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Policía identifica a víctimas en la masacre del domingo

En su modesta casa de Miami, Francisco Casas celebraba con alegría su cumpleaños 27 rodeado de un grupo de amigos y familiares.

Afuera, Guillermo López, armado con una pistola semiautomática, esperaba furioso, sentado en su camioneta Toyota Tacoma roja. Estaba irritado con su esposa, Lázara Méndez, quien lo había dejado hacía algunos meses tras cuatro años de matrimonio.

Cuando López la vio caminar hacia la casa en la cuadra 2800 de la 38 Court del suroeste, la siguió y sorprendió a las personas en la vivienda.

Después de intercambiar palabras con los invitados, López comenzó a disparar, matando primero a Casas, según la policía. Hizo por lo menos 24 disparos dentro y fuera de la casa y mató a otras tres personas: Méndez, de 50 años; su hija Nayle Canfux, de 19, y la abuela de Casas, María Lefran Christ, de 77 años, antes de regresar a su casa, donde se suicidó.

Los investigadores de la policía describieron cómo López, de 48 años, fraguó un plan para vengarse de su esposa y sus amigos.

"Al parecer tenían problemas maritales y por eso él quería confrontarla'', dijo el lunes Willie Moreno, portavoz de la Policía de Miami.

López le disparó primero a Casas después de discutir con él "sobre el fracaso de su matrimonio'', dijo Moreno.

El tiroteo dispersó a los invitados mientras López continuó disparando a mansalva contra los demás.

Los vecinos dijeron que escucharon por lo menos 16 disparos antes de una breve pausa. El llanto de un niño fue interrumpido por los sonidos de alguien que recarga un arma. Entonces vino la otra andanada de disparos.

"Disparó como 30 proyectiles. Le disparó a todo el mundo'', dijo Richard Núñez, cuyo patio trasero da frente a la casa.

Una cámara de seguridad captó los sonidos de los invitados que trataban de escapar de la balacera.

"¡Corre! ¡Corre!'', se escucha a un hombre decirle en español a una embarazada que resultó herida.

Las balas de López también alcanzaron el automóvil de un vecino, un poste del alumbrado y un contenedor verde de basura.

La balacera duró apenas unos minutos y poco después López abandonó el lugar en su camioneta. Según la policía, llegó al dúplex donde vivía, en la la avenida 33 del suroeste, en La Pequeña Habana. Una vez allí, incendió el vehículo y la casa antes de matarse de un tiro.

"El incendio fue intencional'', dijo el teniente Ignatius Carroll, portavoz de los Bomberos de Miami, quien agregó que había tanques de propano y gasolina colocados estratégicamente en la vivienda.

El lunes la policía de Miami confirmó que López y Méndez se habían separado hacía poco y tenían dificultades maritales, pero disputó la versión que los vecinos le dieron a The Miami Herald de que Méndez tenía relaciones con Casas. La policía dijo que Casas estaba saliendo con Canfux, la hija de Méndez.

Juan Sosa, un vecino, reiteró que eran Méndez y Casas quienes tenían relaciones.

"El hombre al que mataron era el novio de la madre, no de la hija'', dijo Sosa.

Pero el portavoz de la policía afirmó que ninguno de los vecinos que fueron interrogados mencionó una relación entre los dos.

"No hay nada que pruebe esas alegaciones'', dijo Moreno.

jlebovich@MiamiHerald.com

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