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Crisis sacude a ícono inmobiliario de Miami

De burócrata municipal a constructor multimillonario, la historia de Jorge Pérez fue el gran sueño americano, estilo Miami. El inmigrante cubano convirtió al sur de la Florida en el lienzo sobre el que desarrolló sus creaciones, construyendo rascacielos desde Miami hasta West Palm Beach.

Pero ninguno se puede comparar con su última obra, el ICON Brickell, una suntuosa miniciudad de cristal y hormigón de $1,000 millones, que incluye tres rascacielos, una piscina enorme, 1,640 apartamentos, un hotel boutique y cinco restaurantes.

Es el complejo de apartamentos más espectacular de la Florida, la obra maestra de Pérez, prácticamente su legado a la posteridad.

Y ahora tal vez su ruina.

Pérez batalla por sobrevivir uno de los momentos más turbulentos en la historia del sector inmobiliario de la Florida. Su compañía --The Related Group-- ha perdido más de $1,000 millones durante los últimos 12 meses y tiene una deuda de casi $2,000 millones. el ICON, responsable de buena parte de esa deuda, sigue prácticamente vacío, mientras que los que pagaron depósitos de preconstrucción del 20 por ciento se retiran o no consiguen que les aprueben un préstamo hipotecario.

El mes pasado, Pérez se reunió con docenas de banqueros en el Hotel Hilton del centro de Miami para pedirles un plazo mayor para pagar la deuda, buena parte de la cual debía pagarse este año. Mientras aguarda la decisión de los banqueros, el destino de su histórico proyecto es incierto.

El "hundimiento que vemos hoy'', dijo Pérez, es mucho peor de lo que podía imaginar.

"Para salir adelante necesitamos ayuda de nuestros financistas''.

Es un momento aterrador y desconocido para el Rey de los Condominios de Miami. Pero apostar en grande, y perder a veces en grande, ha sido siempre parte fundamental del juego de azar que es el mercado inmobiliario del sur de la Florida.

En los años 20 George Merrick creó Coral Gables y entonces tuvo que enfrentar una crisis inmobiliaria, el huracán de 1926 y el inicio de la Gran Depresión.

Carl Fisher, el marqués de los terrenos de Miami Beach, le vendió la idea de un paraíso tropical a los norteños y se hizo fabulosamente rico, para acabar también en la ruina.

El hundimiento del mercado inmobiliario es el ciclón de Pérez, pero afirma que nunca acabará en la ruina.

Durante tres años ha estado en la lista de las 400 personas más ricas de la revista Forbes. No obstante, cuando Forbes lo llamó el mes pasado para incluirlo en la próxima lista, Pérez les dijo: "Olvídense de eso''.

Pérez era director económico de urbanización del municipio de Miami antes de tomar el rumbo de la urbanización. En 1979 creó The Related Group con el urbanizador neoyorquino Stephen M. Ross, que recientemente compró los Miami Dolphins.

Al principio Pérez se hizo rico construyendo apartamentos para personas de bajos ingresos en todo el estado, luego construyó apartamentos para alquilar y finalmente se hizo el constructor más prolijo de rascacielos de lujo en todo el país.

Mostró una habilidad particular en identificar mercados antes que se pusieran de moda y de actuar con rapidez. Pérez y Ross construyeron City Place en West Palm Beach, un proyecto de uso combinado de residencias, tiendas, oficinas y espacios públicos. (Ross es el principal ejecutivo de su propia firma, Related Companies en Nueva York, y es accionista minoritario de The Related Group en Miami, que opera por separado).

En el extremo sur de Miami Beach, anteriormente en franco deterioro, Pérez construyó los rascacielos Portofino, Murano, Murano Grande, Apogee, Yacht Club y el ICON. Sunny Isles Beach está llena de proyectos suyos.

Pero su mayor contribución fue en las largamente olvidadas calles del centro de Miami. Comenzando en el 2002, Pérez erigió una docena de rascacielos con un total de 5,500 apartamentos.

Pérez trajo restaurantes a un área que antes cerraban al anochecer. Trasladó la sede de su empresa al distrito de negocios, predicando la necesidad de un centro urbano abierto las 24 horas y de enfrentar la tendencia de alejarse hacia suburbios cada vez más lejanos.

"Cuando escriban que Miami pasó de ser un downtown que quedaba vacío porque la gente se iba a casa a los suburbios e hizo la incómoda transición a un área con vida urbana; cuando se escriba sobre eso en 20 años, tendrán que escribir sobre Jorge Pérez'', dijo Stephen Bittel, presidente ejecutivo de Terranova, empresa corredora y propietaria de bienes raíces.

A medida que los edificios de Pérez aumentaban en altura y lujo, lo mismo hicieron su personalidad y su riqueza. Se compró un jet Citation 10; además de su casa de cinco dormitorios frente al mar en Coconut Grove, adquirió residencias de veraneo en Punta del Este, Uruguay, y Deer Valley, Utah. Los fines de semana conduce un Ferrari Modena Spider; sus camisas y corbatas son de Turnbull & Asser (la tienda londinense preferida del Príncipe de Gales) y sus trajes son creaciones de diseñadores italianos.

En el 2005 estuvo en la portada de la revista Time como uno de los 25 hispanos más influyentes en Estados Unidos. Ese mismo año The Related Group fue reconocida como la empresa de dueños hispanos más importante del país. La Universidad de Miami le dio su nombre a un centro de arquitectura.

Hasta hace poco, el 2009 parecía ser su momento de máxima gloria. The Related Group está cumpliendo su trigésimo aniversario. Cuando su socio, Ross, decidió comprar los Dolphins, todo parecía indicar que Pérez compraría una participación. Y el inveterado demócrata, que había jugado con la idea de que algún día lo nombraran embajador, finalmente tenía en la Casa Blanca a un espíritu afín. Pérez ha recibido en su residencia a Bill Clinton y a Barack Obama.

Lo que es más, la inauguración de su proyecto más atrevido hasta la fecha, el ICON Brickell, estaba fijada para este año.

Diseñado por Arquitectonica junto al río Miami, el ICON es una metáfora de la exuberancia del auge inmobiliario en Miami.

"¿Creen ustedes que alguien más construiría algo como esto?", dijo Pérez, mostrando con un amplio movimiento la terraza de dos acres de la piscina, delimitada por árboles japoneses de moras.

El complejo tiene su propio hotel, el Viceroy Miami. Para llevar los restaurantes del Viceroy, Pérez contrató al famoso chef neoyorquino Michael Psilakis y su socia Donatella Arpaia, cuyo restaurante de Manhattan, Anthos, fue nominado para un Premio James Beard Award y ganó una Estrella Michelin.

El diseñador francés Philippe Starck contribuyó muchos y caprichosos detalles al ICON, como más de 100 columnas de 22 pies de alto que imitan las estatuas de la Isla de Pascua, una inmensa estufa a cielo abierto en piedra caliza francesa y un tablero de ajedrez gigante con piezas enormes.

"Starck casi lloró cuando vino'', dijo Pérez, "dándome las gracias por haberme atrevido a construir algo así''.

Entonces llegó el momento del desplome.

Pérez dice que vender o alquilar todos los apartamentos del ICON demorará por lo menos tres años. De las primeras 400 personas que firmaron contratos de compra, solamente 30 cerraron la compra porque no pudieron obtener financiamiento o no quisieron comprar cuando el valor de las propiedades se desplomaba.

Pérez anda en busca de una solución no sólo para el ICON, que tiene una deuda de $700 millones, sino para Trump Towers en Sunny Isles Beach, Oasis en Fort Myers, City Place South Tower en West Palm Beach, 500 Brickell en Miami y Trump Hollywood, que todavía no está terminado.

Además de pedir una prórroga para el pago de la deuda, Pérez ha solicitado a los banqueros que moderen las restricciones para que los compradores puedan conseguir crédito.

The Related Group se considera desde hace mucho una compañía con la solidez y experiencia financiera para sobrevivir un declive económico prolongado. Y aunque tiene problemas, a otros urbanizadores les ha ido peor.

La crisis ha acabado con urbanizadores como WCI Communities, en Bonita Springs, que se acogió a la protección de las leyes de bancarrota, y Levitt & Sons, de Fort Lauderdale, que simplemente liquidó.

"Si todos los prestamistas exigieran el pago de los préstamos, sin prórrogas, no quedaría nadie en pie'', dijo.

¿Está The Related Group entre esos?

"Absolutamente'', dice Pérez.

En la reunión con los prestamistas el mes pasado, Pérez y su firma de asesoría, Algon Group, pidieron paciencia.

Los banqueros podían intervenir las propiedades, prorrogar los términos de los préstamos o vender la deuda a otros inversores.

El propio Pérez ha excluido la posibilidad de una cuarta opción: darle la espalda al problema.

"Creo que [los banqueros] no pensarían en poner a otra persona en su lugar'', dice el analista de bienes raíces Lew Goodkin. "No creo que vayan a conseguir a nadie que se pueda comparar''.

Pero la incertidumbre ha abrumado mucho a Pérez.

"Uno mira el asunto primero y dice: ‘Dios mío, podría perder esto. Dios mío, habrá bancos que exigirán liquidación y tendré que hablar con ellos, cosa que no he hecho nunca. Dios mío, ¿qué va a pensar la comunidad? "Entonces uno dice: ¿Qué es lo importante? ... ¿He construido edificios que creo que son la verdadera expresión de lo que yo quería crear?' La respuesta a esas preguntas es que sí.

Pérez está reorientando su compañía en un intento de sobrevivir al desplome.

Ya ha reducido gastos y despedido a más del 25 por ciento de sus empleados, que ahora suman unos 400.

A pesar de su riqueza, Pérez cuenta los centavos alguna que otra vez. Ha recibido a socios para un viaje de negocios temprano en la mañana y lleva una bolsa de pretzels de Publix. Para una conferencia reciente en Utah, decidió pasar por alto su avión personal y usar un vuelo comercial.

Anda en busca de nuevas fuentes de ingresos: entrar de nuevo al sector de vivienda, ahora respaldado por el gobierno, crear un negocio de asesoramiento de bienes raíces y moderarse aunque siga luchando por oportunidades de urbanización en Latinoamérica. El año pasado estableció un fondo para comprar propiedades abrumadas, entre ellas algunas suyas.

Mirando hacia atrás, Pérez dice que quisiera haber hecho más por impedir que los especuladores compraran tantos apartamentos. Y añade que los urbanizadores, incluyéndose él, no debieron haber pensado que el sur de la Florida era distinto y de-sestimar los métodos tradicionales de calibrar la demanda Además, dice que supuso erróneamente que seguirían viniendo personas de otras partes de Estados Unidos, de Latinoamérica y Europa a comprar segundas propiedades.

Pero insiste en que de no haber sido por la crisis de crédito el otoño pasado, sus apartamentos se habrían vendido.

Con seis meses más habría resuelto'', dijo "¿Podía pronosticar que los bancos iban a quebrar? ¿Acaso alguien se lo imaginó?"

Pérez tenía "un historial sin par en el negocio de los apartamentos'', dice Neisen Kasdin, abogado y ex alcalde de Miami Beach que ahora ejerce en la Dirección de De-sarrollo del Centro de Miami. "Lo único que pasó es que estuvo demasiado tiempo en el juego. Si Jorge no hubiera construido ese último puñado de proyectos, podía haberse retirado ganando''.

Pérez insiste en que su compañía sobrevivirá el cataclismo económico y dice que el ICON Brickell finalmente se considerará un componente clave en el renacimiento urbano de Miami. Dice que está más interesado en dejar un legado de centros urbanos habitables, con calles activas, residencias a corta distancia de restaurantes, escuelas, tiendas, parques y oficinas, que en ser multimillonario.

"Si muero con $50 millones en vez de $3,000 millones, eso no es importante'', dice. Hasta sus reveses recientes, Forbes colocaba en $1,300 millones su fortuna.

Espera que se le recuerde como a Merrick y Fisher: por transformar el sur de la Florida de manera duradera.

"¿Creen que cuando se los recuerden será porque quebraron?" pregunta.

"No. Los recuerdan por lo que crearon''.

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