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Casas se hunden en el noroeste de Miami

Ha Lem no ha estacionado su auto en el garaje en ocho años.

Su jardín se hunde a un ritmo de casi una pulgada al año, lo que levantado en más de un pie la entrada del garaje.

"Cada dos años baja más'', dijo. "Alguien tiene que hacer algo pronto''.

Lem es una de 20 propietarios de Grosse Pointe Highlands de Miami --un área rodeada por las Avenidas 27 y 37 del NW y las calles NW 7 Street y West Flagler-- que tiene problemas con casas que se hunden y paredes, piscinas, garajes, calles y aceras cubiertas de grietas.

La pregunta es: ¿quién va a pagar las reparaciones?

Como muchos otros en la cuadra de los 3000 de la 4 Terrace del noroeste, Lem no tenía idea de que su propiedad se construyó encima de una antigua cantera rellenada con "cualquier material que encontraron'', dijo el ingeniero municipal Francis Mitchell. La cantera está enterrada debajo de unas 20 manzanas al sur de la autopista Dolphin Expressway.

Hasta el momento, unas 20 de las 478 casas del vecindario han reportado daños. Los propietarios afirman que el gobierno municipal debe pagar las reparaciones. Algunas autoridades municipales opinan que las aseguradoras son las que deben pagar. El comisionado miamense Tomás Regalado, quien representa a la zona, quiere que el municipio repare las aceras y calles dañadas.

Muchas de las casas se construyeron hace más de 50 años. El Condado Miami-Dade aprobó la subdivisión, llamada Patty Manor, en 1954, según mapas archivados. Orange State Builders, propietario del terreno en esos momentos, diseñaron subdivisión. No está claro si la compañía construyó y vendió las casas, como sucede generalmente cuando un urbanizador es dueño del terreno. Los archivos de la Florida muestran que la compañía dejó de operar en 1963.

"Al principio de mudarnos, todo era precioso. Todas las casas eran nuevas'', dice Lem, que compró la casa en 1968 tras inmigrar desde Hong Kong.

Algunos vecinos dicen que lo que causó que la piscina de un vecino se rajara se debe a un sumidero. Mitchell, ingeniero civil y director adjunto del Departamento de Obras Públicas de Miami, dijo que no se trata de un sumidero, sino que las casas se construyeron sobre un terreno que no se rellenó adecuadamente y, en algunos casos, ampliaciones que no se construyeron adecuadamente.

"Esto era en otro tiempo una cantera'', explica Mitchell. "El área se rellenó con cualquier material que encontraron. Los urbanizadores construyeron las casas sobre columnas de hormigón. Con el paso de los años, los vecinos han hecho ampliaciones, con permisos o sin ellos, pero no sobre pilares de hormigón.

"Ahora el suelo se está asentando, lo que hace que las paredes se rajen. El suelo no puede soportarlas''.

Un problema parecido ocurrió en el vecindario de Miramar de Hampshire Homes a mediados de los años 1990. Allí las casas se construyeron junto a un área donde había enterrados escombros de construcción, neumáticos y tanques de combustible. La Secretaría de Justicia de la Florida investigó y finalmente la compañía constructora, Le-nnar Homes, llegó a un acuerdo con el estado sobre cómo manejar las quejas futuras y llegó a una compensación de $10 millones con propietarios de Hampshire.

Mitchell afirma que los vecinos deben pedir ayuda a sus aseguradoras. Orlando Chávez, maestro de la secundaria Hialeah, está en desacuerdo, tanto en lo que se refiere a quién debería pagar como quién es responsable del hundimiento.

Chávez compró su casa en 1998. Tres años después, dijo, empezó a notar que el terreno alrededor de su casa se hundía.

"Si esa es la teoría, ¿qué pasa entonces con las casas originales que están en las mismas condiciones?", dijo. "Necesitamos que el municipio, el condado y el estado compren las casas, dando a sus dueños un precio justo de mercado, y luego las echen abajo y construyan un parque''.

No se trata sólo de las casas. En todo el vecindario hay cercas disparejas, calles onduladas y aceras quebradas. Regalado dijo en un mensaje electrónico que quería usar fondos de desarrollo para reparar la infraestructura dañada.‘‘En estos momentos la esperanza que tengo es usar dinero de desarrollo comunitario para reparar por lo menos las calles y aceras públicas'', escribió.

Denis Rod, presidente de la Asociación de Vecinos de Grosse Pointe, batalla con el gobierno municipal de Miami a nombre de los vecinos desde hace siete años.

"Tenemos que hacer algo y pronto'', afirma Rod. "Es como varias torres de Pisa''.

Rod dice que parte del problema es un canal que cruzaba el vecindario antes de los años 40, cuando su abuelo construyó la casa en que Rod vive ahora.

"Había un canal que daba la vuelta por toda esta parte'', dice. "Cuando desviaron el canal a la Calle 11 del noroeste, gran parte del terreno era pantanoso y hubo que rellenarlo. No es solamente aquí. Es en la mayor parte del vecindario, incluyendo el área que se está hundiendo''.

En el 2005 Rod ayudó a organizar una reunión del vecindario con Regalado y otros funcionarios municipales. Una de las soluciones que discutieron fue inyectar cemento debajo las casas; algunos vecinos dijeron que ya lo han probado y que no había funcionado.

Un año antes de la reunión, un equipo de ingenieros y estudiantes de Geología de FIU estudiaron el terreno de la zona, dijeron Regalado y Rod. Excavaron dos hoyos y encontraron capas de arena parda en descomposición, escombros y materiales de construcción.

Miguel Ramos no necesita que nadie cave un hoyo para ver lo que hay debajo de su casa. Puede levantar una losa en el clóset de su dormitorio y contemplar un hueco de cinco pies de profundidad debajo de su casa.

Su esposa murió hace dos años. Solo en la casa, camina de un extremo al otro, señala las rajaduras y se detiene frente a la piscina vacía en el patio.

"Cuando excavaron el hoyo para construir la piscina encontraron un carro debajo'', dice Ramos, quien dice que solicitó permiso para construir la piscina.

Pocos años atrás, la piscina se rajó a la mitad y él pagó para que la arreglaran con hormigón hidráulico. Un lado sigue más bajo que el otro y en la zona más profunda sólo tiene unas pocas pulgadas de agua.

"Lo que tienen que hacer es bajar el impuesto a la propiedad y el seguro'', dijo Ramos.

Las historias de derrumbes súbitos son comunes. Chávez recuerda que un vecino instaló un farol frente a su casa y la tierra se lo tragó. Otra historia es sobre Huberto Sánchez, cuya casa se hundió y hubo que sacarla literalmente de un hoyo.

Algunos vecinos como Hem dicen que no irán de sus viviendas. Ella vive en la casa original, sin ampliaciones. Otros están a favor de demoler las casas para construir un parque.

"No le va a hacer daño a nadie tener un poco de vegetación por aquí'', afirma Rod. "Podría ser algo accidentado, pero al menos nadie se va a partir una pierna''.

dadenews@MiamiHerald.com

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