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Levantan restricciones para los viajes a Cuba, publicado el 12 de marzo del 2009

El gobierno del presidente Barack Obama dejó formalmente sin efecto las reglas que limitaban los viajes familiares a Cuba, permitiendo ahora una frecuencia anual de estas visitas, una estadía por tiempo indefinido en la isla y una ampliación del vínculo familiar.

En un sorpresivo anuncio el miércoles por la noche, el Departamento del Tesoro, a través de la Oficina de Control de Bienes Extranjeros (OFAC), emitió una directiva invalidando las normas instituidas por la administración del presidente George Bush, según las cuales los cubanos que viven en Estados Unidos sólo podían viajar a la isla una vez cada tres años para visitar a un familiar directo, y la visita estaba limitada a 14 días.

Las normas anteriores restringían el concepto de familiar cercano a aquellos parientes inmediatos.

El Congreso había aprobado el martes una ley de presupuesto en la que prohibía expresamente el uso de fondos para vigilar el cumplimiento de las restricciones de viaje impuestas por el gobierno de Bush, pero las medidas de hecho seguían vigentes.

La nueva disposición del Departamento del Tesoro autoriza a los viajeros a gastar un máximo de $179 al día, en lugar de los $50 fijados por la administración Bush en el 2004, y el concepto de "familia'' abarcará líneas de parentesco más amplias y hasta de tres generaciones, ya sea por vínculo de sangre, adopción o matrimonio.

Por ejemplo, el primo de su mamá o el nieto de su cónyuge serían considerados ahora sus parientes cercanos porque estarían separados por no más de tres generaciones.

Las disposiciones también hacen posible que los cubanoamericanos puedan solicitar un permiso adicional, por razones de emergencia, dentro del período de 12 meses en los que les está permitido viajar a Cuba con un affidávit.

Armando García, presidente de la agencia de viajes Marazul en el sur de la Florida, dijo que el paquete de directivas aprobadas por el gobierno de Obama representa un alivio ‘‘sustancial'' para muchas familias cubanas en Estados Unidos, a las que se les negó el derecho de asistir a sus seres queridos en las situaciones más difíciles.

"Finalmente la crueldad de las regulaciones de Bush, pero sobre todo aquéllas que no permitían acceder a un permiso de emergencia por enfermedad o muerte de un familiar, dejaron de existir. Esto había creado una dinámica ilegal, forzando al público a violar las reglas por necesidades familiares'', precisó García en una entrevista telefónica con El Nuevo Herald.

Por su parte, Mauricio Claver-Carone, el director de la oficina de US-Cuba Democracy en Washington y cabildero que se opone a un giro unilateral de la política estadounidense hacia la isla, criticó la manera en que se abordó la cuestión cubana.

"Sin duda creo que no es el momento para que el Congreso, por vía de una ley de asignaciones, esté dictando una política hacia Cuba, principalmente cuando vemos un claro rechazo a una apertura democrática por parte de La Habana', afirmó Claver-Carone, cuya entidad realizó en febrero una encuesta de opinión que halló que la mayoría de los votantes floridanos (58 por ciento) respalda las restricciones a los viajes de los exiliados cubanos.

Tras la aprobación del Senado y la firma de Obama a la ley del presupuesto federal por $410,000 millones, las cláusulas sobre las visitas familiares de los cubanoamericanos permanecían intactas y bajo un régimen de limitaciones extendidas.

La congresista republicana Ileana Ros-Lehtinen consideró que no había mayores sorpresas con la derogación de la prohibición a los viajes, pues al final de cuentas Obama lo había anunciado en su campaña, aunque también dijo que mantendría el embargo hasta que la democracia sea restaurada y los prisioneros de conciencia fuesen liberados.

"El hizo lo que sus seguidores esperaban que hiciese'', apuntó Ros-Lehtinen, partidaria de las sanciones fuertes hacia Cuba.

Dentro de la ley de presupuesto nacional aprobada la noche del martes, el Congreso flexibilizó la venta de alimentos y medicinas a la isla, aunque el Departamento del Tesoro determinó que mantendrá la exigencia de que el gobierno cubano pague por adelantado las compras que haga por estos conceptos.

Elena Freyre, portavoz de la Fundación por la Normalización de las Relaciones entre Cuba y Estados Unidos (FORNORM) sostuvo que la medida resultaba esperanzadora, aunque hacen falta todavía otros cambios.

La entidad, establecida en Miami en el 2006, presentó recientemente los resultados de un sondeo que muestran que la mayoría de los ciudadanos con derecho a voto en dos importantes distritos electorales del sur de la Florida no sólo apoya el levantamiento de las restricciones, sino que también considera que la eliminación del embargo ayudará a incentivar la democracia en la isla.

"Definitivamente es un buen comienzo y creo que debemos verlo como un primer paso'', dijo Freyre.

"Sin embargo, lo que ha hecho el Departamento del Tesoro fue implementar [las medidas]; ahora le resta al presidente Obama cumplir su promesa de campaña sobre los viajes y remesas ilimitadas. Además, debe permitir que todos los estadounidenses puedan viajar a Cuba'', agregó la activista.

Se estima que unos 130,000 estadounidenses viajan cada año ilegalmente a la isla, utilizando un tercer país. Un reciente estudio del Fondo Monetario Internacional (FMI) indica que, de producirse una apertura del turismo, entre 3 y 3.5 millones de estadounidenses visitarían anualmente Cuba, al menos en una primera etapa.

"Nuestra opinión es que esto realmente no debía haber ocurrido a través de una ley de presupuesto'', declaró Francisco J. Hernández, presidente de la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA).

"Es un paso positivo y habrá otros en el futuro cercano. Siempre hemos estado de acuerdo con que se establezcan vínculos entre entre la familia, dentro y fuera de Cuba'', puntualizó.

jcchavez@elnuevoherald.com

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