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Fidel Castro acusa de indignos a Carlos Lage y Felipe Pérez Roque

El ex gobernante cubano Fidel Castro despejó el martes las dudas en torno a la destitución del vicepresidente Carlos Lage y el canciller Felipe Pérez Roque con calificativos rotundos: ambos fueron remplazados a causa de ambiciones de poder que los condujeron a desempeñar "un papel indigno''.

En una de sus habituales "reflexiones', Castro salió al paso a las versiones lanzadas por la prensa internacional sobre los cambios gubernamentales anunciados la víspera y negó que la reestructuración del gabinete sea una sustitución de "los hombres de Fidel'' por "los hombres de Raúl''.

También dejó claro que los nuevos nombramientos fueron sometidos previamente a su aprobación, aunque dijo que renunció "hace rato a las prerrogativas del poder''.

"Ninguno de los dos mencionados por los cables como más afectados --afirma Castro en referencia implícita-- pronunció una palabra para expresar inconformidad alguna. No era en absoluto ausencia de valor personal. La razón era otra. La miel del poder por el cual no conocieron sacrificio alguno, despertó en ellos ambiciones que los condujeron a un papel indigno''.

El líder convaleciente agregó que "el enemigo externo se llenó de ilusiones con ellos'', en alusión a las expectativas que tanto Lage como Pérez Roque generaron en la comunidad internacional como figuras de cambio.

"No se ha cometido injusticia alguna con determinados cuadros'', apuntó Castro en el artículo, aparecido al mediodía del martes en la página digital Cubadebate.

Las abruptas remociones de Lage y Pérez Roque tomaron por sorpresa tanto a ciudadanos de a pie como a analistas políticos. Ambos figuraron en el círculo selecto de siete dirigentes a quienes Fidel Castro delegó provisionalmente tareas estratégicas en su proclama de julio del 2006 al anunciar su enfermedad.

En la mayor reestructuración gubernamental desde que fue elegido al frente del Consejo de Estado, Raúl Castro cambió 12 altos cargos y fusionó cuatro ministerios en dos, con un amplio impacto en el sector económico.

El Departamento de Estado se mostró parco a la hora de evaluar lo ocurrido.

"Hemos tomado nota de estos cambios y estamos observando el proceso con interés", dijo la portavoz Heide M. Bronke, quien rehusó hacer comentarios adicionales sobre el asunto.

Aunque quedan numerosas incógnitas sobre la inesperada decisión, todo apunta a que las inconformidades de la jerarquía castrista hacia Lage y Pérez Roque se desencadenaron con posterioridad al 24 de febrero del 2008, fecha de constitución del Consejo de Estado bajo el mandato de Raúl Castro.

De lo contrario, es poco probable que Lage hubiera sido ratificado como vicepresidente del Consejo de Estado ni Pérez Roque como uno de los 31 miembros electos para ese máximo órgano ejecutivo.

El ex viceministro cubano Alcibíades Hidalgo, quien fuera jefe de despacho de Raúl Castro, no descarta esta hipótesis, aunque considera difícil precisar el momento del viraje.

"Quizás el 24 de febrero había ya desacuerdos, pero se optó por no sustituirlos y dejar el remplazo para una ocasión más apropiada'', opinó Hidalgo, quien desertó en el 2002. "Se trata de algo particularmente intrincado a ese nivel''.

Lage, de 57 años, fue un dirigente clave de las últimas dos décadas en Cuba. Designado en 1990 para dirigir la planificación económica ante la crisis postsoviética conocida como "período especial'', se convirtió en un hombre de máxima confiabilidad para Castro y fue ascendido como secretario del comité ejecutivo del Consejo de Ministros, en 1992, y a la vicepresidencia del Consejo de Estado, en 1993.

Encabezó además la delegación cubana en todas las Cumbres Iberoamericanas entre 2001 y 2007, en sustitución de Fidel Castro. Se le identificaba como un hombre austero, humilde, con una gran capacidad de trabajo.

En los días más severos del "período especial'' era común ver a Lage pedaleando una bicicleta rumbo a las oficinas de Consejo de Estado.

Sus dos hijos, Carlos y César Lage Codorniú, habían alcanzado desempeños notables como dirigentes juveniles en los últimos años; Carlos fue sustituido en diciembre del 2007 tras presidir dos años la Federación Estudiantil Universitaria (FEU). César, en cambio, permanece como presidente de la FEU en la Universidad de Ciencias Informáticas (UCI) de La Habana.

Al morir la madre de Lage, la escritora y periodista Iris Dávila, en enero del pasado año, el propio Fidel Castro apuntó como virtudes de la fallecida que "vivió siempre en la misma casa que se ganó con su trabajo intelectual antes de la revolución'' y "nunca protestó ni se quejó de algo''.

El lugar de Lage como vicepresidente del Consejo de Ministros lo ocupará el general José Ricardo Guerra, ex secretario del actual gobernante Raúl Castro en el Ministerio de las Fuerzas Armadas.

Pérez Roque, de 44 años, con menos popularidad que Lage entre la población cubana, cumplió una trayectoria parecida a su colega sustituido.

Líder estudiantil, diputado al Parlamento aún sin terminar sus estudios universitarios como ingeniero electrónico, fue designado para trabajar en el llamado Equipo de Apoyo de Fidel Castro hasta 1999, cuando fue nombrado canciller con sólo 34 años.

Su nombramiento al frente del Ministerio de Relaciones Exteriores (MINREX) se justificó entonces en una nota oficial argumentando que "está familiarizado como pocos con las ideas y el pensamiento de Fidel'', lo que obligó incluso a una aclaración posterior en la prensa ante las protestas de sectores de poder.

A Pérez Roque lo reemplaza el viceministro primero del MINREX, Bruno Rodríguez Parrilla, de 51 años, un dirigente de la Juventud Comunista (UJC), abogado de profesión y ex director del diario Juventud Rebelde, forjado como diplomático en Naciones Unidas (1993-2005) y encargado en el último trienio de las relaciones con América Latina.

Algo que igualó la proyección internacional de los dos altos dirigentes sustituidos fue su excesivo entusiasmo hacia el fortalecimiento de los lazos políticos con la Venezuela de Hugo Chávez.

En noviembre del 2007, durante un viaje a Naciones Unidas, Pérez Roque afirmó que "Cuba estaría dispuesta incluso a renunciar a la soberanía y la bandera por la que tanto ha peleado, para integrarse en un gran bloque de naciones latinoamericanas y caribeñas''. La opinión del entonces canciller --no publicada en la prensa oficial cubana-- se produjo poco después de que el presidente venezolano Hugo Chávez hablara de crear una confederación de repúblicas bolivarianas, promovida por los gobiernos de Cuba y Venezuela.

En noviembre del 2005 en Caracas, Lage había sido más categórico aún en la alianza cubano-venezolana: "Cuba es un país tan democrático que hasta tiene dos presidentes: Fidel Castro y Hugo Chávez''.

Todo indica que los destituidos se mantuvieron en cumplimiento de funciones gubernamentales hasta días antes del anuncio oficial.Lage presidió a comienzos de febrero una reunión con autoridades provinciales y nacionales del sector agrícola en La Habana para discutir la entrega de tierras ociosas a los campesinos. El pasado 22 de febrero inauguró un centro para reeducación de reclusos en la provincia de Sancti Spiritus, y atribuyó a la "justa, humana y revolucionaria iniciativa del Comandante en Jefe Fidel Castro" la existencia de estas instituciones.

Mientras, Pérez Roque se reunió la semana pasada por tres horas con el enviado especial del gobierno francés Jack Lang, quien viajó a La Habana en visita de acercamiento diplomático.

En cuanto a la sustitución del ministro de Economía y Planficación, José Luis Rodríguez García, también vicepresidente del Consejo de Ministros, no ha trascendido ninguna información oficial. Al parecer fue concebida como parte de un cambio general en el aparato económico, aunque circulan además versiones de que Rodríguez se encuentra afectado por serios problemas cardíacos.

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