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En Miami periodista preso en la Primavera Negra

El abogado y periodista cubano Mario Enrique Mayo, uno de los 75 disidentes encarcelados hace seis años durante la llamada Primavera Negra, llegó el miércoles a Miami como refugiado político.

Mayo, de 44 años, arribó al Aeropuerto Internacional de Miami poco después de las 5 p.m. en un vuelo comercial procedente de México, pero sus trámites migratorios lo retuvieron hasta pasadas las 10 de la noche.

"Me siento muy contento pero al mismo tiempo cuando llegamos aquí nos acordamos de los que quedan, es una mezcla de alegría con tristeza, porque el hecho de que uno escape del infierno no significa el final. Quedan aún los que permanecen tras las rejas'', dijo el disidente a El Nuevo Herald.

Mayo señaló que la fecha de su arribo al exilio --coincidiendo con el sexto aniversario de la Primavera Negra-- es "una bendición personal''.

"Es una bendición de Dios, una casualidad para decirle al mundo que estamos aquí no sólo para ser libres, sino para ayudar a ser libres a los que quedan allá'', afirmó Mayo, quien hace más de tres años fue beneficado con una licencia extrapenal por motivos de salud.

Su sorpresiva liberación en diciembre del 2005 se produjo luego de protagonizar dos intentos de suicidio, varias huelgas de hambre y actos de protesta en la prisión de Kilo 7, en la ciudad de Camagüey, donde permanecía confinado junto con otros activistas arrestados durante la ola represiva del 2003.

El disidente fue condenado a 20 años de cárcel por socavar los principios de la revolución comunista y protagonizar actos de desobiencia civil. En el momento de su arresto dirigía la agencia de prensa independiente " Félix Varela'' en Camagüey.

Estando en prisión, Mayo quiso ahorcarse dos veces usando una cuerda plástica; también se cortó el rostro y se marcó las iniciales ‘L' (libertad) e ‘I' (inocente) para exigir su excarcelación sin condicionamientos. Debido a los rigores de su encierro, el disidente sufrió de hipertensión, problemas prostáticos y trastornos psíquicos. En el 2004 tuvo que ser sometido a una operación de hemorroides.

Sobre sus manifestaciones de protesta en prisión apuntó que la única forma de luchar contra el régimen cubano es a base de fuerza y valentía.

"Las marcas que me hice estando en prisión pueden ser vistas para el mundo civilizado como algo maquiavélico y extraño. Pero es que es tan absurdo el mundo que se vive en Cuba, que tienes que combatirlo con el propio absurdo'', acotó Mayo.

Su delicado estado de salud motivó entonces que las autoridades gubernamentales ordenaran su salida apenas dos años después del juicio sumario al que fue sometido.

Mayo comentó que tiene planeado establecerse en Las Vegas y desde allí continuar abogando por la democracia y el respeto de los derechos humanos en Cuba, en estrecha colaboración con la comunidad exiliada de Miami.

"También quiero escribir todas las vivencias que me tocó pasar... Relatar todo eso para que el mundo se entere, porque sólo se muestra la parte buena, la parte paradisíaca que a las autoridades les conviene. Mi intención es publicar un libro sobre el presidio en Cuba y la disidencia en general'', explicó.

La ola represiva del 2003 derivó en juicios sumarios y sentencias de hasta 28 años de cárcel. De los arrestados en la llamada Causa de los 75, 54 activistas permanecen aún en prisión pese a los reclamos de la comunidad internacional.

El gobierno cubano ha otorgado hasta la fecha 20 licencias extrapenales por motivos humanitarios. Entre los beneficiados, Mayo es el noveno que logra salir al exilio; diez permanecen en Cuba y Miguel Valdés Tamayo falleció en La Habana en enero del 2007, víctima de un ataque cardíaco.

Reinaldo Labrada Peña, el primer prisionero del grupo de los 75 que cumplió su condena, fue liberado en enero pasadotras pasar seis años en la cárcel.

jcchavez@elnuevoherald.com

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