagos a lo acreedores y cancelar los contratos que rigen la compensación a ejecutivos, poder que no existía en el caso de AIG.

El plan para adquirir los activos en mora usará dinero del fondo de rescate de $700,000 millones, de la Reserva Federal y de la Corporación Federal de Seguro de Depósitos (FDIC).

La iniciativa tratará de atraer a los inversionistas privados, entre ellos grandes fondos de cobertura, para que participen mediante la oferta de miles de millones de dólares en préstamos a bajo interés para financiar las compras. El gobierno compartirá los riesgos si los activos siguen perdiendo valor.

Cuando el secretario del Tesoro, Timothy Geithner, dio a conocer las primeras propuestas del plan de rescate bancario el 10 de febrero, los mercados de valores se desplomaron. El Promedio Industrial Dow Jones perdió 300 puntos, un reflejo del desgano de los inversionistas sobre la falta de detalles.

Christina Romer, jefa del Consejo de Asesores Económicos, dijo ayer que es importante que los inversionistas sepan que el gobierno usa todos los medios a su alcance para enfrentar el problema.

"No creo que Wall Street espere una solución mágica'', dijo en el programa State of the Union, de la cadena CNN. "Este es un elemento más, un elemento crucial para sacar de los libros los activos en mora, pero es sólo uno más, y habrá más''.

Pero algunos economistas privados han dicho que los inversionistas todavía pueden tener dudas sobre si el gobierno tiene recursos adecuados para financiar debidamente el plan y si los inversionistas privados estarán dispuestos a participar, especialmente después de las fuertes protestas de la semana pasada sobre las bonificaciones en AIG, que se sumaron a las opiniones contra Wall Street en el país.

Romer dijo que el nuevo programa de activos morosos echaría mano a unos $100,000 millones de los $700,000 millones del fondo de rescate, dejando el fondo prácticamente agotado.

Mark Zandi, economista de Economy.com, de Moody's, calculó que el gobierno necesitará $400,000 millones adicionales para enfrentar adecuadamente el problema de los activos morosos, que según muchos analistas es la clave para solucionar la crisis bancaria.

Zandi dijo que el gobierno no tiene otra opción dada la urgencia de sacar de los libros bancarios las hipotecas morosas y los activos respaldados por hipotecas para que puedan reanudar los préstamos a empresas y al consumidor.

"Este es el comienzo y veremos hasta dónde alcanza, pero creo que tendrán que pedirle más dinero al Congreso'', dijo Zandi.

Se considera que el Programa de Inversión Público-Privada realizará las misma funciones --vender deuda para financiar la compra de activos abrumados-- que una organización similar realizó para Resolution Trust Corp., que se creó para deshacerse de activos hipotecarios morosos durante la crisis de las instituciones de ahorro y préstamos en los años 80.

Según funcionarios de gobierno y ejecutivos del sector privado, el programa constará de tres partes clave:

* Una alianza público-privada para respaldar las compras de activos morosos por parte de los inversionistas privados; el apoyo del gobierno saldrá del fondo de rescate de $700,000 millones. El gobierno invertiría la misma cantidad que los inversionistas privados y compartiría igualmente cualquier ganancia.

* La ampliación de recientemente creado programa de la Fed que ofrece préstamos a inversionistas para que compren valores respaldados por deuda del consumidor como forma de aumentar la disponibilidad de préstamos para comprar vehículos, empréstitos a estudiantes y deuda de tarjetas de crédito. Según el plan de Geithner para los activos abrumados, ese programa de $1 billón pudiera ampliarse para apoyar la compra de activos morosos.

* Usar la FDIC, que asegura los depósitos bancarios, para apoyar la compra de activos morosos y aprovechar la experiencia de la entidad en el cierre de bancos abrumados y la venta de activos morosos.

Algunos ejecutivos del sector bancario dicen que los fondos de cobertura y otros grandes inversionistas probablemente muestren cierto recelo en aceptar las ofertas del gobierno para comprar estos activos, temiendo normas más estrictas en temas como la compensación a ejecutivos.

Sin embargo, funcionarios del gobierno federal insistieron ayer en que es necesario hacer una distinción entre las empresas que reciben gran cantidad de fondos de rescate y los inversionistas a los que se pide que ayuden en la adquisición de activos morosos.

Romer dijo que la alianza con el sector privado ayudará a asegurar que el gobierno no pague de más por los activos morosos.

"Esto no es otro regalo a los bancos'', dijo Romer en CNN. "Tenemos muy presente el interés del contribuyente''.

El nuevo programa del gobierno es la medida más reciente de varias iniciativas bancarias que incluyen esfuerzos para hacer frente a las ejecuciones hipotecarias, mejorar la disponibilidad de crédito para la pequeña empresa y descongelar el mercado para muchos tipos de préstamos al consumidor.

Además, los mayores 19 bancos del país están sometidos a un estricto análisis de las autoridades normativas, que debe completarse para finales de abril, con el fin de determinar si tienen suficientes reservas de capital para hacer frente a una recesión más severa. Los que no cumplan ciertos requisitos no podrán recibir más apoyo del gobierno.

La reforma de las normas financieras se darán a conocer por Geithner en una presentación que tiene programada para el martes y jueves ante la Comisión de Servicios Financieros de la Cámara.

Además de la mayor autoridad para intervenir instituciones que presentan riesgos para el sistema bancario general, se espera que el gobierno ofrezca propuestas más generales sobre la limitación de compensación excesiva a los ejecutivos, donde las bonificaciones han alimentado riesgos extremos.

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